La insistencia de Fernández en presentarse como mediador internacional en estos momentos, y denotar la posición oficial, contrasta con la percepción de que su papel en Caracas fue más simbólico que sustantivo.
Leonel Fernández descubre el agua tibia… pero Eddy Olivares ya la había hervido
Santo Domingo RD.- Leonel Fernández llegó con solemnidad a descubrir que el diálogo es la salida en Venezuela 529 días después de que fuera observador de las fallidas elecciones en las que “resultó electo” Nicolás Maduro… Es una lástima esta conclusión, cuando ya Eddy Olivares lo había advertido en agosto de 2024, cuando criticó la participación del exmandatario en este proceso electoral.
En otras palabras, Fernández en su alocución ofreció un “refrito diplomático” de su participación en julio de 2024 en Venezuela, de la cual Olivares señalaba en agosto de ese año: “Observar, en el sentido democrático, significa examinar con rigor, garantizar imparcialidad y dar fe de la transparencia. Pero lo que se vio fue distinto: un expresidente dominicano incluido en la lista de “falsos observadores” denunciada por organizaciones como Transparencia Electoral”.
La insistencia de Fernández en presentarse como mediador internacional en estos momentos, y denotar la posición oficial, contrasta con la percepción de que su papel en Caracas fue más simbólico que sustantivo. Al aceptar la invitación del CNE, un organismo cuestionado por su falta de credibilidad, terminó proyectando una imagen de complacencia hacia un proceso electoral que carecía de garantías mínimas.
Esa contradicción entre su prestigio como estadista y la realidad de su actuación en Venezuela sigue siendo un punto de fricción en el debate público.
La experiencia deja una lección para la región: los líderes que se prestan a legitimar elecciones cuestionadas corren el riesgo de convertirse en piezas de un tablero político diseñado para perpetuar regímenes autoritarios, como lo había sido el madurismo y el chavismo. (Tomado de Acento)

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