Margarita Cedeño de Fernández
Reflexión partidaria
En el momento actual, el sistema político está pasando por una etapa compleja, fruto de un proceso agotador, que supuso grandes sacrificios institucionales y personales, que propició el surgimiento de nuevas alianzas y competencias, además de un cambio en la configuración del panorama partidario, cuestionamientos al sistema electoral y un ambiente tenso en la vida política.
A un mes de concluido el proceso electoral, aún persisten cuestionamientos a resultados y decisiones, lo que genera desconfianza en la ciudadanía, llevando al debate los distintos ámbitos de nuestro sistema democrático.
Donde más afecta esto es en los más jóvenes, quienes podrían dejar de creer en procesos políticos y electorales que no llegan a satisfacer sus expectativas. Esto es un gran peligro para la vida democrática.
En este escenario convulso, lo que menos deben hacer los partidos políticos es enfrascarse en luchas internas extemporáneas y caprichosas. Delante tenemos la gran tarea de ejercer el liderazgo para fortalecer la seguridad ciudadana, reforzar la viabilidad económica y combatir los altos niveles de desigualdad que persisten en nuestro país, al igual que en toda la región de América Latina.
Esto requiere disciplina partidaria, unidad y sentido de cuerpo. Son las tres grandes características de nuestro PLD, a las cuales no podemos renunciar bajo ninguna circunstancia. Desde la dirección partidaria tenemos que reencauzar el debate político hacia una agenda que nos mantenga en contacto con lo que el país reclama, para continuar siendo la fuerza política que mejor responde a los intereses de las dominicanas y los dominicanos.
Bosch decía que un partido político no es un destacamento militar, porque la disciplina no se impone desde afuera ni a la brava, pero además decía que “la disciplina impuesta desde afuera no puede curar en un momento los males que han tomado cuerpo por descuido de la dirección”. Por ende, nos corresponde a la dirección partidaria actuar y garantizar el acuerdo interno en el PLD, para que los males no tomen más cuerpo y amenacen la posición del Gobierno y del PLD en la favorabilidad del pueblo.
Es el momento de que el Partido de la Liberación Dominicana se dedique a formar en las nuevas generaciones, una conciencia histórica de lo que hemos hecho para que el país progrese. Es hora de que emprendamos la tarea de responder con hechos las críticas que recibimos como cuerpo, reivindicando los logros que han llevado al país hacia un mayor desarrollo.
Como aprendimos del profesor Bosch, todo problema político debe verse “como es y cómo va a ser en el futuro”, para tener una ventaja estratégica sobre nuestros opositores.
Ver el problema estratégicamente, requiere que retomemos la agenda partidaria, que fue discutida ampliamente en el marco del VIII Congreso Comandante Norge Botello, que se celebró en el 2013.
Esta tarea inicia por retomar el diálogo franco y sincero con el pueblo. Que en el PLD regresemos a las calles a la tarea política, al quehacer partidario y al contacto directo con la gente, no como gobierno, sino como Partido.
Bosch insistió siempre en la necesidad de que el Partido jugara su rol, de la mano con el pueblo, en un intercambio que le permita conocer de primera mano las aspiraciones de la ciudadanía. Al preguntársele qué ganaba el PLD del diálogo constante con el pueblo, Bosch afirmó que “el PLD ganará en cantidad atrayendo a sus filas gente nueva, pero también ganara en capacidad (o calidad) con el desarrollo político que adquirirán sus miembros trabajando en el seno del pueblo”.
Luego está la agenda legislativa, que inicia por el análisis profundo del proyecto de Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas, que con este proceso electoral ha quedado evidenciado que es impostergable su discusión y aprobación.
Por igual, es propicio que discutamos a lo interno del PLD, propuestas y medidas para la formación política y electoral, no solo de los militantes y simpatizantes de nuestro partido, sino de la población en general, que requiere programas educativos en materia cívica.
La agenda debe continuar con la atención a la estructura interna. Los resultados del VIII Congreso Comandante Norge Botello son más que elocuentes, en cuanto a la necesidad de atender una estructura que, al concentrarse totalmente en la tarea de gobernar, ha dejado de lado la importante tarea partidaria. La hoja de ruta de las acciones que el Partido debe emprender, están en el resultado del VIII Congreso, que ahora deben ser implementadas sin mayor dilación.
En el Partido debemos buscar el punto de encuentro entre las bondades de un partido de cuadros y la modernidad de un partido de masas, que tiene ante sí la gran tarea de formar a sus miembros. Debemos definir una agenda que requiera de nuestros militantes, el compromiso y la formación necesarios para retomar el trabajo partidario y salir calle por calle a generar debates que beneficien a la patria.