Félix Santana García
El gobierno se niega a ahorrar
Mientras se habla, se escribe, se comenta, se analiza, se aboga, para que el país se someta a un verdadero plan de austeridad, creíble, responsable y equitativo, el gobierno dominicano aplica políticas de gasto y endeudamiento insostenibles.
No hace ni tres meses, cuando el gobierno dominicano anunció a la nación, la aplicación de un supuesto plan de austeridad, para poner límite al derroche de dinero que éste ha propiciado desde el 2004, cual si fuese un vehículo sin freno.
El plan fue anunciado con bombos y platillos, a raíz de los últimos aumentos de precios del petróleo y las materias primas, en el mercado internacional, debido a la situación de baja del dólar norteamericano con respecto al Yuan y el Euro y, la situación explosiva del norte del África y los países del Medio Oriente, así como por los movimientos telúricos y el tsunami que afectó al Japón, y no menos contundente por la anémica situación financiera interna del país.
El Gobierno, asustado por no haberse llevado de los consejos que cotidianamente, la Comisión de Políticas Económicas del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y, diferentes sectores de la vida nacional, le ha recomendado seguir en el orden económico-financiero, a los fines de sanear la economía, este de manera rauda y veloz anuncia y publica, el referido plan de austeridad.
Un plan vendido a la población, con poca credibilidad, en el que el Gobierno invita al sector productivo y a la población dominicana, a sumarse al mismo, con el propósito de disminuir en un 12% el gasto público presupuestado, ya que este plan no es, ni el primero ni el último que se anuncia y no se cumple.
El actual Gobierno, caracterizado siempre, por imponer medidas de control, cuando ya casi no hay tiempo para emprender los correctivos de lugar o, cuando se aproxima la última gota que desparramará la copa.
Al final, solo se oirá el crujir de dientes, o el dicho de que, ya es tarde para ablandar habichuelas o, simplemente como se dice en las telenovelas: ya es demasiado tarde, cuando el hecho se ha consumado.
Cuando el país es dueño, “para orgullo del Gobierno del PLD”, de una deuda pública total del orden de los US$21,000.0 millones a diciembre de 2010, equivalente a más del 40% del PIB, con gastos financieros o aplicaciones financieras de más del 19% del presupuesto, de un déficit fiscal de más de RD$55,000.0 millones por tres años consecutivos, un déficit en cuenta corriente del orden del 8.5% del PIB y, otros indicadores económico-financieros negativos, este se empecina en seguir gastando y endeudando la nación, sin control alguno.
El Presidente, la Primera Dama y demás funcionarios del Gobierno, siguen viajando con un séquito de personas numeroso, sin que previamente se expliquen los objetivos de estos viajes ni se concreticen los resultados de los mismos a favor de la nación.
En estos días, la prensa trae informaciones sobre el sometimiento de seis nuevos acuerdos de préstamos y, del contrato de construcción de la segunda línea del Metro de Santo Domingo, enviados por el Poder Ejecutivo al Senado por RD$42,000.0 millones, otorgados por el BNP Paribas Fortis, CITIBANK Europe PLC, KFW y el Deutsche Bank, S.A.E y el contrato comercial con la Alstom Transporte, S.A.
Préstamos no concesionarios o blandos, bajo condicionalidades onerosas, por sus altos intereses, cortos plazos, falta de periodos de gracias y altas cuotas de interés y capital.
Pero señores, ¿hasta cuando el Gobierno seguirá tomándole el pelo al pueblo dominicano, al pedirle que se apriete el cinturón o se adhiera al plan de austeridad propuesto, cuando éste es el primero en violentarlo?
El Gobierno dominicano, se engaña y trata de engañar a un pueblo que hace tiempo abrió los ojos, ante los desmanes que a diario éste comete. Ya está bueno de que unos pocos se sirvan con la cuchara grande, haciendo creer que están en austeridad, mientras la gran mayoría vive privada de la canasta básica para sobrevivir.