Ramón Tejada Holguín
El derecho a la protesta es inalienable
El derecho a la protesta es inalienable. Así de sencilla es la cosa. Rebelarse más que un derecho un deber ante las injusticias, ante lo que esté mal, ante lo que nos afecte sea como grupo o persona. No es que haya reglas para rebelarse. Pero, también es necesario entender el necesario fortalecimiento de los lazos de comunidad.
No son contradictorio rebelarse y el fortalecimiento de los lazos de comunidad. Son complementarios. Deben respetarse. El deber de rebelarse tiene como contracara de la moneda: el deber de respetar el sentido de comunidad de los y las demás. Hay quienes se sienten cómodos y cómodas con la sociedad dominicana y hay quienes quieren subvertirlo todo.
Hay quien quiere subvertirlo todo, pero entienden que hay que ir como la gallina: grano a grano para llenarse el buche. Hay quienes quieren subvertirlo todo y subvertirlo ahora, a veces sin tener un norte claro, sin que importe el hacia dónde. Hay quienes no quieren cambio.
Se trabaja por el cambio de diversas maneras, desde diversos escenarios, y con diversas herramientas. Todos y todas, partidarios del cambio y de lo estático, estamos en la misma sociedad dominicana, y de alguna manera hay que convivir.
Es una tensión: respeto por la mayoría que se expresa de diversas formas, y rebelión que casi siempre la realiza una vanguardia. Todo cambio que ha sido propiciado exclusivamente por una vanguardia sin contar con la gente está destinado al fracaso en el largo plazo. El reto del cambio es propiciar ese encuentro con la mayoría, y el establecimiento de una forma de conectar con esa autentica mayoría.
La inercia siempre ha sido la norma en las diversas sociedades, o el cambio lento, pero consistente La forma más duradera y sostenible de régimen político, se ha demostrado es la democracia. No hay democracia perfecta. Es una construcción cotidiana que se hace en base a un sentido mínimo de comunidad colectiva. Vivimos en una tímida democracia, con males diversos, pero algunas bondades.
Basta observar las diversas protestas y movimientos que se han dado en los últimos días. Como en toda democracia, hay quienes la apoyan y quienes no lo hacen. Pero, no se puede negar que Danilo Medina ha sido enfático en algo: No se puede reaccionar con violencia a las protestas pacíficas.
La muerte en la UASD fue condenada enérgicamente y sometido a la justicia quien debe ser sometido y sancionado quienes participaron. Nada justifica una muerte, ni hace que reviva, pero al menos enviar un mensaje claro de que esas cosas no se tolerarán es un cambio significativo (24.
Falta mucho, eso sí. Y es necesaria una auténtica reforma policial. Pero, evitando tirar a la calle a un grupo de personas con experiencia en el uso de las armas y algunos con antecedente de violencia y delincuencia. La reforma es delicada.
Pero, debe hacerse, de manera inteligente y con el menor costo posible para sociedad en términos de violencia. No se trata de que las personas que luchan esperen la reforma, deben seguir luchando, pero entendiendo los pasos positivos.
Tener una visión crítica de la sociedad y apoyar algunas de las protestas no es incompatible con el apoyo al presidente Medina. Basta observar por ejemplo el tema del código penal. Para mí resultan simplemente aberrantes algunos cambios.
Pero apoyo al Presidente Medina y la forma en que se estimula el empleo a través de las Mipymes, dando préstamos y asistencia técnica. Son inaceptables los intentos de coartar la libertad de expresión en el código, y hay que rechazarlos con energía. Pero apoyo al presidente Medina y la forma en que se ha comprometido con el 4%, y la estructura del presupuesto nacional.
No puede ser que se tenga una legislación que criminalice la interrupción del embarazo por razones médicas o situaciones como incesto. Pero apoyo al presidente Medina y el programa Vive mujer y la campaña Promesa de hombre, por son pasos de avances en tema de género.
Son muchas las razones para protestar y rebelarse; y siempre me ha simpatizado esa juventud que participa y se rebela. Y nada de eso es incompatible con el apoyo a un presidente, que estoy seguro, usará el presupuesto nacional como un instrumento de desarrollo, y a favor de la mayoría.
Rebelarse está bien, tener un norte claro y entender los pasos hacia ese norte es mejor. Hay que notar que la primavera árabe la inician sectores democráticos y terminó en manos del fanatismo.
Rebelarse está bien, pero si nos rebelamos para que haya más democracia, debemos empezar siendo más democráticos.
Si nos rebelamos para que haya menos hostigamiento a las ideas ajenas, no podemos hostigar a quien no comparte las nuestras.
El derecho a la protesta es inalienable.
Rebelarse más que un derecho un deber ante las injusticias, ante lo que esté mal, ante lo que nos afecte sea como grupo o persona.