Se cumplen exactamente 47 años del devastador paso del huracán David
Un día como hoy la República Dominicana vivió uno de los episodios más devastadores de su historia meteorológica
- Giro inesperado: Inicialmente se pronosticaba que el huracán bordearía la costa sur hacia Barahona. Sin embargo, sufrió un desvío abrupto hacia el noroeste, entrando directo por la zona de Nigua en San Cristóbal y azotando de lleno a Santo Domingo.
- Fuerza descomunal: El ojo del huracán impactó con vientos sostenidos de más de 250 km/h.
- Pérdidas humanas y materiales: Dejó un saldo estimado de más de 2,000 muertes y dejó a unas 600,000 personas sin hogar. Destruyó más del 70% del sistema eléctrico y colapsó los servicios de agua y telefonía.
- El golpe de "Federico": Para empeorar la catástrofe humanitaria, apenas cinco días después, la tormenta tropical Federico trajo seis días consecutivos de lluvias que terminaron de inundar y destruir el rezago agrícola nacional
Las proyecciones iniciales indicaban que el fenómeno bordearía la costa sur y entraría por Barahona, pero al encontrarse al sur del territorio nacional, su trayectoria dio un giro abrupto hacia el noroeste.
Ese viraje imprevisto hizo que el ojo del huracán tocara tierra directamente por San Cristóbal, en la zona de Nigua, impactando de lleno el área metropolitana de Santo Domingo y la región central del país.
Factores que convirtieron la alerta en catástrofe

Huracán David.
Impacto directo no previsto. La población de la capital y zonas centrales no estaba preparada para recibir el ojo del ciclón con máxima intensidad.
Tragedias en los refugios. El desbordamiento masivo de ríos provocó episodios devastadores, como el colapso de la iglesia y la escuela en Padre Las Casas, donde cientos de personas murieron mientras buscaban resguardo.
Efecto acumulativo con la tormenta Federico. Apenas cinco días después, la tormenta tropical Federico golpeó el país, saturando terrenos ya inundados y prolongando la emergencia, lo que destruyó las labores de rescate.
Balance del desastre
Víctimas mortales: más de 2,000 personas.
Personas sin hogar: más de 200,000 damnificados.
Daños económicos: superiores a 1,000 millones de dólares de la época.
Impacto agrícola e infraestructura: destrucción del 70% de los cultivos y colapso casi total de la red eléctrica y de telecomunicaciones.
El huracán David no solo arrasó con viviendas, cosechas y vidas humanas, sino que también transformó los protocolos de gestión de emergencias y meteorología en la región. La magnitud del desastre obligó a replantear la preparación ante fenómenos extremos y marcó un antes y un después en la conciencia nacional sobre la vulnerabilidad frente al cambio climático y la fuerza imprevisible de la naturaleza.

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