Luis Brito
Miguel Vargas: Sumatoria de errores es igual a fracaso
Ha sido una sumatoria de errores lo que le ha costado la decepcionante derrota a Miguel Vargas en la convención del PRD.
El primero de esos errores fue el hacer posible, por un acuerdo político con Leonel Fernández, restablecer la reelección después de uno o más períodos.
Quitar el nunca jamás en la Constitución respecto a la reelección significó traer al ruedo político a Hipólito Mejía, quien aprovechó la brecha y sin vacilar decide correr por la nominación presidencial.
Rehabilitar políticamente a Hipólito permitiéndole repostularse, fue un error, y abrirle ese camino a un contrincante que Miguel creía un “deshecho político”, fue otra pifia política. No hay políticos acabados, por lo menos eso nos ha enseñado la política del patio. Todo es según las circunstancias.
No suficiente con un error de esa naturaleza, digno de erigirle un “monumento”, en el proceso para elegir a las autoridades del PRD, Miguel Vargas vuelve y yerra al inclinar la balanza a favor de sus favoritos en esa contienda, encabezados por Orlando Jorge Mera y Geanilda Vásquez, en perjuicio de Guido Gómez y Tony Peña Guaba.
Se trató de una maniobra igual de injusta, vulgar e explicable. Ello devino en una repulsa, dentro y fuera del Partido Revolucionario Dominicano, en contra del MVP.
El “festival” no se detiene y las erratas de Miguel vuelven a caracterizarle, cual fuera su naturaleza, en el proceso para escoger los candidatos perredeistas que irían a las congresuales y municipales del 2010.
De manera descarada, imprudente e irrespetuosa hubo imposiciones de candidatos a todos los niveles, sin tomar en cuenta popularidad, arraigo perredeista ni sacrificio que muchos han hecho por el partido. Se impuso el antojo de Miguel y su círculo cerrado de caprichosos.
Tomó excesivamente en cuenta a arribistas y oportunistas, a quienes premió en perjuicio de valiosos, leales y fieles dirigentes del PRD, no menos populares y dignos que aquellos por los que fueron desplazados.
El desempeño del partido blanco en esa contienda de mayo del 2010, en la que no sacó un senador, habla por sí solo del yerro que cometió el presidente del PRD.
Muchos dirigentes y una buena parte de las bases del partido venían acumulando resabios por todas estas injusticias y abusos, y decidieron cobrarle a Miguel en el que parecía ser su mejor momento político.
Un día escuché por televisión a alguien decir, de manera jocosa, que Miguel Vargas era una fábrica de errores. Lo que recoge este artículo no lo pone lejos de ser eso, una industria de yerros.
Quien inventó el eslogan “MVP” hubiese dado marcha atrás si adivinaba que en el camino venía esta cadena de errores en el ejercicio político de Miguel. Ningún jugador gana el premio de más valioso con tantas pifias como las que ha cometido Vargas Maldonado.
El último lo comete justamente cuando al momento de pedirle a la Comisión Organizadora de la Convención que descontinúe el conteo de votos y no emita resultados, él mismo, en ese mismo momento, se proclama ganador de la contienda, cerrando el capítulo con una contradicción de enciclopedia.