Santo Domingo RD.- El ciclón San Zenón entró a Santo Domingo un día como hoy, hace 95 años, cuando apenas el reloj marcaba las dos de la tarde, ese tres de septiembre en 1930, impactando con vientos y ráfagas violentas a la ciudad.
Fue uno de los huracanes más destructores de en la historia de República Dominicana debido a que pasó por el centro de la Capital donde para esa época la mayoría de las casas estaban construidas de madera de palma con techos de zinc.
Dejó como secuelas un saldo de cuatro mil muertos y 20 mil heridos, trayendo la agonía y la ruina al país.
La tragedia fue mayor debido al escaso nivel de educación de la población, lo que motivó que muchos salieran a las calles creyendo que el peligro había pasado, ignorando que estaban en medio del ojo del huracán, cuando se produce una calma temporal y que los vientos volverían a soplar con igual o mayor intensidad.
Solo dos semanas tenía en el poder el presidente Rafael Leónidas Trujillo, cuya dictadura se extendería a fuerza de represión durante 30 años.
Aquella tarde gris, los vientos comenzaron a aumentar, eran fuertes y resistentes, las familias quedaban al intemperie, los animales volaba sobre los techos y los aire, los arboles caían y la lluvia no paraba.
Cuando amaneció el día cuatro las escenas que se vieron eran devastadoras y traumáticas, sobre todo para los habitantes que no creyeron en la llegada del ciclón.
La incredulidad de la ciudadanía ante los avisos meteorológicos, trajo como consecuencia más muertes y damnificados, registrándose pérdidas económicas superior a los 25 millones de pesos, lo cual dejó al país sumergido en una pobreza extrema.
Los barrios del gran Santo Domingo que quedaron más destruidos fueron Villa Duarte, Villa Francisca, Ciudad Nueva y Gazcue.
Los cadáveres y heridos se encontraban entre los escombros, otros que se protegieron en un cisterna fueron encontrados ahogados por los torrenciales lluvias .
Aún son recordados los daños que dejó el huracán San Zenón, primariamente por la gran cantidad de víctimas y las condiciones deplorable que dejó a la ciudad, esta fecha es conmemorada con dolor y pesar .
Aunque el país ha sido azotado por otros huracanes, como David (1979) y Georges (1998), ninguno causó tanto daño a la ciudad de Santo Domingo como lo hizo San Zenón. Se estiman más de 4,000 muertos y los heridos sobrepasaron los 20,000
REPORTES INTERNACIONALES:
Se registraron vientos de entre 130 y 160 km/h (80 a 100 mph) en Dominica, con ráfagas de fuerza huracanada reportadas en varias partes de las Antillas Menores.
El huracán devastó los cultivos en toda la isla y destruyó todas las embarcaciones en el puerto, causando la muerte de dos personas. Además, el fuerte oleaje afectó la costa de San Cristóbal, y un barco cercano a la isla registró una presión de 969 mbar (28.6 inHg)
En el sur de Puerto Rico, los vientos no alcanzaron fuerza de huracán,lo que resultó en daños leves a moderados en las plantaciones. La distribución de las lluvias en la isla fue inusual; la mayor acumulación se registró en Cabo Rojo, en el suroeste, con más de 150 mm (6 pulgadas), mientras que la menor cantidad fue inferior a 25 mm (1 pulgada) en una localidad del centro de la costa sur. En la costa norte, las precipitaciones superaron los 51 mm (2 pulgadas), y en el interior montañoso variaron entre 25 y 102 mm (1 a 4 pulgadas). En general, las lluvias fueron consideradas beneficiosas debido a las condiciones secas previas en la isla.
El 3 de septiembre, el huracán, de categoría 4, impactó la ciudad capital de la República Dominicana, Santo Domingo, dejando un rastro de destrucción de aproximadamente 32 km (20 millas) de ancho.
Se estimó que las ráfagas de viento en la ciudad oscilaron entre 240 y 320 km/h (150 y 200 mph); un anemómetro de Pan-American Airways registró una ráfaga de 290 km/h (180 mph) antes de ser destruido por la fuerza del viento.
De manera similar, otra medición en la capital registró vientos de 160 km/h (100 mph) antes de que el techo donde estaba colocado el dispositivo sufriera daños. Este huracán fue considerado uno de los más intensos en impactar el país.
Tres distritos completos de la ciudad fueron casi totalmente destruidos, y un informe de Associated Press indicó que "apenas quedó en pie el resto de un muro".
En general, aproximadamente la mitad de la ciudad quedó en ruinas. Debido al pequeño tamaño del huracán, las comunidades ubicadas a 121 km (75 millas) del lugar del impacto no tenían conocimiento de la tormenta.
Las intensas lluvias provocaron el desbordamiento del río Ozama, aumentando su caudal a 24 km/h (15 mph) e impidiendo la navegación.
Los daños causados por el huracán fueron estimados entre 15 y 50 millones de dólares, considerándose un desastre de gran magnitud en la región. La Cruz Roja estimó que 2,000 personas murieron en la ciudad, mientras que otras 8,000 resultaron heridas.
Los historiadores calculan que el número total de fallecidos estuvo entre 2,000 y 8,000.
Se reportaron efectos menores lejos de la costa, ya que el terreno montañoso de La Española debilitó significativamente el huracán, lo que evitó un mayor número de muertes y daños graves. En las zonas montañosas, los efectos incluyeron la caída de árboles y daños en los cultivos
En Haití, el huracán provocó fuertes ráfagas de viento y lluvias intensas, aunque no se tienen detalles exactos sobre los daños en el país. A pesar de atravesar la isla de Cuba, no se reportaron daños ni víctimas en ese territorio.
Al pasar por el estado de Florida en Estados Unidos, la tormenta ya estaba considerablemente debilitada. Durante su paso, se registró una presión mínima de 1,006 mbar (29.7 inHg) en Tampa, la más baja en el estado. Ante la amenaza del huracán, la Oficina Nacional del Clima emitió advertencias de tormenta desde Southport, Carolina del Norte, hasta los Cabos de Virginia.