La nueva política arancelaria, impulsada tras un fallo de la Corte Suprema estadounidense, afectará directamente a los exportadores de República Dominicana
Estados Unidos eleva al 15 % los aranceles globales y genera incertidumbre en exportaciones dominicanas
Santo Domingo RD.- El gobierno de República Dominicana enfrenta un escenario de incertidumbre tras el anuncio de que Estados Unidos incrementará los aranceles globales al 15 %, medida que impactará de manera directa a los exportadores dominicanos.
El anuncio llega en un momento clave, debido a que ambos países estaban en pleno proceso de negociación de un acuerdo inspirado en los que Estados Unidos ha firmado con Guatemala y El Salvador, según información de Diario Libre.
La imposición del nuevo arancel, sin embargo, altera el terreno de las conversaciones y genera inquietud entre los actores económicos y políticos dominicanos.

Trump, a través de su red Truth Social, calificó el fallo de la Corte Suprema como “profundamente decepcionante” y criticó a los jueces por adoptar una postura “ridícula” y “extraordinariamente antiestadounidense”. La nueva política excluye a la industria farmacéutica y a bienes protegidos por el acuerdo entre México, Estados Unidos y Canadá, pero afecta a casi todos los sectores exportadores dominicanos.
De acuerdo con las cifras oficiales, durante el periodo comprendido entre abril y noviembre de 2025, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos recaudó USD 396.4 millones en aranceles sobre productos dominicanos.
Este dato revela la magnitud de la relación comercial y anticipa los desafíos que enfrentará la economía dominicana: el riesgo de que el nuevo techo tarifario limite las exportaciones, encarezca el acceso al mercado estadounidense y obligue a redefinir estrategias de alianzas comerciales.
Para República Dominicana, el peso del comercio con el país norteamericano es considerable, ya que una parte significativa de sus exportaciones tiene como destino ese mercado.
Los sectores productivos nacionales se ven forzados a evaluar el impacto de la medida en sus ingresos, su capacidad de negociación y la posibilidad de diversificar destinos para sus bienes.

Además, la incertidumbre generada por este cambio abrupto obliga a los actores públicos y privados a reforzar sus estrategias de gestión de riesgo y adaptación. No solo se trata de una cuestión de tarifas: la credibilidad y estabilidad de las reglas del juego en el comercio bilateral quedan comprometidas, lo que podría afectar decisiones de inversión y planificación a mediano plazo.
La respuesta del gobierno dominicano será crucial para adaptar la política económica nacional a un entorno internacional donde las reglas pueden cambiar de forma repentina, condicionando el desempeño y la competitividad de las exportaciones.
La coordinación entre los sectores público y privado, así como la capacidad para negociar condiciones más favorables o compensaciones, se vuelve indispensable para mitigar el impacto de la decisión estadounidense y sostener el dinamismo de la economía nacional frente a la nueva coyuntura global

Portada



