Awilda Gómez
Ser “Gay” no es un delito
La explicación de la Policía sobre el caso del presentador de noticias Claudio Nasco, asesinado por tres jovenzuelos ha dejado muchas nebulas.
Luego de haber escuchado la opinión de los familiares y amigos del occiso, hay quienes, como yo, dudan que el móvil haya sido una supuesta deuda de 25,000 pesos, como, según la Uniformada, declararon los supuestos "matones".
Una de las preguntas que me hago es si el referido crimen pudo haber sido motivado por razones pasionales, teoria que supone a otro u otros implicados. Como sea, nadie tiene derecho de quitarle la vida a ningún ser humano, y menos por ser gay.
Soy de las que piensan que ser homosexual no es un delito, y que si el galán de noticias era gay, heterosexual, transexual, o lo que fuera, no es asunto de nadie, cada quien es libre de elegir su preferencia sexual. De hecho, hasta donde tengo entendido, nuestro Código Civil no tipifica la homosexualidad como un delito.
El respeto a la reputación y elección de la preferencia sexual es un derecho que nadie le puede arrebatar a quien haya elegido ser gay.
Lo que si es un crimen es corromper, engañar, abusar, violar y sobornar a un menor, como han alegado las familias y vecinos de los imputados.
Algo que no logro entender es que siendo Nasco una figura pública y estando en la posición que estaba, compraba sexo a sus hoy "verdugos".
Conforme familiares y allegados a los asesinos confesos, el comunicador le hacía costosos regalos y constantemente "recogía" a uno de éstos, con quien dicen llevaba más de cuatro años de relación, lo que, de ser cierto, convertiría a Nasco en un abusador sexual, algo que si está penado.
Según lo que he leído del caso, incluyendo declaraciones del imputado Oscar Pérez (Yandel), quien relató a la fiscalía cómo conoció a Nasco y cómo ocurrió el asesinato, el galán de noticias realmente era gay, pero nunca se atrevió a "salir del closet".
Quizás le avergonzaba decir que le gustaban los penes y no las vaginas, algo que no es bien visto por la sociedad.
Quizás tuvo que lidiar con este silencio torturador por muchos años en los cuales decidió ocultar, probablemente con dolor y recelos, su debilidad por el miembro viríl masculino.
Podría asegurar, y no hay que buscar la quinta pata al gato ni tratar de tapar el sol con un dedo, que Nasco fue víctima de su vergüenza por ser homosexual, un prejuicio impuesto por una sociedad elitista y muchas veces corrompida, donde solo ven con buenos ojos lo que le interesa y conviene ver, como estoy casi segura, al igual que muchos que no se atreven hablar por miedo, de que los verdaderos motivos que tuvieron los hoy acusados para asesinar a Nasco pudieran ser otros disfrazados y maquillados con muchas versiones que tranquilizan a unos e inquietan a otros.
A mucha gente le resulta difícil creer en lo simple que pueden ser las cosas, y tejen conjeturas que los llevan a pensar en la posibilidad de un autor intelectual en el susodicho asesinato.
La Convergencia Nacional de Abogados (CONA), en representación de Yunior Ramírez Ferrera, quien dirige dicha Institución, expresó recientemente en un diario digital "que el comunicador tuvo una relación sentimental de público conocimiento con un alto dirigente del PLD y funcionario del Gobierno, por lo que los tres acusados pudieran ser chivos expiatorios para proteger el nombre del referido político".
Entonces, señores, para muestra un botón. No somos quien para juzgar, pero nos gustaría que se investigue a fondo y se determine quién realmente está detrás de todo esto, de ser cierta la teoria de un autor intelectual.
La muerte de Nasco debe servir para entender de una vez y por todas que los prejuicios, xenofobia y maldad se deben echar a un lado.