Félix Santana García
Consecuencias de una mala gestión
El 16 de agosto de los años 2004 y 2008 se iniciaron, el segundo y tercer mandato gubernamental, del Partido de la Liberación Dominicana y el Dr. Leonel Fernández Reyna, llenos de muchas expectativas, promesas, demagogias, triunfalismo, arrogancia, superioridad y sobre todo, rodeado de la aureola de salvador de la economía y finanzas públicas de la nación dominicana.
Periodos de gobiernos, matizados por acciones y medidas que en principios denotaban interés en imprimirles mejoría o solución a los problemas estructurales de la economía y finanzas dominicanas, pero para sorpresa de todos, su proceder ha sido todo lo contrario.
Solo bastaron unos meses, para que el actual equipo de gobierno, mostrara una actitud diferente a todo lo que en principios se había prometido. Se realizan viajes de numerosas comitivas, grandes campañas publicitarias, en las cuales se despilfarran más de RD$6,000.0 millones por año, entre otros desmanes.
Pero nada de eso ha sido tan grande, pues de manera sigilosa, los funcionarios de esos gobiernos se aumentan los sueldos, alcanzando sumas millonarias y, con ellos todos los beneficios colaterales, que de manera incidentales van de la mano a los nuevos emolumentos.
Se crean nóminas no oficiales o nominillas, se politiza la entrega de las tarjetas de solidaridad, se aumenta el clientelismo, el proselitismo, se patrocina el transfuguismo y, se juega con las necesidades básicas de un pueblo que se cae a pedazos.
Se da rienda suelta al incremento del gasto corriente, privilegiando: los altos sueldos de funcionarios, transferencias, honorarios, viáticos, refrigerios, viajes, celebraciones, brindis, comilonas, entre otros.
A raíz de la crisis hipotecaria-financiera de los Estados Unidos de Norteamérica, el Gobierno Dominicano se sumó a la nueva política de los Organismos Internacionales de Financiamientos, los cuales alentaban el aumento del gasto público a través de nuevos préstamos para reactivar las economías
Y sin escatimar esfuerzos las autoridades dominicanas se adhirieron a la misma, contratando muchos préstamos, sin importarle el costo que han de cargar las futuras generaciones, ni el porvenir de la nación per se.
Los faltantes o déficits de caja, producto del incremento de costos y gastos operacionales sobre los exiguos ingresos del gobierno, son cubiertos mediante la cultura del crédito fácil, sin importar lo oneroso que este pueda ser, para la salud financiera del país.
No se planifican ni se controlan los costos y gastos y, si se planifican no se respeta lo programado, poniendo en práctica el dicho popular que dice: “lo que nada nos cuesta hagámosle fiesta”.
La mala gestión financiera de las actuales autoridades dominicanas, ha dado lugar a dos tipos de problemas. Primero, económico-financieros, el cual genera: improductividad, malos servicios públicos, costos y gastos operacionales más elevados, desperdicio y desaprovechamiento de recursos, falta de competitividad y desaparición de empresas.
Y segundo, problemas humano-sociales: frustración, incertidumbre, burocracia excesiva, injusticia, inequidad, inmoralidad, corrupción, indiferencia, resignación, pasividad, estancamiento y subdesarrollo.
Todo lo anterior ha originado atrasos, en casi todos los órdenes de la vida nacional, destacándose la baja escolaridad y pobreza en el dominicano más necesitado. De ahí que la situación económica-financiera esté tocando fondo, con finanzas públicas en niveles insostenibles y cargándose con más impuestos a los dominicanos, pero, sin tocar ni con el pétalo de una rosa, los gastos vanidosos o superfluos del Gobierno.
De manera que la acumulación de errores, malos procedimientos, corrupción e incapacidad de administrar, han dado lugar a que las autoridades no encuentren donde dirigirse para corregir sus desaciertos, que no sea firmar con el FMI. No es un secreto para nadie, que el que mal inicia mal termina.
Hoy las autoridades no saben a quién culpar, anteriormente cargaban la culpa al pasado gobierno del PRD, ahora culpan, el mal manejo de las economías de EE.UU. y la Zona Euro.
La mala gestión de gobernar y no otros factores, han dado lugar a estas consecuencias negativas. Ojala que esta pesadilla pase pronto, que la noche de paso a un nuevo día y, por supuesto, a un nuevo estilo de gobernar, en el que el pueblo sea tomado en cuenta.
El autor es administrador financiero y profesor universitario. Residen en Santo Domingo.