Ramón Santana
Hemos pasado de la ofensiva a la defensiva
En nuestra pasada opinión publicamos íntegramente la carta del Profesor Juan Bosch a los escritores dominicanos Emilio Rodríguez Demorizi, Héctor Incháustegui y Ramón Marrero Aristy a raíz de la visita de estos a La Habana, Cuba en el año 1943. El documento es una muestra fiel del pensamiento de Bosch sobre el tema haitiano.
Nadie ha alegado la adulteración ni de una letra, ni de una palabra, ni de una coma, ni de un punto del documento. Es decir, lo han aceptado como bueno y valido. Sin embargo, contrario a lo que nos ha sugerido el amigo Vinicito Castillo - en el sentido de que no involucremos a Bosch en este problema – no veo razones para rehuir a la batalla con que se dirimen las diferencias entre los hombres y mujeres civilizados: las ideas. La oportunidad es brillante para desarrollar el tópico desde sus raíces.
No es verdad que vamos a ignorar el pensamiento iluminador de los guías del género humano que han padecido y muerto, han sufrido y se han sacrificado como el Profesor Bosch, para dejarnos arrastrar por el Trujillismo sin Trujillo al que pretenden sublimemente arrodillarnos. La parte medular, esencial, precisa y más importante de nuestra actitud ante el problema haitiano consiste en lo muy bien dicho por Bosch: “La dictadura ha llegado a conformar una base ideológica que ya parece natural en el aire dominicano y que costará enormemente vencer; si es que puede vencerse alguna vez.”
Ahora bien, mucha gente cree que abrazar una causa, luchar por las ideas, sostener y defender la justeza de las cosas, aferrarse a lo que uno entiende humano y fiel a sus convicciones es el resultado de estar fuera o dentro del poder, de tener una u otra posición económica, de estar con la mayoría o con la minoría, etc, etc. Pues no!!
La lealtad al libre pensamiento de las ideas y el actuar coherentemente con las mismas es el resultado de muchos valores humanos que se conjugan muy íntimamente de tal manera que cuando esto se pone en juego, la persona - consciente o inconscientemente - es capaz hasta de poner su pellejo en la línea de fuego como lo han hecho miles y miles de pro-hombres y mujeres en la historia de la humanidad.
Vamos a aclarar una y otra vez nuestra posición en lo relativo a la sentencia del TC de nuestro país. Estoy rotundamente en desacuerdo con la aplicación retroactiva de la ley, y la creo retroactiva, pues se quiere aplicar algo que no se aplicó con anterioridad y hacerlo ahora afecta a mucha gente. Más aun, para detectar actos fraudulentos de documentos no es necesario que un TC se pronuncie al respecto. Basta con aplicar la ley y someter al infractor, en vez de desatar una cacería de brujas selectiva desempolvando libros. Es indignante solo el hecho de cuestionar la dominicanidad de quienes nacieron, crecieron y se criaron como dominicanos. Apoyo la aplicación de la Constitución del 2010 aun y con sus defectos, pero aplicada desde el momento de su promulgación.
Ahora bien, ha habido un cambio de actitud del gobierno en lo relativo al tópico, eso nadie lo puede negar. Se ha pasado de catalogar algo como un “drama humano”, a defender lo que ha creado dicho drama. El Presidente Danilo Medina está actuando ante un problema de alcance y dimensiones internacionales, y existen indicios de que de alguna manera se desea bajar su popularidad y afectar su gestión de gobierno. Nadie es tan tonto para dejar de reconocer lo que está bien claro.
Apenas semanas del inicio del conflicto ya vemos resultados tangibles. El señor Roberto Rosario, el mismo que bravuconeo contra el Presidente Medina por lo del presupuesto –cerrando unilateralmente todas las oficinas de la JCE en el exterior- y que fue a refugiarse al Palacio Nacional cuando la Cámara de Diputados lo interrogó por el caos de la JCE, aparece ahora en televisión pidiéndole a Danilo que se case con la gloria y apoye la sentencia del TC. ¿Está eso dentro de sus atribuciones?
Vemos también que el propio Presidente del TC, Dr. Milton Ray Guevara –negociado para esa posición por Vargas Maldonado- sin la autorización del propio TC instruye a su Relacionador Publico para aclarar sobre la sentencia. Sin embargo, por otro lado deseo llamar la atención sobre lo siguiente; en la página 17 de la Ley Orgánica que crea el Tribunal Constitucional se cita así, “Capítulo II, DEL CONTROL PREVENTIVO DE LOS TRATADOS INTERNACIONALES, Artículo 55.- Control Preventivo. Previo a su aprobación por el Congreso Nacional, el Presidente de la República someterá los tratados internacionales suscritos al Tribunal Constitucional, a fin de que éste ejerza sobre ellos el control previo de constitucionalidad.”
En consecuencia, como el TC no ha sentenciado en contra de ningún tratado internacional suscripto por nuestro país, esperamos que no alegue ignorancia si su sentencia -en lo referente al caso haitiano- es violatoria de algún tratado internacional y en consecuencia acarrear inconvenientes innecesarios y costosos para el país.
Finalmente, no sabemos dónde acabara este circo que desde ya pone en riesgo los grandes planes estratégicos del gobierno de Danilo. Lo que sí sabemos es que de una manera clara nuestro país ha pasado de la ofensiva diplomática, a la defensiva de algo que no resuelve el problema haitiano, porque el problema haitiano no lo crea su pueblo sino sus gobiernos y la mafia que del mismo se aprovecha. Lo demas es cuento de camino.
Ramón Santana. Dominicano residente en Teaneck, NJ, USA