Luis Brito
Ja ja ja…Guido se ríe con la muela de atrás
Desde que el país conoce los resultados de las elecciones congresuales y municipales, hay un hombre que debe estar triste y “feliz”, aunque parezca un contrasentido.
Es Guido Gómez Mazara, a quien debe entristecerle la vergonzante derrota que sufrió su partido, el PRD, en los pasados comicios en la República Dominicana.
Pero también en su interior debe haber un espacio para la “felicidad”, pues la apabullante derrota perredeista hoy le da la razón en el pleito desigual que libró contra Miguel Vargas Maldonado y su grupo élite.
Escribo entre comillas la palabra felicidad porque en términos reales ningún perredeista de “sangre pura”, como lo es Guido, jamás debería alegrarse de un resultado tan adverso como el que tuvo su partido en esta ocasión.
Sin embargo, lleva satisfacción propia saber que la manera despótica y antidemocrática en que Miguel Vargas manejó el proceso interno del PRD, desde la escogencia de las autoridades del partido, hasta los candidatos que participaron en los pasados comicios, fue la causa principal de la debacle perredeista.
El país dispone hoy de datos y resultados concretos para comprobar quién tenía la razón en el conflicto interno del Partido Revolucionario Dominicano.
No es solamente que el PRD perdió con los candidatos preferidos de Miguel, y no de las bases, sino que sus dos principales pupilos, Orlando Jorge y Geanilda Vásquez, ni siquiera fueron dignos rivales frente a sus respectivos competidores.
En la convención para escoger a las autoridades del PRD, el conteo de la comisión electoral de Miguel dio ganadores por “mucho” a Jorge Mera y a Geanilda frente a Guido y a Tony Peña Guaba, y sin embargo uno fue “aplastado” en Santiago y a la bella dama no le alcanzaron los votos para esta vez salir electa diputada.
Ha sido evidente que el marcado disgusto entre perredeistas, que comenzó con el atropello a Guido y a Tony y que luego siguió con la imposición de candidatos y la exclusión de otros, es el común denominador del pobre desempeño del PRD en las elecciones del pasado 16 de mayo.
La actitud apabullante, arrogante y aplastante que utilizó Miguel y su grupo contra sus adversarios en el partido, se traduce hoy en un panorama político desconcertante y frustrante.
Era claro que esa situación arrojaría resultados catastróficos en términos electorales, pues para el día de las votaciones ya muchos no estaban en el PRD, una buena parte de los que se quedaron en el partido no se motivaron a sufragar, y otros simplemente votaron contrario a sus candidatos.
Otra cosa no explica esa humillante derrota.
Talvez Miguel y su “anillo” aprendan la lección y ahora tengan un enfoque diferente en el manejo de los asuntos internos del partido, de cara a las venideras elecciones, más interesantes por ser las presidenciales.
Si no lo hacen, el PLD les sabrá agradecer haber cometido un segundo error fatal, pues los morados y aliados sin duda volverán a tener ganancia de causa.
Mientras tanto una frase muy popular que dice: “Quien ríe último, ríe mejor”, Y, aunque sea literalmente hablando, hoy Guido y Tony se ríen con la muela de atrás.