Logo La Nación Dominicana
Todo tu país, en un solo click...! | martes, 21 de julio del 2026
Salvador Sánchez aboga por la ética, la templanza en el periodismo y alerta sobre el descrédito político De Trump a Alofoque: La caída de las ideologías y la farandulizacion de la política que inunda América Latina AERODOM informa sobre afectaciones en vuelos desde y hacia Nueva York por condiciones meteorológicas adversas Presidente Abinader inaugura el túnel de la Plaza de la Bandera Celebran “El Gran Caldero de Pedro Brand” para promover la gastronomía local y el emprendimiento Condenan empresas al pago de 1,700 millones por deudas Atlantic University confirió a Roberto Fulcar el Doctorado Honoris Causa en Innovación por su liderazgo, visión y aportes transformadores a la educación y al desarrollo sostenible Santiago Matias, Alofoque, marca con buena puntuacion en encuesta ACD media, supera a casi todos los del PRM Comisión Permanente de Justicia de la Cámara de Diputados inicia análisis de los artículos conflictivos por la Ley 74-25 Código Penal. "50 años Ramon Orlando y sus amigos", será un histórico acontecimiento artístico con más de 50 invitados especiales Soto dispara su jonrón 20 y empuja tres en revés Mets; Ohtani alcanza los 300 jonrones , Gary Sánchez de 3-2 Arranca esta noche la batalla entre Metros y Gigantes por la gran final de la LNB ; Copa Banreservas será al mejor de siete partidos A un año y tres meses de la tragedia del Jet Set, la vista se mantiene a una de las noches más dolorosas de su historia reciente con 236 personas fallecidas y más de un centenar de heridos. Otra vez la noche de este martes sonaron las cacerolas en Santo Domingo contra la llamada "Ley mordaza" Encuentran muerto primer teniente Florangel Duarte Rodríguez, se había hecho viral en video Celebran foro de la Consulta Nacional para el Futuro de la Educación Dominicana Vuelos regulares entre RD y Venezuela operan con normalidad, excepto a Caracas Elton John realizará dos conciertos de despedida en Ciudad de México El COE emite alerta verde para el Distrito Nacional y otras tres provincias debido a las lluvias provocadas por una activa nubosidad Con un final dramático Argentina y Messi vencen a Egipto y van a cuarto de final Cámara de Diputados abrirá un proceso para recibir propuestas dirigidas a modificar "aspectos puntuales" del nuevo Código Penal Unos 18 perros K9 especializados en detección de explosivos entregó Aerodom al Cuerpo Especializado en Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil (Cesac) Paro médico convocado en rechazo al apresamiento del doctor William Almánzar, pone a sufrir y coger lucha a decenas de pacientes Por razones políticas y personales, Carlos Gabriel García declina aceptar designación como cónsul general de la República Dominicana en Los Ángeles, California Lionel Richie volvió al escenario tras el episodio de mareos que interrumpió su gira

Rafael Cox Alomar

La ruptura soberanista

Dejó de ser un secreto. Del rumor ni el rastro queda. Todo tiende a indicar que en breve hará su debut un nuevo partido político de orientación soberanista, cuyo nombre aún desconocemos.

No es ni la primera ni la última vez que habrá de surgir en Puerto Rico un partido político de corte ideológico cuyo único fin sea intentar destrancar el tranque de nuestro status político. De hecho nuestra historia política está plagada de tales experimentos. Esa ha sido la constante y no la excepción. Desde el momento mismo que surgió nuestra partidocracia a finales de 1870 con la fundación del Partido Liberal Reformista a manos de José Julián Acosta y José Celis Aguilera el récord histórico ha estado repleto de rompimientos, coaliciones, mogollas y rupturas.

Ahí el Partido de la Independencia de 1912 que surgió de la ruptura en el seno del Partido Unión y del rompimiento entre Matienzo Cintrón y Muñoz Rivera; el Partido Nacionalista de 1922 de José Alegría y José Coll y Cuchí que nació al calor del Proyecto Campbell y de la reorientación ideológica del Partido Unión bajo el liderato de Antonio Barceló; la Unificación Puertorriqueña Tripartita de 1940 entre liberales, socialistas y republicanos; los efímeros Partido Unión Puertorriqueña de Antonio J. González y Partido Auténtico Soberanista de Jorge Luis Landing; el Partido Socialista de Juan Mari Bras; el Partido de la Renovación de Hernán Padilla; y el invisible y ya irrelevante Puertorriqueños por Puerto Rico. La lista es francamente interminable.

Ahora bien, para aquellos de nosotros (dentro y fuera del PPD) que creemos firmemente en la consecución de mayores poderes políticos para Puerto Rico a través del cauce autonomista nada sería más contraproducente en la hora actual que caer en la trampa de la división electoral. Nada más repulsivo a nuestros propios valores. Nada más dañino a los propios intereses del País. Caer en la balcanización electoral por mero protagonismo es sucumbir al “platonismo estéril” del que nos advirtió Muñoz Rivera y, de paso, darle un cheque en blanco a la turba de politiqueros del PNP para que terminen de destruir desde el más absoluto poder político lo que queda de nuestro país e intenten descaradamente hacer lo propio con nuestro ser nacional. ¿O acaso alguien se cree que vamos a redimensionar nuestra relación con los Estados Unidos mientras el PNP detente todos los resortes del poder político y manipule a su antojo todos sus recursos? ¿A quién se le ocurre que desde la más abyecta minoría política se va a Washington con suficiente legitimidad como para negociar con el Congreso transformaciones a nuestra actual (e imperfecta) relación política?

Es desde el poder político y no desde la endeble trinchera de la minoría electoral que se encaminan las grandes transformaciones. Esa es la realidad. Y esa realidad la entendieron a cabalidad tanto Muñoz Rivera como Muñoz Marín -gestores de las dos transformaciones constitucionales de mayor envergadura de nuestra trayectoria política.

Hace unos meses, en ocasión del natalicio de Muñoz Marín, tuve el privilegio de escuchar a un gran puertorriqueño -líder indiscutido del PPD- pronunciar las siguientes palabras: “[E]s necesaria una ruptura. Una ruptura que haga posible crear las condiciones políticas que viabilicen un nuevo proyecto de país [...] capaz de exiliar la politiquería y a los politiqueros, y hacer posible un regreso a la política ilustrada y capaz; a las convergencias para lograr una agenda común y el retorno a un servicio público entusiasta, visionario y honesto”. Es en la consecución de esa agenda trazada por William Miranda Marín (Q.E.P.D.) que se nos va la vida a los puertorriqueños. Pero para alcanzarla se impone la obligación moral de librar juntos las grandes batallas que se avecinan. La ruptura con lo podrido y lo caduco no se logra desde la ruptura electoral. Todo lo contrario. He ahí la trampa de la ruptura soberanista.

Comentarios