Martín Cid
Minorías
Comentaba Galdós que una de las maneras más frecuentes que empleaba como método de documentación era leer los anuncios de los periódicos: una venta de un colchón le serviría al autor de Trafalgar para saber cómo dormían verdaderamente las personas en tal o cual época. Así, no leía el escritor de los Episodios Nacionales las noticias verdaderas (por qué será) sino cuestiones mucho más fiables.
Yo no empleo ese método y, tengo que reconocerlo, busco alguna inspiración cómica en las noticias de actualidad. Hoy leo algo no demasiado cómico, acaecido en Belgrado durante una manifestación homófoba: 122 personas heridas pero (¿no todo es malo?), 102 eran policías. El asunto en cuestión viene motivado por el próximo desfile del orgullo gay en Serbia (sí, en España también se celebra). Varias asociaciones se pusieron en contra de esta celebración (entre ellas la iglesia ortodoxa) y numerosas personalidades políticas participaron en el evento (entre ellos, varios miembros del actual Gobierno).
Más allá de la noticia que mañana podremos leer en todos los periódicos de máxima difusión, lo cierto es que los altercados estarían motivados por unos pocos y no habrían sido seguidos por la gran mayoría (en esto hay bastante ironía como veremos más adelante). Sólo unos pocos de los llamados ultras comenzaron a volcar contendores y a romper escaparates (nada nuevo bajo el Sol)… unos ultras que dicen representar a la mayoría.
No es el único caso y voy a intentar concretar un poco más: ¿por qué creen que el Freiheitliche Partei Österreichs, de extrema derecha nacionalista, es el tercer partido político en Austria? Todos estos partidos y organizaciones emplean un curioso razonamiento que merecería la pena analizar (lo enuncio en forma cuasi-silogística):
Si la mayoría gobierna porque así lo enuncia la democracia.
Y la minoría no está en la mayoría si no está de acuerdo con la mayoría.
¿Por qué tiene la minoría que estar representada por el Gobierno si éste representa a la mayoría?
¿Por qué si la mayoría se opone a una minoría es precisamente la minoría la que viene a salir beneficiada de lo conseguido por la mayoría?
¿Cuestiones difíciles de explicar? La democracia moderna (al menos en occidente) tiene este constante problema: conjugar el gobierno en mayoría con el trato con la minoría o, en otras palabras y dándole la vuelta, reunir a las minorías en mayoría, reduciendo sus características como minoría para convertirla (también) en mayoría.
Sé que parece un trabalenguas (por algo será).
Siguiendo con esos asuntos sin explicar les dejaré (así como quién no quiere la cosa) uno de los principios propagandísticos que enunció J. G. (que llevaba una esvástica como brazalete, para más pistas):
Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo; individualizar al adversario en un único enemigo.
Y además, como soy un tipo dadivoso, les dejaré otra:
Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
Eran once (11) los principios enunciados por este tipo de sonrisa fácil. Curiosamente, el primer principio nos lleva, llevando a la paradoja la propia definición, al noveno principio de la propaganda:
Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente de que piensa “como todo el mundo”, creando impresión de acuerdo.
El nombre de este tipo era Joseph Goebbels y cuando estaba a punto de ser capturado asesinó a todos sus hijos. Dicen que porque no quería que creciesen en un mundo en el que no existiese el nazismo. Dicen otros que porque lo que les harían los de Stalin hubiese sido más bien poco comparado con la muerte.
Lo cierto es que estos principios (reflexionen un poco) conllevan buena parte de la forma de gobierno actual de la propia democracia: ¿qué es la democracia sino el gobierno de lo unánime y de la simplificación en normas de conducta que para todos sirvan?
A mí, desde luego, el asunto me da qué pensar.
Sobre todo después de lo que pasó con cierta minoría en el caso de los nazis.
http://www.martincid.com
**Martín Cid es autor de las novelas Ariza (ed. Alcalá, 2008), Un Siglo de Cenizas (ed. Akrón, 2009), Los 7 Pecados de Eminescu (ebook) y del ensayo Propaganda, Mentiras y Montaje de Atracción (ed. Akron, 2010). Fundador del periódico Las Libertades (http://www.laslibertades.es) y de la revista cultural Yareah Madrid (http://www.yareah.com).