Martín Cid
San Fermín, fútbol, Bibiana Aído
Permítanme que les cuente algo desde España. Terminó el fútbol (para quien no lo sepa España – Alemania) y salí a tomar mi habitual y diaria botella de brandy por Madrid. No hubo sorpresas: la gente celebraba por todo lo alto el paso a la final del Campeonato Mundial de Sudáfrica. ¿Nada nuevo? Muy nuevo es (inédito) que España pase a una final, porque nunca antes había disputado una y muy nuevos son, también, los cánticos de yo soy español, español, español (permítanme que no lo tararee, su otorrino me lo agradecerá).
Éxitos deportivos aparte, España está viviendo una especie de auge patriótico. ¿Motivos? Lo diré directamente: nuestros partidos regionalistas, que no hacen sino aprovecharse de un sistema electoral que los beneficia claramente, han creado tal clima de incertidumbre en el país que los ciudadanos han contestado. Hoy leo en los periódicos un cántico tan tautológico como extraño: “Oa, oa, oa, Barcelona es española”.
El asunto parece extraño porque, si el señor Presidente del Gobierno no ha rectificado a estas horas (que todo puede ser), Barcelona ya formaba parte de una nación llamada España. Cuestiones políticas aparte (y reservo el derecho a rebuznar lo contrario), la clase política (lo de “clase” ofende la vista, pero para eso mandan ellos) ha venido enfrentando a la sociedad española en un duelo mediático que no carece de eco en el ámbito ciudadano.
Así, y sólo por citar los últimos tiempos (ya me meteré con los pretéritos) se crea un Ministerio de Igualdad cuya única misión parece ser desigualar a hombres y mujeres y enfrentar en dos bandos (mujeres y posibles maltratadores –dicho sea de paso: todos los hombres-). El juego es parecido al que se puede dar en cualquier otro momento: para que el poder ejecutivo pueda obrar libremente, debe crear un clima de incertidumbre y enfrentamiento entre los ciudadanos, de manera que sean ellos quienes solucionen el problema (lo paradójico del asunto, o dicho menos finamente “cachondo”, es que son ellos mismos los que crearon el conflicto que los beneficia).
Leí una vez por ahí que cierto tipo con bigote que lucía una esvástica fue subvencionado por cierto país con barras y estrellas, en la bandera precisamente, para superar una crisis mediante el sistema económico de “monto una guerra cuando tengo la cartera vacía”. Fuente: el ex director de la KGB, que algo sabría del asunto. La explicación oficial: un grupo ocultista subvencionó a Hitler para practicar magia o algo por el estilo. Quédense con la que quieran.
Los gobiernos de todo el mundo tienden a crear bandos enfrentados para así poder llevar a cabo sus planes (que suelen ser: aquí hago lo que me da la gana, curiosa interpretación de la palabra democracia).
Les voy a contar otra anécdota que pocos saben (yo la desconocía hasta que fui abducido por una modelo sueca): el dicho “divide y vencerás”, que generalmente se le atribuye a Julio César, es en realidad la paráfrasis del “divide y reinarás” de Nicolás de Maquiavelo: la mejor manera de obtener el poder es sembrando la intriga entre quienes gobiernan para lograr su separación.
Si es que no hay como recurrir a los antiguos para expresar la estulticia moderna.
En la Edad Moderna (que no es tan moderna) este principio se ha aplicado con éxito en casi todos, por no decir todos, y los estados han ido parcialmente sustituyendo a las entidades morales (religiones variadas de todos los colores y sabores). Toda revolución supone un enfrentamiento entre dos facciones que se ha ido fraguando desde los más maquiavélicos (ahora sí que empleo el término con rigor cartesiano) principios propagandísticos y mezquinos del poder: desde las dos Españas (derecha-izquierda) hasta las dos Europas (aliados-nazis) hasta los dos sistemas económicos (comunismo-capitalismo) hasta el bipartidismo estadounidense (republicanos-demócratas)… la cifra se nos hace interminable.
Como no quiero dejar con un sabor de boca serio al lector, terminaré con una frase que no dijo Churchill, la autora es una mujer (o como se quiera llamar) que no llega a la categoría literaria del premio nobel de literatura (sí, tiene “guasa” el asunto), pero que sí nos hace reír (de no ser porque la señora o señorita o individua se lo toma muy en serio):
“Vamos a crear una biblioteca para y por mujeres”
Bibiana Aído. Ministra de Propaganda (perdón, Igualdad de España).
Que sean felices, queridos lectores, que gane España el Mundial y que no nos engañen más con enfrentamientos que sólo benefician a los que los crean.
Desde Madrid, ¡Viva San Fermín!
**Martín Cid es autor de las novelas Ariza (editorial Alcalá, 2008), Un Siglo de Cenizas (editorial Akrón, 2009), Los 7 Pecados de Eminescu (e-book) y del ensayo Propaganda, Mentiras y Montaje de Atracción (editorial Akrón, 2010). Dirige la revista cultural Yareah magazine y el periódico Las Libertades.
Martín Cid
http://www.martincid.com