Luis R. De la Cruz Noboa
Se nos deshidrata
El ánimo nos brotaba por los poros, fuimos a ejecutar una misión solidaria, para la cual habíamos puesto todo el esfuerzo, la dedicación y el amor del grupo. Con la bendición de Dios todo quedó espectacular.
Pero nuestra solidaridad es con nuestro pueblo en todos los aspectos, buscamos su sentir, averiguamos sus carencias, lo recorremos. Por lo que en el periplo de este día tuvimos un nuevo escenario ante nuestros ojos, es que por doquier transitábamos nos hallábamos con camioncitos de carga convertidos en camioncitos cisterna, les habían instalado tinacos y pululaban por la ciudad como nubes cargadas que, a ritmo mercurial, depositaban su contenido en las casas.
Eran muchos. Más de lo normal. Para saciar nuestra curiosidad, nos decidimos a preguntar qué pasaba, el porqué de tantos camiones. La respuesta nos espantó, no porque no supiéramos lo que estaba pasando, sino porque desconocíamos de su magnitud: EN AZUA NO HAY AGUA POTABLE EN LAS TUBERIAS DESDE HACE CUATRO MESES.
De ahí la proliferación de improvisados camiones cisternas, los cuales se abastecen de una cantidad enorme de pozos tubulares que se han perforado a lo largo y lo ancho del subsuelo de Azua para suplir el liquido que INAPA no suministra.
El negocio es grande, está moviendo mucho dinero, no necesita de promoción, puesto que la obligatoriedad es su mayor aliado ante la provisión normal de agua. Y dentro de esa vorágine mercantil provocada por la escasez, la respuesta de las autoridades es el silencio absoluto, peor aún es que cuando hablan lo hacen para mentir.
La población habla de que las bombas del acueducto están dañadas. ¡Tanto dinero que se gasta en caprichos gubernamentales! Resulta inconcebible que indolentemente las autoridades azuanas dejen deshidratar literalmente la localidad completa, provocando con ello situaciones de insalubridad, corriendo el riesgo – entre otras cosas- de que un incendio consuma grandes extensiones territoriales, acarreando pérdidas de vidas humanas por carecer del agua para sofocarlo, empecinándose UNICAMENTE en la ocultación del problema.
Si bien el descuido gubernamental se manifiesta en Azua en cuanto al suministro de agua potable, no es menor el que se percibe en el estado del litoral de las tres playas del pueblo, a saber Monterío, Tortugero y La uvita. Más deterioradas no pueden estar. El acceso a las aguas está estropeado, sucio. Las algas del mar de los Sargazos solo les fueron retiradas parcialmente a Monterío. Ni agua en las tuberías y playas convertidas en porquerías…vaya suerte la de Azua.
Los funcionarios gubernamentales azuanos, son una apología a la INFUNCIONALIDAD, entretenidos en hacer politiquería reeleccionista es que discurren su tiempo, sin disponerse a buscarle una solución, tal vez un paliativo, a tan graves situaciones.
A esas autoridades azuanas indolentes e insensibles, para nada preocupadas por su comunidad, recordémosles el SALMO 93, 1-2,14:” ¡ Dios vengador, Señor, Dios vengador, manifiéstate !. Imponte tú que juzgas la tierra, dales su merecido a los soberbios. Pues el Señor no rechaza su pueblo ni abandona a los suyos”