Luis Brito
Margarita, sólo escuche a su conciencia y al Comité Central
Los dominicanos, en su gran inmensa mayoría, vivimos exigiendo democracia en el quehacer y el accionar de la vida diaria.
Aunque parece que esa democracia que reclamamos es “de boca hacia afuera”, como dice el vocablo popular, pues en la práctica esa misma inmensa mayoría de ciudadanos exhibe una actitud contradictoria e incoherente en el ejercicio democrático.
Se supone que el juego democrático, le otorga a Margarita Cedeño de Fernández todas las prerrogativas para aspirar a lograr la nominación Presidencial.
Muchos dominicanos que pretenden negarle ese derecho, el que le confiere la Constitución pero que por mezquindades, conveniencias políticas y apetencias personales, personas individuales quieren regatearle.
Una cosa es sugerir que la Primera Dama no corra como precandidata, según el punto vista del que haga la sugerencia, y otra cosa es plantear categóricamente que esta señora no debió presentarse como precandidata, y más aún, pedirle que decline o renuncie a sus aspiraciones.
Es ahí donde queda altamente cuestionado el espíritu democrático al que siempre apelamos los dominicanos cuando conviene de manera particular. Ella tiene un derecho que le consigna la Carta Magna y está haciendo uso de él.
Lo correcto es dejar que corra en el proceso interno del PLD, que se la juegue, y que sea el Comité Central el que decida, no si su lanzamiento fue legítimo, sino que determine si es este su momento o si debe esperar otra jornada similar en su partido para volver a intentarlo.
Lo que todos debemos procurar, abogar y vigilar es porque el proceso sea libérrimo, prístino, sin que las fuerzas y la influencia que da el Poder se vuelquen a favor de ella.
Esa sí debe ser una preocupación legítima de todos, no que cada quien, grupo político, cívico o persona en particular, crea tener la potestad de impedirle, aunque sea en forma mediática, de acogerse a un derecho legítimo al que Margarita decidió recurrir ahora, en esta coyuntura.
Criticarle su “corto” tiempo en el PLD, en comparación con otros que tienen larga vida en ese partido, no es argumento convincente ni sostenible. Si partimos de ese criterio, en el PRD el extinto don Ángel Miolán debió ser el candidato presidencial, en el PLD Euclides Gutiérrez Félix, y en el PRSC don Chencho.
En política no es asunto de tiempo de militancia partidaria, es cuestión del momento, de coyuntura, propuestas creíbles, de credibilidad, aceptación, de carisma y algo más.
Margarita, sólo escuche lo que le dice hoy su conciencia y lo que dirá el Comité Central el próximo 26 junio. Ante las otras voces simplemente haga sordera.