Logo La Nación Dominicana
Todo tu país, en un solo click...! | miércoles, 22 de julio del 2026
Salvador Sánchez aboga por la ética, la templanza en el periodismo y alerta sobre el descrédito político De Trump a Alofoque: La caída de las ideologías y la farandulizacion de la política que inunda América Latina AERODOM informa sobre afectaciones en vuelos desde y hacia Nueva York por condiciones meteorológicas adversas Presidente Abinader inaugura el túnel de la Plaza de la Bandera Celebran “El Gran Caldero de Pedro Brand” para promover la gastronomía local y el emprendimiento Condenan empresas al pago de 1,700 millones por deudas Atlantic University confirió a Roberto Fulcar el Doctorado Honoris Causa en Innovación por su liderazgo, visión y aportes transformadores a la educación y al desarrollo sostenible Santiago Matias, Alofoque, marca con buena puntuacion en encuesta ACD media, supera a casi todos los del PRM Comisión Permanente de Justicia de la Cámara de Diputados inicia análisis de los artículos conflictivos por la Ley 74-25 Código Penal. "50 años Ramon Orlando y sus amigos", será un histórico acontecimiento artístico con más de 50 invitados especiales Soto dispara su jonrón 20 y empuja tres en revés Mets; Ohtani alcanza los 300 jonrones , Gary Sánchez de 3-2 Arranca esta noche la batalla entre Metros y Gigantes por la gran final de la LNB ; Copa Banreservas será al mejor de siete partidos A un año y tres meses de la tragedia del Jet Set, la vista se mantiene a una de las noches más dolorosas de su historia reciente con 236 personas fallecidas y más de un centenar de heridos. Otra vez la noche de este martes sonaron las cacerolas en Santo Domingo contra la llamada "Ley mordaza" Encuentran muerto primer teniente Florangel Duarte Rodríguez, se había hecho viral en video Celebran foro de la Consulta Nacional para el Futuro de la Educación Dominicana Vuelos regulares entre RD y Venezuela operan con normalidad, excepto a Caracas Elton John realizará dos conciertos de despedida en Ciudad de México El COE emite alerta verde para el Distrito Nacional y otras tres provincias debido a las lluvias provocadas por una activa nubosidad Con un final dramático Argentina y Messi vencen a Egipto y van a cuarto de final Cámara de Diputados abrirá un proceso para recibir propuestas dirigidas a modificar "aspectos puntuales" del nuevo Código Penal Unos 18 perros K9 especializados en detección de explosivos entregó Aerodom al Cuerpo Especializado en Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil (Cesac) Paro médico convocado en rechazo al apresamiento del doctor William Almánzar, pone a sufrir y coger lucha a decenas de pacientes Por razones políticas y personales, Carlos Gabriel García declina aceptar designación como cónsul general de la República Dominicana en Los Ángeles, California Lionel Richie volvió al escenario tras el episodio de mareos que interrumpió su gira

Víctor Corcoba Herrero

ALGO MÁS QUE PALABRAS Confusión de signos y significados

 

“La inhumanidad se ha convertido en un terreno fértil hasta dejarnos sin
sentimientos”

Somos una generación confusa, por una parte invocamos constantemente el lenguaje de los derechos
humanos, mientras que violamos continuamente nuestras más elementales obligaciones, e incluso nos ponemos al
servicio de unos signos que conllevan significados destructivos. Muchas veces, yo diría que en demasiadas ocasiones,
nos falta coherencia entre el decir y el hacer, también entre el obrar y nuestro propio reposo meditativo. Lo realmente
absurdo, es que vamos de aquí para allá sin apenas tiempo para la reflexión, atrapados por una maldita retórica que
nos deja sin aliento. La fiebre de comportarse como piedra en el camino se ha extendido como jamás. Nos hemos
distanciado de lo auténtico. Se nos llena la boca de propósitos y no pasamos de la hipocresía, de avivar el bien común
y no hacemos nada por los demás, de cultivar la ética y alimentamos la corrupción, de ser compasivos y nos hemos
deshumanizado totalmente. La inhumanidad se ha convertido en un terreno fértil hasta dejarnos sin sentimientos.
Cuando se pierde la fibra de las emociones y no se sintoniza con los estremecimientos del alma, todo se derrumba,
también nuestra propia ilusión.


Los signos de confusión son tan evidentes, que nuestras propias riquezas espirituales se han aletargado, a la
espera de una nueva época que nos inste a reconciliarnos con nosotros mismos, despojados de toda presión de poder e
intereses. De entrada, yo mismo me niego a que los pedestales mundanos me dejen sin identidad. Por eso, cada día
intento entrar en diálogo con mi propia sabiduría, hacer autocrítica y no encerrarme, sino abrirme a ese mundo del
que todos formamos parte, porque entre todos hemos de reconstruirlo humanamente. Lo que no es de recibo es que
los países dominadores nos enmarañen y no hagan, apenas nada, por desenredar esta atmósfera de desconciertos.
Sabemos que las emisiones de dióxido de carbono están poniendo en peligro el futuro de todos los infantes del
mundo, mientras multitud de países ricos continúan con sus prácticas comerciales nocivas. Es público y notorio, pues,
que la salud del planeta y la salud de las personas están muy interrelacionadas. Ya tenemos constancia de ello, pero
todo sigue igual. Por desgracia, los párvulos, como ese Niño que resultó ser nuestro Salvador con su venida, van a
heredar la degradación de una morada y la degeneración de sus moradores. Sea como fuere, no se puede caer más
bajo. Necesitamos, con urgencia, un cambio en nuestras actuaciones.


Ojalá el auténtico espíritu navideño ilumine nuestros pasos, adoctrinados ahora por el lenguaje del orgullo
y la soberbia, y nos haga ver otro renacer más solidariamente humano, sin caer en el ahogo del alboroto y de la
confusión. Quizás nos sea saludable retomar el silencio, oír la voz de la conciencia, ponerse en disposición de
escucha interior, enhebrar nuevos sueños, saboreando la mansa alegría que este Niño trae a la humanidad. A poco que
ahondemos en nuestro corazón, María, la Madre por excelencia, va a ayudarnos a entender aquellas hondas palabras
del misterio del nacimiento de su Hijo divino: humildad, quietud, asombro y gozo. Nos vendrá bien, entonces,
repensar sobre sus buenos sentimientos; puesto que, al fin y al cabo, es lo que puede unirnos. La postura interesada o
del beneficio, aval de nuestro caminar diario, jamás ha forjado uniones duraderas; porque, además, aún no hemos
aprendido a acogernos y a difundir la evidencia de los valores y las huellas. Contaminado el ambiente por este volcán
de falsedades, la desolación de muchas gentes es bien patente, solo hay que mirarle a los ojos y beber de sus lágrimas.
También ese amor de servicio a la vida, me refiero al amor conyugal, nos lo hemos devaluado hasta el extremo de no
reconocer la entrega total y recíproca, como un don de valor incomparable.


Así hemos llegado, igualmente, a la caducidad del darse y del donarse; a una trivialización que todo lo
desnaturaliza y lo mueve al antojo de esa cultura dictatorial irresponsable, que todo lo confunde en favor de su
endiosamiento. Por consiguiente, hoy más que nunca, hay que salir de uno mismo a injertar ese Belén en nuestras
vidas, a vociferar que somos hijos del amor y, en consecuencia, hemos de amarnos sin condiciones ni condicionantes,
ya que somos amantes de toda existencia viva a la que hemos de darle presente. No podemos continuar en esta
contradicción, de no dar cuidados y vitalidad. Esta visión de la desconfianza entre unos y otros nos lleva a la
decadencia. De ahí que, con el corazón repleto de vivencias, repasemos con el pensamiento las vicisitudes de este año
2020 que está llegando a su ocaso e intentemos resplandecer interiormente, experimentando la complacencia de la
bondad. No más laberintos de sospecha; si acaso, más comprensión, poniendo en acción las energías de la mente y
del alma. Seguramente así, alcanzaremos ese momento de elegancia, porque toda vida humana es capaz de tener una
cierta experiencia mística que le insta a ese cambio que nos embellece, a través de un trabajo que nos dignifica,
resurgiendo de las cenizas y con la voluntad siempre crecida de esperanza.

Víctor CORCOBA HERRERO / Escritor
[email protected]
20 de diciembre de 2020

Comentarios