Ramón Santana
Danilo e Hipólito: lo mejor y lo peor
En una oportunidad decidí investigar los precios de un vendedor de autos. Después de conseguir toda la información me senté con uno de los agentes para el clásico regateo en el que incurrimos los que no tenemos ni nos interesa acaudalar riquezas. Al final de mi conversación con el vendedor, entré en razón de algo tan elemental como es la concepción del valor de las cosas que pone el capitalismo desarrollado en nuestras mentes. “¿Lo quieres o no lo quieres?”, escuche de boca de aquel anglosajón. Para después darme la estocada final al decirme, “No te estoy vendiendo solo un carro. Te estoy vendiendo un símbolo.”
En realidad, esta no es una situación solo del sistema capitalista. En el sistema socialista los productos también tienen marca. Y sea en uno u otro sistema, la marca crea una reputación, un prestigio, una confiabilidad. En el caso de la industria automotriz, Estados Unidos, Japón y Europa no tienen la misma reputación. Como tampoco, un paciente tratado con antibióticos tiene la misma confianza con productos fabricados en Europa, China o en un patio de la Republica Dominicana o de Honduras. En conclusión, la marca vende no solo el producto, sino su prestigio. Y eso mismo pasa con la empresa encuestadora Gallup a nivel mundial, la cual da un nivel de confiabilidad diferente al de las demás. Gallup puede decir un disparate, pero si lo dijo Gallup, fue Gallup que lo dijo.
Justamente en esta semana, se acaban de publicar los resultados con relación a las preferencias electorales de cara a la elección presidencial del 2012 en la Republica Dominicana. Está claro que la intención de las encuestas es evaluar la situación política en un momento determinado, es decir que las condiciones políticas en ese momento se han de reflejar en sus resultados. En tal sentido, creo que tiene poca importancia analizar estos resultados disociándolos del momento en que se obtuvieron, pues de ser así se perdería la objetividad en el análisis.
Entonces, ¿Cuál es la principal pregunta que debemos respondernos en el análisis de los resultados de una encuesta política? A mi entender consiste en dar respuesta a su vez a lo siguiente: ¿Reflejan o no los resultados la realidad objetiva del momento? Yo, en lo particular, creo que la encuesta Gallup refleja fehacientemente la realidad política del momento en que se realizó. Y creo en consecuencia que lejos de mostrar satisfacción, el candidato del PRD debería de estar profundamente preocupado, como creo que realmente lo está, pues él será una persona desaforada pero no es un estúpido.
¿Por qué debe de estar preocupado Hipólito Mejía? Por dos razones fundamentales; primero, lejos de capitalizar el descontento en contra de un gobierno desgastado y bajo los efectos de una crisis mundial, ha iniciado un proceso de reducción en la aceptación de su candidatura; y segundo, es innegable que Danilo Medina recorrió su peor momento político precisamente durante los días del estudio de Gallup y que en lo adelante “el palo encebao” será cosa del pasado. En pocas palabras, el candidato del PRD difícilmente tendrá mejores condiciones políticas en el tramo que le queda por recorrer, mientras que Danilo Medina, difícilmente tendrá peores momentos que los ya pasados.
Pero los perredeistas y sus acólitos prefieren ver las cosas como las veían los corintios según la propia Biblia, por lo cual Pablo se vio precisado a advertirlos “porque las cosas que se ven son temporales”. Lo que no ven los perredeistas es la maquinaria indetenible que está engrasando Danilo Medina y Leonel Fernández, la cual ha demostrado ser la más eficientemente diseñada en los últimos 15 años en nuestro país.
Como tampoco ven el efecto inevitablemente positivo del rol que jugara Leonel en la campaña que arrancará el próximo domingo. Cuando el PLD tome las calles de Quisqueya, el PRD comenzara a gritar, a temblar y a argumentar fraude. Advierto que falta muy poco tiempo para que comiencen a actuar de esa manera. Como también advierto un desplome sin precedentes en el candidato del PRD. Y para los próximos sondeos de Gallup el PRD tendrá que admitir públicamente que si lo dijo Gallup tiene credibilidad.
Pero no quiero concluir esta opinión sin dejar constancia de algo. Solo Dios tiene el poder de detener a Danilo Medina Sánchez en su ruta hacia el Palacio Nacional. Y aunque soy muy precavido en exaltar a seres humanos, sería una irresponsabilidad de mi parte dejar de destacar que veo en Danilo a un boschista autentico que conoce de la firmeza y determinación que tienen los hombres responsables cuando lo que está en juego es el destino de la Patria. Sé que no muchas gentes ven las cosas tan clara como realmente están.
No tengo la menor duda de que Danilo será nuestro próximo presidente y no lo digo para que cuando eso suceda hacer alarde de sabio, adivino o pre digitador. Más me preocupan los grandes retos que nuestro país tendrá que enfrentar en la vorágine mundial de nuestros tiempos. El éxito dependerá del fortalecimiento contundente de nuestras actitudes y valores como país y como sociedad, incluyendo sus estructuras e instituciones representativas, entre las cuales está el propio PLD. Y aquí lo dejo para continuar próximamente.
Ramón Santana. Dominicano residente en Teaneck, NJ, USA