Dijo se han violentado los procedimientos y el carácter democrático de la discusión.
Senador Antonio Taveras dijo, no votaré por los cambios al Código Penal sin conocerlos
Santo Domingo RD.- El senador del Partido Revolucionario Moderno (PRM) se negó a votar por las modificaciones aplicadas por la Cámara de Diputados al Código Penal sin antes leerlas, y aseguró que los senadores nunca recibieron el documento de la versión final que enviaron a la cámara baja.
“Cuando, por ejemplo, grandes mujeres de la vida
pública nacional, altas funcionarias, académicas, líderes sociales, comunicadoras y
jóvenes profesionales hasta de nuestras propias familias nos hacen observaciones,
nuestro deber es escuchar y tratar de comprender sus puntos de vista, no
descalificarlas ni mostrarnos intolerantes o molestos ante el sonido de sus voces”, declaró el senador y presidente de la Comisión de Justicia de la cámara alta.
A continuación del discurso íntegro.
SEÑOR PRESIDENTE, COLEGAS SENADORES:
Quiero comenzar afirmando, con total claridad: yo quiero Código Penal.
Desde el 2020 he sido enfático en ese compromiso. Quiero un Código actualizado, moderno, que responda a las exigencias de justicia de nuestro tiempo. Así lo hemos demostrado con nuestro arduo trabajo en la comisión bicameral.
Pero también quiero institucionalidad, respeto a este Senado y a cada uno de los que integramos este hemiciclo.
Lamentablemente, lo que hoy se nos presenta no honra ni al reclamo social de un nuevo Código Penal ni a la institucionalidad que tanto decimos defender.
Código Penal. Días después, desde la Cámara de Diputados se anunció
que contenía “errores técnicos” que debían corregirse, sin agotar los
canales institucionales y socavando así el trabajo técnico y legislativo
de esta Cámara Alta.
¿Cuáles son esos supuestos errores? ¿Qué se ha cambiado
exactamente? A más de una semana, los senadores aún no conocemos el detalle de esos ajustes. No sabemos si se trata de simples modificaciones de forma o si han reescrito el fondo. Y eso no es un
detalle menor.
Advertí en su momento que la prisa es mala consejera.
Y hoy loconfirmamos: el afán de presentar un triunfo político ha dado paso a
violaciones flagrantes del procedimiento legislativo.
Me pregunto, y lo hago con total seriedad: ¿tenemos dos cámaras con
funciones complementarias? ¿Puede una cámara pasarle por encima a otra? Los
senadores recibimos un mandato del pueblo y nuestras provincias, por lo que estamos
obligados a conocer con conciencia lo que vamos a aprobar de aprobar y defender.
Desde el principio, apostamos a una discusión abierta, con
participación del Poder Judicial y el Ministerio Público, dentro del marco
de la comisión bicameral. Pero no se puede excluir al Senado y pretender que lo validemos todo a ciegas. Ni el Ministerio Público ni
ninguna otra instancia pueden reemplazar la labor legislativa de esta
Cámara. En democracia, los poderes son independientes y ese
equilibrio hay que respetarlo.
Estamos ante un precedente grave: artículos que no se discutieron en
comisión han sido modificados o introducidos sin transparencia. Eso no
puede ser normalizado.
Después de 20 años esperando un nuevo Código Penal, no podemos
sacarlo a la carrera, sin revisión seria.
Hablo también como presidente de la Comisión de Justicia del Senado,
no conozco el texto final que hoy se pretende aprobar. Y eso, colegas,
es tan inusual como preocupante.
Estoy seguro de que hay artículos valiosos en la pieza. Pero, con toda
responsabilidad, no voy a votar por algo cuyo contenido desconozco.
Queremos un nuevo Código Penal. Yo quiero Código Penal. Pero no
cualquiera. Queremos el mejor Código Penal posible, fruto de un
proceso serio, institucional y respetuoso.
También quiero recordar que el Congreso es la Casa de la Democracia, y estamos obligados a escuchar todas las voces.
Cuando, por ejemplo, grandes mujeres de la vida
pública nacional, altas funcionarias, académicas, líderes sociales, comunicadoras y
jóvenes profesionales hasta de nuestras propias familias nos hacen observaciones,
nuestro deber es escuchar y tratar de comprender sus puntos de vista, no
descalificarlas ni mostrarnos intolerantes o molestos ante el sonido de sus voces.
Y algo más: que el Senado de la República y cada senador
seamos respetados. Que haya sensatez, y que la institucionalidad no se
quiebre por apresuramientos o acuerdos truncos.
Hoy, mi voto es NO. Pero es un NO institucional. Un NO con responsabilidad
histórica. Un NO que dice: el Congreso no se improvisa. Y que los senadores estamos
aquí para darle a nuestra sociedad la mejor versión del Código Penal y del servicio
legislativo. El pueblo nos observa.

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