Quién era Nathalia Gadelha, la copiloto de 20 años que murió en el accidente del Learjet 60 en Palm Beach
El dramático pedido de auxilio desde el Learjet 60 segundos antes de estrellarse en Florida: "Se nos acaba el tiempo"
Florida.- Los últimos segundos del vuelo del Learjet 60 que se estrelló en una zona residencial del condado de Palm Beach, Florida, quedaron registrados en una grabación de las comunicaciones entre la tripulación y los controladores aéreos. En el audio se escucha cómo los pilotos informan sobre turbulencias y precipitaciones, solicitan autorización para ascender y, poco después, alertan que el avión está cayendo a una velocidad extrema. La secuencia termina con gritos y una frase que anticipa el desenlace: “Vamos a estrellarnos contra el suelo”.
El accidente se registró este domingo cerca de Cresthaven, en las inmediaciones de West Palm Beach. Las nueve personas que viajaban a bordo murieron, según confirmó el secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy. La aeronave había partido del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, y tenía como destino el aeropuerto de North Eleuthera, en las Bahamas.
En los primeros intercambios captados por la grabación, la tripulación informó que atravesaba turbulencias moderadas y mencionó dificultades relacionadas con la formación de hielo. También comunicó una temperatura exterior de 47 grados bajo cero. El controlador respondió que estaba trabajando para incorporar el avión a su espacio aéreo y pidió a los pilotos que avisaran si necesitaban asistencia.
La conversación transcurrió inicialmente en términos habituales de coordinación. Uno de los tripulantes solicitó que le informaran si encontraban condiciones de vuelo más favorables. Desde tierra, el controlador indicó que podían esperar una mejora de las condiciones más adelante, cuando ingresaran en su espacio aéreo.
Sin embargo, la situación cambió cuando la tripulación informó que estaba encontrando precipitaciones y pidió autorización para ascender al nivel de vuelo 370, equivalente a unos 37.000 pies de altitud. El controlador autorizó la maniobra y les indicó que mantuvieran el rumbo actual, sin girar más hacia la derecha debido a la presencia de otro tráfico aéreo.
Poco después, la comunicación se volvió dramática. Uno de los pilotos informó que la aeronave estaba descendiendo a 8.000 pies y lanzó la señal internacional de socorro: “Mayday, Mayday”. A continuación, describió una velocidad vertical de descenso de 10.000 pies por minuto. La cifra no indicaba la altitud a la que volaba el avión, sino la rapidez con la que estaba perdiendo altura.
El controlador respondió que había recibido el mensaje. La tripulación declaró entonces una emergencia y comunicó que el avión se encontraba en una condición de exceso de velocidad. En ese momento, según el audio, el descenso alcanzaba los 20.000 pies por minuto. Desde tierra, el controlador les indicó que podían elegir la altitud que consideraran necesaria y les pidió que explicaran qué asistencia requerían.
La respuesta fue una de las frases más estremecedoras de la grabación: “Vamos a estrellarnos contra el suelo”, dijo uno de los tripulantes, antes de que se escucharan gritos. La comunicación continuó durante unos instantes. El piloto informó que la aeronave descendía a 22.000 pies por minuto y que estaba inclinada unos 60 grados.
El controlador intentó mantener el contacto y pidió a la tripulación que respondiera. En medio de los gritos, otra frase quedó registrada: “¡Mire afuera! ¡Santo...! ¡Se nos acaba el tiempo!”. La grabación concluye con el controlador llamando reiteradamente al avión y preguntando si podían escucharlo, sin que se registre una nueva respuesta de la tripulación.
La secuencia permite reconstruir el deterioro de la situación durante los últimos momentos del vuelo, pero no determina qué provocó la pérdida de control de la aeronave. La presencia de precipitaciones y turbulencias figura entre las circunstancias mencionadas por los pilotos, aunque todavía no se estableció si las condiciones meteorológicas tuvieron alguna relación directa con el accidente.
Los datos de seguimiento de la aeronave también reflejaron la magnitud del descenso: el Learjet perdió alrededor de 8.230 metros de altitud en aproximadamente un minuto antes de que se interrumpiera la señal. Videos difundidos después del impacto mostraron al avión precipitándose y explotando en una gran bola de fuego junto a una carretera, cerca de vehículos que circulaban por la zona.
La Administración Federal de Aviación (FAA) enviará un equipo para colaborar con la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), organismo encargado de investigar los accidentes de aviación en Estados Unidos.
La investigación deberá establecer qué ocurrió en la cabina, por qué el avión comenzó a descender de manera abrupta y si las condiciones meteorológicas influyeron en la emergencia. Hasta el momento, no se difundieron públicamente las identidades de las nueve víctimas.
Quién era Nathalia Gadelha, la copiloto de 20 años que murió en el accidente del Learjet 60 en Palm Beach
A los 17 años, Nathalia Gadelha ya volaba aviones. A los 20, murió en la cabina del Learjet 60 que se desplomó en Palm Beach County, el condado donde había crecido y donde aprendió a amar los cielos. Tenía raíces brasileñas, aunque nació y vivió en Florida junto a su familia.
El domingo 1 de noviembre de 2026, la aeronave en la que Gadelha se desempeñaba como copiloto cayó en Greenacres durante un vuelo que partió desde el Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, con destino a las Bahamas. Según informaron las autoridades estadounidenses citadas por NBC Miami, las nueve personas a bordo fallecieron.

Su madre, Camila Gadelha Corteleti, y su padrastro, Thiago Corteleti, confirmaron que ella era la copiloto del vuelo. En declaraciones a CNN Brasil, Camila precisó el rol de su hija a bordo: “Era copiloto y no podía tomar decisiones”.
Nathalia Gadelha obtuvo su licencia de piloto privado antes que su licencia de conducir
Gadelha tenía 17 años en octubre de 2023 cuando recibió su licencia de piloto privado, una credencial que habilita a volar aeronaves de uso no comercial. Lo hizo mientras cursaba el último año en West Boca Raton High School, sin haber obtenido aún el carnet de conducir.

En una entrevista concedida ese mismo año a CBS12 —donde fue identificada como Nathalia Filgueiras—, la joven describió con humor esa paradoja: “La gente dice ‘¿no puedes manejar?’ y yo les digo ‘sí, pero puedo volar’”, según recogió el medio.
Su vínculo con la aviación había comenzado en su infancia en Boca Ratón. Según relató su madre a The New York Times, a su hija le gustaba ir al aeropuerto de esa ciudad para observar despegues y aterrizaje. Cerca de los 12 años manifestó su deseo de ser piloto.

En 2020 inició sus primeras lecciones formales, acompañada por su padre, quien había aprendido a pilotear por afición en 2018. El costo de esa licencia inicial fue financiado por el programa Aviation Academy del Distrito Escolar de Palm Beach County (School District of Palm Beach County), una iniciativa que ese año incorporó el acceso a certificaciones de vuelo para sus estudiantes.
Una carrera en construcción: de la secundaria a la cabina de un jet privado
Tras graduarse de West Boca Raton High School, Gadelha continuó su formación en American Flyers, una escuela de vuelo con base en Adison, Texas, que también opera una sede en Pompano Beach, Florida. Allí profundizó su preparación y amplió sus certificaciones.
En una publicación reciente en redes sociales, compartió un video junto a su pareja, Justin, en el que destacó que ambos, con menos de 21 años, ya contaban con licencia comercial, habilitación multimotor, certificación de vuelo por instrumentos y título de instructor de vuelo —conocido en inglés como CFI (Certified Flight Instructor)—. Según confirmó su padrastro a CNN Brasil, al momento del accidente Gadelha acumulaba más de 1.300 horas de vuelo.
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Asimismo, su madre indicó a The New York Times que su hija se había desempeñado para Upper Jets, una compañía de vuelos chárter privados con base en Fort Lauderdale.

Su objetivo declarado era convertirse en piloto comercial de aerolíneas. En la entrevista de 2023 con CBS12, explicó que eligió ese camino porque quería diferenciarse: “Me gusta ser diferente a todos, así que para mí es genial que no sea algo tan común”, señaló según el medio.

En el plano laboral, su madre indicó a The New York Times que su hija se había desempeñado para Upper Jets, una compañía de vuelos chárter privados con base en Fort Lauderdale. A los 20 años, ya formaba parte de la tripulación de vuelos ejecutivos, una posición que demanda habilitaciones avanzadas respecto a una licencia privada estándar.
El Learjet se desplomó sobre Greenacres tras reportar turbulencia, hielo y lluvia
Según los registros de comunicaciones de control aéreo citados por NBC Miami y The New York Times, la tripulación del Learjet 60 notificó condiciones adversas —turbulencia moderada, formación de hielo ligero y precipitaciones— y consultó si era posible ascender a 37.000 pies antes de declarar la emergencia. Poco después, la aeronave experimentó una pérdida brusca de sustentación: los registros registraron un descenso a más de 20.000 pies (unos 6.100 metros) por minuto previo al impacto en Greenacres, sin que se reportaran personas lesionadas en tierra.
De acuerdo con la información divulgada por la Administración Federal de Aviación (FAA), el vuelo había partido desde el Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom con destino al Aeropuerto de North Eleuthera, en las Bahamas. Las causas del accidente aún están bajo investigación.
Las condiciones meteorológicas reportadas por la tripulación forman parte del expediente, pero las autoridades no han establecido hasta el momento una relación causal entre esos factores y el siniestro.
La FAA y la NTSB investigan las causas del accidente en Palm Beach County
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) y la FAA intervienen en la investigación oficial del accidente. Ambos organismos son los responsables habituales de determinar las causas de los siniestros aéreos en territorio estadounidense: la NTSB conduce la investigación de seguridad y emite conclusiones y recomendaciones, mientras que la FAA ejerce funciones de regulación y supervisión de la aviación civil.
Se trata de información preliminar. Los resultados definitivos de la investigación pueden demorar meses, dado que el proceso incluye el análisis de las cajas negras —los registradores de datos de vuelo y de voz de cabina—, la reconstrucción de la trayectoria de la aeronave y la revisión de los registros de mantenimiento y habilitaciones de la tripulación.
Hasta que concluyan las pesquisas, las autoridades no han atribuido responsabilidades ni determinado una causa del accidente.

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