El prospecto Jesús Madé tuvo una actuación clave en el triunfo azul, al conectar un imparable que permitió empatar el encuentro 4-4 y mantener con vida las aspiraciones del conjunto capitaleño. Su aporte ofensivo resultó determinante en un partido que mantuvo la tensión hasta el último momento.
El Licey comenzó dominando el marcador con tres carreras en la parte baja del primer episodio. Madé conectó un sencillo, avanzó hasta segunda base con un robo y posteriormente anotó gracias a un doble de Estevan Florial. Ángel Ortiz amplió la ventaja con un sencillo que llevó al plato a Maikel Franco y al propio Florial.
Sin embargo, los Leones reaccionaron rápidamente. En el segundo episodio aprovecharon un error defensivo para fabricar dos carreras y, en el tercero, igualaron las acciones a tres con un doble productor de José Marmolejos. La ofensiva escarlata continuó presionando y tomó ventaja 4-3 en el cuarto inning mediante un doble de Erik González que impulsó a Jonathan Guzmán.
La respuesta del Licey llegó con el imparable de Madé por el centro del terreno, que remolcó a Gustavo Núñez para colocar nuevamente la pizarra en igualdad de condiciones. Madé terminó el encuentro de 4-2, con una carrera anotada, una impulsada y una base por bolas, mientras Ángel Ortiz sobresalió al batear de 5-3 y producir dos carreras.
La definición llegó en el décimo episodio. Emilio Bonifacio entró como corredor emergente en sustitución de Sergio Alcántara, se robó la tercera base y aprovechó un lanzamiento descontrolado que el receptor Randy Florentino no pudo controlar para cruzar el plato con la carrera del triunfo. Con esa anotación, el capitán azul alcanzó las 317 carreras de por vida con el Licey, superando a Cesarín Gerónimo, quien acumuló 316.
En el montículo, José Hernández se acreditó la victoria tras retirar sin hits la parte alta de la décima entrada, con un boleto y un ponche. Kelly Austin cargó con la derrota. El triunfo dejó una noche memorable para los seguidores azules, marcada por el aporte de Madé, la ofensiva de Ortiz y la astucia de Bonifacio en el momento decisivo.
Emilio Bonifacio volvió a escribir su nombre en la historia de los Tigres del Licey.

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