Milton Germán Herrand
PLD ¿Que Hacer? Lo más importante
PLD ¿Que Hacer? Lo más importante
Por Milton Germán Herrand
Tal parece que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se descuaja, que la situación a lo interno se torna de otro color que no es el color morado, natural de esa organización.
Y todo luce mucho más peligroso por que las clarinadas, las voces que se han alzado no provienen del litoral Danilista, por lo tanto dos cosas están claras: la primera muestra desnuda que los señalamientos hechos con anterioridad por este Líder, Danilo Medina, señalando los posibles derroteros por los cuales podría caminar el partido en los próximos años y segundo, el cual es el más importante, cuando él decía que dejaba el Gobierno para trabajar para su Partido por no era necesario ocupar un cargo en el gobierno para poder servirle a la organización Política.
El PLD, el Partido de Gobierno, por ser mayoría en la dirección del Estado, lanza un gran grito que se oye hasta en el cielo, allá donde está su Líder fundador, Profesor Juan Bosch. Miembros fundadores del Partido hablan hasta de la disolución del Partido creado para ayudar al pueblo a encontrar su felicidad ayudándole en las soluciones de sus problemas y calamidades.
Esas mujeres y hombres parecen atrapados en la ruleta del tiempo inexorable, hablan azorados y asustados como si el fantasma de la dignidad Boschista les estuviera comiendo la conciencia. Hablan de disciplina como si esa no estuviera escrita en los estatutos; hablan de la moralidad como si ella no fuera por mucho tiempo parte de nuestra conducta: recuerdan la educación empolvada por ellos
y los otros, amenazan y asustan con sus quejas.
Tendrán sus motivos pero no le damos la razón. Todos o casi todos los que hoy hablan y presentan al Partido de la Liberación Dominicana PLD como un cuadro descolorido, como algo carcomido, como algo que está cerca del zafacón son miembro del Comité Político, órgano rector de esa organización y ellos mismo se reunieron y determinaron en una sola reunión derogar la resolución interna, adoptada por el Comité Central por mandato de su VI Congreso, la disposición que impedía que los miembros del Comité Político del PLD ocuparan cargos de dirección en el tren administrativo. Encontramos, sin lámpara, la consecuencia directa de esa acción: un Partido acéfalo, sin norte y con graves problemas de cara al futuro.
Todos anuncian pronósticos desalentadores y algunos llegan a ver asomos de tsunami, y hasta mi llegan los oscuros presagios y aun así creo en mi Partido fuerte y unido. Creo hoy como ayer, en la fortaleza de los grandes, en la imposición de los justos y los dignos.
En los que creen en el pensamiento luminoso de Don Juan por tanto, en este momento lo más aconsejable, lo más productivo es que los hombres y mujeres que aman a su pueblo decidan volver a su organización y entregarle su amor y sus conocimientos. Vuelvan a servirle al Partido para que éste le sirva al pueblo en su lucha contra las penurias y las calamidades.
Por igual, creo que esos compañeros insertándose de nuevo en los estamentos del Partido ayudaría mejor a nuestro gobierno y nuestro Presidente. El Partido de la Liberación Dominicana nunca debió dejar de ser el ojo y el oído del Presidente y su Gobierno en beneficio de este pueblo que le dió el derecho y la potestad de ser su guía.