Juan Barek
“Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen."
En Lucas 23:34 dice “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes” Sabiendo que ellos en poco tiempo caerían en el lago de fuego y azufre, sintió lástima por ellos. Porque ellos sin saber lo que les espera, meneando la cabeza le injuriaban al Hijo de Dios. El Señor fue crucificado a las 9 de la mañana y desde el medio día hasta las tres hubo tinieblas. Clamó diciendo “Elí, Elí Lama Sabactani” “Tengo sed” “Consumado es” y encomendó su espíritu a Dios.
Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El velo del templo era usado para impedir el paso de la gente al lugar santísimo; pues, era usado para separar el lugar santo y el santísimo. Pero con la muerte de Jesús el veló se rasgó de arriba abajo, dejando al descubierto el lugar santísimo. Es decir, cualquiera que acepte a Jesús, mediante la sangre preciosa del Señor, podrá presentarse delante del trono de Dios. Se abrió un nuevo camino para presentarse ante Dios. No importa cual sea su pecado, si acepta al Señor y permite que la sangre preciosa del Señor limpie sus pecados, hay un camino directo para presentarse ante Dios. Este es el camino de la sangre preciosa del Señor. Isaías profetizó del sufrimiento que padecería Jesús en la cruz hace 600 años antes de Cristo. Pues dice en Isaías 53:4-12 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció y no abrió su boca.
Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿Quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartió despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores” Y en Isaías 52:13-15 dice “He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, así asombrará a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído” Hermanos la muerte de Jesús en la cruz no fue algo accidental. Fue profetizado 600 años A.C. por el profeta Isaías, que por nuestros pecados fue él crucificado. Dice “Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres”. Fue agredido de tal manera que no había parecer en él; todo su cuerpo estaba lastimado y ensangrentado; pues todos quedaron perplejos. Pero dice también que luego él asombrará a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca. Porque sabrán entonces que él es el rey de reyes y Señor de Señores, salvador del mundo. Que el mundo sabría que él es el Señor. Hoy cuando nosotros aceptamos al Señor como nuestro salvador, él se transforma para nosotros en rey y Señor. Y todo aquel que en él cree no se perderá, mas tendrá vida eterna. Pues, de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito, y todo aquel que cree en él no se perderá, mas tendrá vida eterna. El sufrimiento de Jesús, los dolores y el desamparo del Señor no fue en vano, fue para entregarnos la salvación, gozo, paz y consuelo. Por tanto, en Cristo Jesús goce del perdón, justicia y gloria. Y en su nombre eche fuera el diablo y al mundo; luego llénese del Espíritu Santo y del reino de Dios. Para que así goce también de sanidad física y espiritual. Mediante el sufrimiento de Jesús estamos libres de la maldición y de la pobreza, mas estamos participando de la bendición de Abraham; y por él la muerte y el Hades fueron echados fuera, en su lugar tenemos la resurrección y la vida eterna. Gracias al Señor que todas estas bendiciones lo tenemos sin precio alguno. Dice la palabra que “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”. Solamente por fe y por la gracia de Cristo gozamos del amor de Dios y el amor de Dios nos salva y nos limpia de todos nuestros pecados, nos justifica y nos lleva a participar de la gloria de Dios. En aquel día de la resurrección, cuando el Señor nos llame, nos levantaremos y entraremos a morar eternamente en la gloria.
Oración
Dios santo y glorioso, enviando a Jesús a nosotros los hiciste padecer de la cruz; un sufrimiento inefable. Sufrimiento que era nuestra lo padeció el Señor, así nos salvó de la muerte y del Hades. Gracias porque tu muerte en la cruz nos liberó de la muerte eterna. Oh Dios sabemos que merecemos la muerte, pero si aceptamos a Jesús por fe, tendremos la salvación. Oh Padre te damos las gracias porque nos guarda en tu regazo. Gracias por la vida eterna. Oh Dios pedimos misericordia sobre aquellos que aún no tiene la salvación. Oramos en el nombre de Jesús. Amén.