La Ley de Ayuda Médica para Morir establece que solo los residentes del estado con un diagnóstico de vida inferior a seis meses podrán solicitar medicamentos para poner fin a su propia vida
Nueva York legalizará el suicidio asistido para personas con enfermedades terminales
Nueva York, Estados Unidos.- Nueva York se convertirá próximamente en el nuevo estado norteamericano en permitir el suicidio asistido para personas con enfermedades terminales. La decisión quedó sellada tras el anuncio de este miércoles del acuerdo entre la gobernadora demócrata Kathy Hochul y los líderes legislativos estatales.
Grupos religiosos y organizaciones como la Conferencia Católica de Nueva York advirtieron que la medida “señala el abandono de nuestro gobierno a sus ciudadanos más vulnerables”, mientras que defensores de la ley sostienen que permitirá a quienes sufren decidir cómo y cuándo morir, evitando sufrimientos innecesarios.
Actualmente, una docena de estados y el Distrito de Columbia permiten el suicidio médicamente asistido en Estados Unidos, a los que se sumará Illinois el próximo año tras la reciente aprobación de su ley.
A nivel nacional, el asunto divide aguas: Hochul habló abiertamente de su formación católica y la tensión entre su fe y el acompañamiento a quienes atraviesan dolor extremo. “¿Quién soy yo para negarte a ti o a tu ser querido lo que ruegan al final de su vida?”, declaró.
La ley, aprobada por los legisladores en la última sesión del año, entrará en vigor seis meses después de su promulgación oficial. La gobernadora de Nueva York anticipó que la firma de la ley fue una de las decisiones más difíciles que le tocó tomar como mandataria.
El proyecto inicial apareció en 2016, pero debió sortear años de resistencia y bloqueos políticos, así como objeciones morales y médicas. Aquellas personas que queden fuera de la nueva ley —por ejemplo, residentes de otros estados— no podrán acceder al suicidio asistido en Nueva York, en línea con el último fallo judicial sobre la aplicación de leyes similares en Nueva Jersey.
Legisladores que acompañaron la iniciativa insisten en que la norma busca reducir el sufrimiento de quienes padecen enfermedades terminales y permitirles morir en sus propios términos. Con la promulgación de la ley, Nueva York se suma al grupo de estados que, a pesar de resistencias, avanzan en la regulación del derecho a decidir sobre el final de la vida.

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