Félix Santana García
Refidomsa y su capital accionario
En los primeros días del mes de febrero del año que discurre, el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) y los lideres de la mediana industria, propusieron al Gobierno la compra del 49% de las acciones de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa), mediante licitación pública o través de la Bolsa de Valores del país, en vista de la negativa del gobierno venezolano de adquirir las referidas acciones.
Desde que el gobierno de la Republica Dominicana, se embarcó en el año 2008, en la compra del 50% de las acciones de Refidomsa a la empresa holandesa Shell Company LTD, por la suma de US$110.0 millones, diferentes sectores del país sugirieron que el gobierno debía darles preferencia a inversionistas dominicanos en la compra del 49% de las acciones de la empresa, antes que a inversionistas extranjeros.
No obstante, a dicha justa sugerencia, el poder ejecutivo decidió vender las señaladas acciones a Petróleos de Venezuela, S.A. (PVDSA) sin que mediara la celebración de una licitación pública internacional, argumentando diferentes razones, entre estas: que el país es signatario del acuerdo de PETROCARIBE y de que Venezuela con la experiencia en materia de hidrocarburos, podría en el futuro ampliar o instalar otra refinería de petróleos en el país a los fines suplir a otras naciones del área del Caribe.
Pero hoy se vive una nueva realidad, Venezuela aunque no le ha notificado formalmente el desistimiento de participar en el capital accionario de Refidomsa, es prácticamente un hecho que dicho país suramericano no adquiera el 49% de las acciones de la refinería dominicana por US$131.5 millones.
Lo anterior a generado un sonado debate entre el Ministerio de Hacienda y la Comisión de Política Económica del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), en el sentido de que el gobierno afirma de que no incluyó en el presupuesto de la nación 2010, los fondos que produciría la indicada transacción, mientras que el PRD afirma que éstos si forman parte del presupuesto de ingresos y ley de gastos públicos del presente año.
Al margen de este gran debate, el sector industrial del país exige su derecho de participar en la venta de la acciones de Refidomsa, sea mediante una licitación o mediante la bolsa de valores del país de dichos activos financieros, sector que ha expresado además que hasta participaría en la ampliación de la actual refinería a los fines de hacerla más competitiva, eficiente y rentable.
Según el ministro de hacienda, Refidomsa obtuvo el año pasado beneficios brutos por RD$2,190.0 millones, de los cuales se pagaron impuestos por RD$547.5 millones y arrojando utilidades netas por RD$1,642.5 millones. De forma tal que la empresa alcanzó mayor valor en el mercado, que de venderse parte de sus acciones esta generaría una ganancia de capital sobre la cual habría que pagar impuestos.
Conforme a las señaladas utilidades, la refinería es una empresa exitosa que no tendría ninguna dificultad de ser llevada a licitación pública o transar sus acciones a través de la bolsa de valores dominicana, una vez presente su prospecto ante la Superintendencia de Valores, a los fines de conocer la calificación riesgo-empresa que actualmente presenta.
El problema ahora, no es de que Refidomsa sea o no rentable ante futuros inversionistas, el problema es dar a conocer la verdadera situación de la empresa ante Venezuela, si el gobierno aplicó o no los RD$4,760.3 millones equivalentes a los US$131.5 millones de la venta de las señaladas acciones en forma de préstamo en el 2009 y, si Venezuela y el Congreso Nacional le autorizaron hacer uso de dichos fondos y bajo que concepto.
De no aclararse todo lo anterior, el gobierno dominicano podría estar ante una nueva violación de las leyes dominicanas y del acuerdo stand by con el Fondo Monetario Internacional, situación que hasta que no se transparente, le imposibilitaría realizar la venta del 49% de las acciones en cuestión, lo cual necesitaría realizar para agenciarse ingresos con los que amortiguaría parte del déficit del presupuesto de este año.
El autor es: Administrador Financiero y Profesor Universitario.