Logo La Nación Dominicana
Todo tu país, en un solo click...! | jueves, 28 de mayo del 2026
Esta noche, Oklahoma City Thunder visitan a los San Antonio Spurs en el Juego 6 de las Finales de la Conferencia Oeste de la NBA Juan Soto enciende Citi Field con cuadrangular solitario; Vlad Jr regresa a juego, Orioles, Cachorros y Mets ganan, resúmen Meteorología anuncia otro jueves bajo lluvias en gran parte del país Dominicano Christopher Sánchez implanta récord con Filadelfia Juzgado de Primera Instancia declara culpable a Tamara Martínez por difamación e injuria contra Gabi Desangles Armada Dominicana fortalece capacidades estratégicas con entrenamientos conjuntos con los Estados Unidos Presidente Abinader destina más de 5.3 millones de pesos de su salario de 2025 a fundaciones y proyectos sociales Banreservas anuncia respaldo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 como patrocinador oficial Senador Antonio Taveras Guzmán anuncia su renuncia al oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM) y se declaró independiente Dólar mantiene tendencia a la baja y fortalece confianza de los agentes económicos en República Dominicana Abinader felicita a Karl-Anthony Towns, baloncestista dominicano tras su destacada actuación en la clasificación de los New York Knicks a la gran final Presidente del CONEP, Celso Juan Marranzini reconoce esfuerzos del gobierno de Abinader para fortalecer competitividad, crecimiento económico, atracción de inversiones y confianza internacional Prohibido el uso de celulares por el Ministerio de Educación en escuelas y colegios entre los estudiantes del nivel inicial, entre otras restricciones Marineros quitan invicto a Metros en su casa y Titanes salen airoso frente a Soles; continua hoy Jueza declara en rebeldía a Ingrid Altagracia Jorge Pérez, conocida como “La Torita” Altos mandos de los cárteles de la droga en México, ordenan a sus operadores “no se metan con el Mundial 2026″ La selección Colombia llegó al Mundial 2026 con una de las plantillas más veteranas El “Stranger Things” con jubilados: la nueva serie de Netflix para fans de la ciencia ficción Una ola de calor histórica sacude a Europa y ya dejó al menos doce muertos Ed Sheeran ofrecerá hoy un concierto en Guatemala Tatico Henriquez la leyenda del acordeón Ex senador Tommy Galán afirma que no hay mejor aspirante para ganar las elecciones generales en el 2028 que Gonzalo Castillo A los 32 años de la desaparición de Narciso González (Narcisazo); el artículo que presumiblemente le costó la vida Identifican restos mortales de dominicano desaparecido desde el 2008 en la frontera de México con Estados Unidos Abogada explica el juez no decidirá sobre la validez técnica de los peritajes en el caso Jet Set

Luis R. Decamps R.

Google se parece a Dios, pero no lo es...

En estos días, una vez más alguien de las nuevas generaciones del país me hizo objeto de un gratuito pero punzante intento de “rapapolvo digital” (¡culpas son del tiempo y no de España!) a propósito de cierta ponencia de contenido histórico que hube de presentar en el marco de un evento patrocinado por una entidad académica extranjera de laborantismo y proyecciones esencialmente iberoamericanas.

-Le quedó bien el “copy-paste”, doctor-, me susurró al terminar la exposición una joven estudiante con sorna apenas disimulada tras su hermosa sonrisa, para luego agregar, casi sin transición y con el rostro iluminado por lo que presumo sería para ella un placentero “descubrimiento” y una íntima confirmación de su ingenio: “¡Google es lo máximo, no hay dudas!”.

Aunque sorprendido y ligeramente molesto por el desenfadado y urticante comentario, decidí hacer provecho de la oportunidad para aclararle a la agraciada muchacha (y, con ella, a otros que piensan de manera similar) que, pese a que pudiera parecerlo, “la Luna no es de queso y se come con galletitas”: la ignorancia puede ser excusable, pero la osadía del ignorante no, sobre todo porque, como reza la vieja conseja sarcástica, “no hay cosas más peligrosa que un idiota con iniciativa”.

Comencé, pues, por hacerle a la garbosa damisela una elucidación de Perogrullo: la Historia es una sola, pues se refiere a hechos, no a suposiciones o invenciones, y que, por lo tanto, casi todo el que discurra sobre sus interioridades lo hará siempre de manera parecida a como otro ya lo había hecho. En la consideración del acontecimiento histórico puede haber diferencias de profundidad, de énfasis y de matices, e inclusive interpretaciones distintas, pero nada más... Lo restante, simplemente, sería fábula, falsificación o tergiversación.

En cuanto a Google, la divinidad del conocimiento de la “generación digital”, nadie puede discutir que desempeña un rol trascendental en la cultura, la sociedad, la economía, la política, la vida privada y el conocimiento modernos, pero no en el sentido “ignaro” e idólatra en el que algunas personas lo asimilan... Google se puede parecer a Dios (es omnipresente, omnipotente y para muchísima gente hasta omnisciente), pero no lo es: le falta alma.

A contrapelo de lo que han llegado a creer algunos, en Google no están toda la cultura y el conocimiento acumulados por la humanidad a lo largo del devenir histórico. En realidad, esa cultura y ese conocimiento donde se encuentran todavía fundamentalmente, fuera de los instrumentos orales y visuales (naturales o artificiales), es en los libros o documentos escritos o gráficos... El buscador de Internet es la principal fuente concentrada de datos en el mundo, pero ni es universal ni es la única. La universalidad del saber “teórico” permanece en el texto físico y la unicidad es imposible mientras el ser humano tenga libre albedrío y capacidad de razonamiento e inventiva.

Igualmente, hay que recordar que Google no sacó u obtuvo sus datos de la nada. No es ni ha sido su rol la investigación, la experimentación y la escritura: antes de llegar hasta sus luminosas páginas virtuales, hubo necesidad de que alguien investigara, experimentara y escribiera. Por consiguiente, él es un mero transcriptor o traductor (si bien rápido, grandioso y espectacular), y por ello los datos no son suyos (son facilitados, prestados o comprados), aparte de que en un alto porcentaje son inexactos o incompletos (las transcripciones y las traducciones presentan el peligro de no ser fieles a los originales)... O sea: lo que se halla en Google fue copiado, en general, de esas fuentes que fueron las que sirvieron de alimento para mi generación... Por eso le dije a la joven de referencia, concluyentemente: “Si alguien copió fue Google, no yo”.

Por otra parte, salvo contadas excepciones, la publicación de contenido en Google no está “supervisada” o “certificada” seriamente por nadie (en ocasiones está lleno de errores, disparates y referencias bibliográficas o informáticas apócrifas), en parte debido a que es materialmente imposible hacerlo con cada dato, pero también en razón de que esa es la médula de su carácter libre: toda “supervisión” o “certificación”, a la larga, tiende a sembrar la semilla de la censura... Google es libre, fuerte y útil, pero -¡ojo!- muy vulnerable frente a la falsedad y a la ligereza de juicio.

Finalmente, y debido a lo que se acaba de decir, las informaciones obtenidas en el buscador de marras no son totalmente confiables: como ya se insinuó, una parte es verdadera, otra es mentirosa, y la restante es una combinación de verdades y mentiras. En algunos casos, inclusive, sus informaciones no son ni verdaderas ni mentirosas propiamente dichas, sino propagandísticas: son publicidad disfrazada, y su único objeto es manipular al usuario para use, compre o recomiende determinado bien o servicio... Google es luz, pero también puede ser sombra: todo depende de quien lo use y del nivel de “sesera” que se tenga.

(Lo cierto es que los artificios o avances hijos de la inteligencia humana impactan, fascinan y seducen a la mayoría de los mortales -tan dados al deslumbramiento por las imágenes en los espejitos y el tintineo de las cuentas de los cascabeles-, al tiempo que se prestan para los más variados propósitos -casi siempre progresivos, pero algunos no tanto-, y las más de las veces, por ello mismo, en su derredor se crean, desarrollan y hasta generalizan formas pasajeras de uso no sólo ridículas sino también contraproducentes... La historia menudea al respecto con particular ironía).

La conclusión es, pues, simple: la “cultura” obtenida a través de Google es más de “bulto” que de certeza (y por eso estudiantes medios, faranduleros y petulantes de toda laya le rinden culto) , y si bien sus informaciones resultan extraordinariamente oportunas y hasta imprescindibles en muchos aspectos y sentidos, su valor fundamental reside en que puede usarse para tener una idea general sobre el tema de que se trate y una guía para profundizar en el conocimiento... Nada más, empero... Es un vehículo de transmisión de datos que sirve para todo y para todos, y como en general carece de “moral” o de “ideología” propias, en tanto artificio sin capacidad para sentir o razonar, sus alimentadores y usuarios se las suplen, y ahí mismito, casi al desgaire, quedan abiertas las puertas a la tontería y al mamarracho.

Lo repito: Google puede parecerse a Dios, pero no lo es (en estos momentos no recoge ni siquiera un tercio del saber humano), y ojalá lo entienda mucha gente cuya vida “cultural” o “intelectual” se inicia y termina con él, y cree que todo el que habla o escribe sobre un tema hizo “copy-paste” del referido buscador... Como le dije a mi bella y temeraria crítica, la verdad monda y lironda es al revés: Google fue quien copió de los textos o las imágenes originales, y éstos se encuentran, todavía, en las bibliotecas y sus hoy desprestigiados entornos... Que usted ignore algo, querida, no significa que no existe.

(*) El autor es abogado y profesor universitario. Reside en Santo Domingo.
[email protected]

Comentarios