Ramón Santana
Gettysburg o el pecado original
La semana pasada visité la ciudad de Gettysburg en el Estado de Pennsylvania. Era una visita pendiente por muchos años. El que no sabe sobre el significado de la Batalla de Gettysburg es porque no ha leído someramente sobre la Guerra Civil Estadounidense, o mejor dicho sobre la forma en que éste país confeso su pecado original: la esclavitud.
Suscitada en Julio de 1863, esta batalla se convirtió en la más importante de dicha guerra; donde se enfrentaron cerca de 160,000 soldados; donde casi 53,000 ofrendaron sus vidas por un ideal solo en tres días; donde Lincoln se vio precisado a ir cuatro meses después a pronunciar un discurso histórico de solo 300 palabras en 3 minutos, en contraste con el de Edward Everett –considerado el mejor orador de la época- de 13,609 palabras en aproximadamente dos horas.
Este discurso de Lincoln ha sido considerado como uno de los más premonitores en cuanto a lo que sucedería en todo el mundo. El mismo, en esencia, se consideró como la mejor definición de la democracia. Leamos a continuación la forma en que Lincoln concluyó el mismo:
“….Somos más bien los vivos los que debemos consagrarnos aquí a la gran tarea que aún resta ante nosotros: que, de estos muertos a los que honramos, tomemos una devoción incrementada a la causa por la que ellos dieron hasta la última medida completa de celo. Que resolvamos aquí, firmemente, que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra.”
De regreso a New Jersey dediqué un momento a revisar sobre los procesos de importancia histórica sucedidos precisamente en aquellos años simultáneamente tanto en los USA como en nuestro país: En 1844 nuestra independencia; en 1860 Lincoln electo Presidente; en 1861 la anexión nuestra a España; 1863 Proclamación de la Emancipación en los USA e inicio de la Guerra de Restauración en Republica Dominicana; y finalmente en 1865 el triunfo de la Restauración. Evidentemente que todos fueron eventos trascendentales en las vidas de ambos pueblos.
Es digna de admiración la forma en que las autoridades en Gettysburg promueven, conservan y respetan este lugar histórico del cual dependió la propia existencia de este país. En la República Dominicana debiéramos de aprender de todo esto y de esta manera poder capitalizar el valor histórico y turístico de nuestras grandes batallas tanto de la independencia como de la restauración.
Pero además, debiéramos de ser más delicados en la utilización de los símbolos de nuestros poderes para beneficio personal. Los privilegios que dan el poder mal manejado son parte importantísima de los grandes problemas que aun tenemos en nuestro sistema democrático. Estos deben de descansar enterrados en el baúl de la historia de lo indeseable.
Ramón Santana. Dominicano residente en Teaneck, NJ, USA