Ramón Santana
Mafias poderosas
El Presidente Danilo Medinas está más claro que el agua cristalina. Tiene muy bien identificados los obstáculos que son muros de contención en contra del avance de las fuerzas productivas de nuestro país. Poco a poco, el Presidente ha trillado un camino caracterizado por dos aspectos fundamentales: 1) escuchar al pueblo y estar en contacto directamente con el mismo, y 2) enfrentar a los intereses poderosos que para mí son células mafiosas.
Ahora bien, desde mi punto de vista un entendimiento objetivo de todo lo que se mueve en el mundo de los intereses económicos de una manera u otra siempre da cabida a estos clanes, quienes han llegado a niveles tan sofisticados de maniobrar que operan lícitamente en nuestras sociedades y nadie dice nada. Veamos por ejemplo las siguientes tres áreas: energía eléctrica, mercado agropecuario, y medicamentos.
Es obvio que desarrollo es sinónimo de avance en la electrificación de cualquier país. Se establece que los países desarrollados tienen un consumo per cápita (es decir por habitante) de más de 2000 kWh (kilo Watt hora), los en vía de desarrollo de 1000 a 2000 kWh y los subdesarrollados o pobres menos de 1000 kWh. Nuestro país consumió en el año 2012 unos 1276 kWh per cápita. Pero además, recordemos que el gobierno del PRD en el 2002 apagó el país limitando el consumo a 93 kWh per cápita. Créalo usted o no. Es decir el equivalente tan solo al 10% de lo que le había entregado el PLD en el año 2000. Esto no es chauvinismo, estoy hablando de cifras oficiales.
Pero cuando usted ve que el Presidente Medina se ve precisado a decir públicamente lo siguiente: “Con relación a la energía eléctrica, es un problema fundamental para el país. Sé que tengo mucha oposición con lo que quiero hacer; estoy chocando con intereses muy fuertes, pero yo no puedo permitir, de brazos cruzados, que el Estado tenga que tirar al zafacón todos los años US$1,500 millones, para que una serie de empresas reciban beneficios y la seguridad de sus inversiones”. Solo eso le dice la presión de la mafia que enfrenta. Algo el Presidente Medina hará próximamente. No tengo la menor duda.
Otra gran preocupación es lo referente a la logística de soporte para el mercadeo de rubros agropecuarios. Todos sabemos que el Presidente Medina está haciendo esfuerzos sin precedentes en el impulso de la producción agropecuaria. Sin embargo, en esta área también dicen presente los tentáculos de los clanes. Ahora que esos mismos clanes no pueden utilizar tan fácilmente las importaciones inescrupulosas para hacerse de millones de dólares, están explorando otras vías para accionar con los mismos fines.
Veamos solo dos ejemplos en este sentido. Primero, el transporte terrestre y marítimo. Pronto, cuando nuestros productores del campo aumenten sustancialmente sus niveles de producción, el problema será como colocarlos en los mercados internacionales a precios competitivos. Aquí entra en acción el clan del transporte con tarifas exorbitantes. Pero más recientemente vemos que los clanes dominicanos y haitianos se están también poniendo de acuerdo para operar en conjunto. No es algo casual que las autoridades haitianas de repente veden productos dominicanos sin aparente justificaciones.
Por último, el caso de los medicamentos. Siendo químico de profesión, tengo que confesar que la impotencia me embarga al ver la realidad de mi país. La industria farmacéutica dominicana ha sucumbido ante el clan de los importadores. Y todo esto ha sucedido ante la mirada indiferente de los gobiernos. Contrario a lo sucedido en Brasil, donde productores de genéricos nacionales y el gobierno desde 1999 se han unido con un solo propósito: medicina brasileña de calidad y barata para todos, constituyéndose esto en uno de los logros más destacados de los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rousseff.
El caso es que nada justifica que una tableta de Acetaminofén de 500 mg (analgésico genérico) tenga que ser producida en la India, haciéndonos creer que se trata de ciencia de cohetes como dicen los gringos o que sus precios son imbatibles. Estamos hablando de producir lo más fácil en la industria farmacéutica mundial. Y como el Presidente Medina tiene como objetivo que el derecho a la salud sea para todos los dominicanos tendrá también que terminar considerando a la producción farmacéutica nacional como su mejor aliado en contra de los que propugnan por su entierro definitivo.
Como vemos, el Presidente Medina está dando muestra fehaciente de que cumple con el mandato constitucional de defender con honor los intereses de la Patria. Él no se está haciendo de la vista gorda ante la clara identificación de quienes movidos por la avaricia son capaces de poner en juego el desarrollo de nuestro país y con ello el bienestar de las grandes mayorías. Respaldemos incondicionalmente estas políticas, pues son el resultado del profundo amor y el delicado sentimiento por la tierra que nos vio nacer.
Ramón Santana. Dominicano residente en Teaneck, NJ, USA