Ramón Santana
Lo mejor está por llegar
Mucha gente no entiende –incluyendo gente muy culta- que la realidad de la vida consiste, no en lo que es para quien desde fuera la ve, sino en lo que es para quien desde dentro de ella la es. Nuestro pensamiento pretende ser verdadero; esto es, reflejar con docilidad lo que las cosas son. Pero sería utópico y, por lo tanto falso, suponer que para lograr su pretensión el pensamiento se rige exclusivamente por las cosas, atendiendo sólo a su contextura.
Lo que acabo de decir es la razón principal por lo que tanta gente tenemos diferentes opiniones sobre las mismas cosas, sean estas materiales o abstractas, sean personales o familiares, sean individuales o colectivas, sean religiosas o incrédulas, en fin sean creencias, ideales o materiales. Obviamente, así como existe la discrepancia, también existe la coincidencia y todo sobre el universo se mueve en la dirección de lo que cuantitativa y/o cualitativamente predomine ante nosotros.
Por ejemplo, ahora mismo vivimos en la República Dominicana una realidad muy interesante. Muchos creemos que el Presidente Danilo Medina está desarrollando una gestión de gobierno ejemplar. La mayoría de la población se siente agradecida, honrada y privilegiada de que Danilo esté representando una especie de diferenciación no solo en el quehacer político, sino además en el ejercicio del poder. Sin embargo, no todo el mundo piensa absolutamente de esa manera. Es más, muchísima gente se han quedado sorprendidas con las conclusiones sobre el conflicto con la Barrick Gold y yo solo les digo que realmente no conocen a Danilo.
¿Que hace que siendo todos nosotros seres humanos provistos de un cerebro capaz de analizar las cosas, tengamos diferentes opiniones o conclusiones sobre ellas? La pregunta no es tan fácil de contestar. Y es tan así que por alguna razón por miles de años los filósofos han prestado especial atención a la llamada “Teoría del Conocimiento”. Sin embargo, de lo que no cabe duda es que parte de dicha problemática, lo explica el hecho de que los seres humanos, se quiera o no, articulan la forma en que piensan con las condiciones naturales de existencia.
Por ejemplo, de cara al VIII Congreso Ordinario “Comandante Norge Botello” del PLD y más específicamente en lo relativo al quehacer político del Estado de Nueva York, si usted es miembro de ese Partido, tiene que soportar estoicamente el ver a ciertos precandidatos o candidatos procediendo incorrectamente según nuestra opinión. Claro está, ellos piensan muy diferente a nosotros, pues respondemos a condiciones naturales de existencia diferentes.
Nadie promueve la discusión seria sobre los tópicos de las diferentes plenarias del Congreso. Para ellos eso no está ni en la agenda del mismo. Ellos no pueden explicar ni demostrar que es lo más importante, si sus candidaturas o el relanzamiento del Partido en Nueva York, el cual mordió el polvo de la derrota debido a la magnitud de los problemas que le aquejan. Basta con revisar los temas en discusión en las redes sociales cibernéticas. Sinceramente, da vergüenza esa realidad tétrica. Discusiones vanas que solo satisfacen un egocentrismo aberrante y avergonzaste. Retorica barata y sofismo rampante.
Pero si no me creen ustedes lo que he expresado, tan solo lean la siguiente perla publicada por un miembro del PLD: “En un evento interno del partido es muy difícil elegir lo que conviene a la colectividad, por la razón de que los que depositan su voto para elegir a un determinado candidato, no evalúan ese candidato en termino de beneficio colectivo, sino por los intereses particulares de cada uno de ello. Visto el caso desde esta perspectiva, es lógico pensar que los peledeístas de Nueva York, tendremos que arar el terreno con los mismos bueyes tradicionales que lo hemos venido haciendo. No nos queda otra alternativa. Le sugiero a los compañeros que se vallan alineando a la sombra que mejor le cobije para que no se mojen. Pues ya yo elegí mi árbol, y sombroso! Más adelante lo daré a conocer.”
Fíjense ustedes que tan diferente pensamos el cerebro que generó ese párrafo y nosotros. Primero, si usted es un discípulo autentico de Juan Bosch no es nada difícil pensar en la colectividad y dejar la individualidad a un lado. Segundo, no es verdad que en el PLD, por lo menos de Nueva York, “los mismos bueyes tradicionales” van a seguir arando tan mal la tierra como para que no se coseche. Nadie que ha sido parte de este problema tiene autoridad para asumir directamente la solución del mismo. Pero no existe la valentía de decirlo y aceptarlo. Y tercero, y lo más importante, no es verdad que los que hemos dedicado la vida a este Partido creemos que “No nos queda otra alternativa”. Olvídense de eso!! Lo mejor del PLD en Nueva York está por llegar!! Que no le quede la menor duda!!
Ramón Santana. Dominicano residente en Teaneck, NJ, USA