La veneración a esta advocación mariana se extiende a América Latina y España,
La devoción a Nuestra Señora de la Altagracia trasciende fronteras y consolida identidad dominicana
Altagracia, Higüey RD .- Cada 21 de enero, miles de fieles dominicanos se congregan en la Basílica-Catedral Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey- Hmunicipio de la República Dominicana, capital de la provincia de La Altagracia en la región oriental del país, a unos 145 km al este de Santo Domingo- para rendir homenaje a la que consideran su madre espiritual y protectora.
Santuario mariano del país
Su estructura se distingue por un gran arco de bronce y oro de 69 metros de altura. En el altar se resguarda la pintura de la Virgen, cuya antigüedad data del siglo XVI, según detalla godominicanrepublic.com.
El origen de esta devoción se remonta a Extremadura, España, donde ya se veneraba a la Virgen bajo el título de la Altagracia, en localidades como Garrovillas de Alconétar y Siruela.
Según es.wikipedia.org, fueron Alonso y Antonio de Trejo, procedentes de Plasencia, quienes llevaron la imagen a la isla de La Española a comienzos del siglo XVI, colocándola en la iglesia de Higüey.
La iconografía de la Virgen de la Altagracia es una pintura sobre tela de 33.5 x 45 cm. Representa la Natividad: la Virgen María, coronada y rodeada por doce estrellas, se muestra adorando al Niño Jesús en el pesebre, mientras San José aparece al fondo.
El manto azul, salpicado de estrellas, y la túnica roja y blanca simbolizan, respectivamente, su pureza y humanidad. Esta representación perdura como la imagen central venerada en el país.
La festividad del 21 de enero también conmemora la Batalla de Sabana Real de 1691, ocasión en la que el ejército español derrotó al francés. La victoria se atribuyó a la intercesión de la Virgen y, en 1924, el Congreso dominicano declaró oficialmente la jornada como fiesta nacional, según informa es.wikipedia.org.
Devoción que trasciende fronteras
Más allá de la República Dominicana, el culto a la Virgen de la Altagracia se mantiene en América Latina y España. Se le rinde tributo en comunidades de Argentina, Panamá, Perú y Venezuela, así como en las localidades españolas de Garrovillas de Alconétar y Siruela.
Entre las tradiciones que nutren el imaginario popular, una leyenda relata cómo la imagen de la Virgen, llevada como obsequio por un comerciante español a su hija, desaparecía continuamente del hogar para ser hallada bajo un naranjo.
El hallazgo fue interpretado como señal de que su lugar de culto debía establecerse en aquel sitio.
La Basílica-Catedral en Higüey y la celebración del 21 de enero sintetizan la fuerza espiritual, la tradición y el sentido de identidad nacional que la Virgen de la Altagracia inspira en el pueblo dominicano actual.

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