Manuel Almanzar Castillo
Prueba de confianza
En mi penúltimo viaje a Santo Domingo, República Dominicana, como casi siempre hago, fui a comprar algunas cosas al Supermercado Nacional de la 27 de Febrero. Al pagar en caja, una joven me dio un pequeño formulario con algunas preguntas sobre el nuevo, renovado y esplendoroso local comercial. No llené el cuestionario, pero le dije que estoy viviendo fuera del país y que casi nunca he visto un supermercado que se le pare al lado al Nacional de la 27.
Coincidencialmente, al tomar mi carrito y disponerme a salir, me encontré con mi buen amigo José Miguel González, Presidente del Grupo CCN. Luego de saludarle e intercambiar las frases de rigor,- hacía alrededor de (3) tres años que no le veía-, le comenté de las extraordinarias condiciones que exhibía el Supermercado y lo contento que se veía el público ante tanta calidad y comodidad.
La humildad que caracteriza a este joven y próspero empresario solo le permitió una sonrisa y expresarme las gracias por el comentario. Pensé… “que bueno es ver a los hombres de negocio trabajar sin descanso por el desarrollo de sus empresas y, lógicamente por el desarrollo del país!!!.
Ese mismo grupo, inauguró recientemente el Jumbo de la Ave. Luperón. Un gran negocio, con más de 22,000 metros cuadrados de construcción, que acoge a más de 1,108 empleados directos e indirectos, y con el cual completan la apreciable suma de treinta y seis (36) tiendas del referido grupo.
También ví en la prensa, el acto de inauguración de la impresionante tienda La Sirena, de la Ave. Luperón. Es este un acogedor y hermoso lugar, que alberga 490 nuevos empleados, con una inversión de más de treinta (30) millones de dólares, y que según la señora Mercedes Ramos, Vicepresidente del grupo, genera actualmente, más de treinta y cuatro millones (34,000,000) de visitas por año en todas sus tiendas.
Estos números son más que impresionantes, para un una tienda que comenzó en el año 1965 con una pequeña tienda de tejido y que, con mucho esfuerzo y sacrificios es hoy lo que es. Pero, las cosas no se quedan ahí: para junio anuncian la inauguración de una supertienda en la olímpica ciudad de la Vega Real.
Definitivamente, este es un fenómeno positivo de confianza y deseo de progreso. El pujante y prestigioso Grupo Lama, encabezado por el incansable trabajador Don Mario Lama Handall y mi gran amiga doña Elsa y todos sus hijos, ejemplos todos de dedicación y seriedad, igual que los González y los Ramos, inauguraron una Supertienda Plaza Lama, en el antes intransitable tramo de la Ave. Máximo Gómez con Nicolás de Ovando.
Ese local alberga novecientos (900) nuevos empleados y como dijo Don Mario.. "En tiempos de crisis el empresariado dominicano tiene la obligación de hacer todo lo posible por evitar llevar a cabo cancelaciones y retiros de personal, en la consciencia de que esta será la única forma de tener bienestar social en este país al que tanto de debemos"
Hay que ver, además, todo el movimiento económico que esto genera. Cada Supertienda de esas, solamente para suplirse, necesita de cientos de hombres trabajando, produciendo, sembrando, cultivando, comercializando, transportando. Es decir, aparte de los empleos que se crean de manera directa, se generan probablemente muchos más, en todo el proceso que conlleva poner el producto final en una góndola, en un tramo de la tienda.
Nuestro presidente Dr. Leonel Fernández Reyna y su distinguida esposa, la Dra. Margarita Cedeño de Fernández, estuvieron presentes en cada una de dichas aperturas y cortaron la cinta que las dejaba abiertas.
Es acertada política del presidente, estar donde quiera que se genere una inversión, como prueba de su convencimiento de que el progreso de país, está estrechamente relacionado con la confianza que tengan los empresarios criollos o extranjeros en el futuro del país.
Por eso, esas prestigiosas empresas, esas familias que tanto trabajo generan y que tantos recursos pagan en impuesto al país son la prueba palpable de que vamos bien y de que tenemos un futuro promisorio por delante.
Ellos, con su ejemplo, con un trabajo autosostenido y sin desmayo, han demostrado que no es quejándose que se consigue nada. Por el contrario, es trabajando sin descanso, de sol a sol, robándoles horas al descanso y muchas veces a la familia, es echando pa’lante, creando empleos.
Es mirando el futuro a través de los actos del presente. Es convirtiendo en obras de progresos los recursos generados. Es confiando en el país y sus instituciones, como se progresa. Es confiando en nuestra gente y haciéndose compromisario del desarrollo de nuestra patria como saldremos del sub-desarrollo.(El autor es Lic. en Educación, con especialidad en Gestión Escolar).