Luís Hernán Matos Mejía
Cúmulo de trabajos y sentencias tardías de los Jueces de los Tribunales de Primera Instancia de República Dominicana
Los jueces de los Tribunales de Primera Instancia de República Dominicana, están atravesando por una situación de descredito, debido a que se le acumulan grandes cantidades de expedientes y la Ley les otorga un plazo de 90 días en materia civil y 15 días en materia laboral y duran hasta 5 años y mas sin emitir los fallos correspondientes, convirtiéndose este habito en una retranca para la justicia
La dilación en los fallos de las sentencias de los tribunales de primera instancia ha alarmado la comunidad jurídica de Azua de manera extraordinaria, debido a que la clase trabajadora del derecho, ha visto como su capacidad para hacer frente a los compromisos económicos se ha reducido, debido a que los trabajos realizados en los tribunales en el ámbito civil específicamente, después del abogado realizar un proceso largo y tedioso, éste se tiene que enfrentarse con la increíble realidad de que el fallo de la sentencia que el magistrado tiene que emitir duerme el sueño eterno; convirtiéndose la justicia en un instrumento poco eficaz para resolver los problemas de la sociedad.
El tribunal de primera instancia de Azua, tiene un cúmulo de trabajos sin precedente, y esto se debe a que el juez tiene que conocer diferentes materias, tales como: civil, comercial, laboral, los casos de niños, niñas y adolescentes, las instancias, las medidas administrativas, así como los referimientos, entre otros.
Este es un indicador que manifiesta de manera clara de que las cargas de trabajo que existe en el tribunal de Azua, es muy excesiva para ser atendidas por una sola persona, por lo que se hace necesario una delimitación de cada una de estas materias, con la asignación de un juez en cada área especificada. Desde este punto de vista, se puede apreciar de que es una responsabilidad directa de la Suprema Corte de Justicia, darle solución a esta problemática que escapa de las manos de los Jueces de los tribunales de primera instancia, por lo que se hace necesario la asignación de ayudantes, a los fines de que, en lo que se realiza la restructuración del sistema judicial, con la asignación de un juez por cada área, se pueda ir agilizando los cúmulos de trabajos de los procesos judiciales que tienen hasta cinco (5) años en espera de fallo.
El fortalecimiento de la justicia, el respeto del derecho de la persona, trabajar con más eficiencia, dignidad y decoro; contribuirá con la armonía del sistema judicial y fortalecerá el ejercicio de la profesión jurídica de los abogados y abogadas.
A través del presente artículo, pido al Presidente de la Suprema Corte de Justicia Doctor Mariano Germán Mejía, tomar cartas en el asunto a los fines de que esta problemática que sirve como retranca a la justicia de República Dominicana, sea cosa del pasado y por ende su gestión sea un modelo para las futuras generaciones de Jueces de la Suprema Corte de Justicia.
¿Quiénes son los culpables de esta situación?:
¿Los Jueces de los Tribunales de Primera Instancia?
¿El Presidente de la República Dominicana?
¿Las Cámaras de Senadores y Diputados?
¿El Presidente de la Suprema Corte de Justicia?
¿Los abogados y abogadas?
¿El arzobispo de Santo Domingo?
¿La culpa es mía?
¿De quién es la culpa?
Todos, de una u otra manera somos culpables, ya que la efectividad en el tiempo establecido por la Ley de llevar a cabo los fallos de los Tribunales de Primera Instancia de todo el País, es algo de todos y no de nadie en particular, ya que, la no aplicación de la Justicia a tiempo, constituye un atentado contra la Constitución de la República, la convivencia pacifica, los derechos humanos y la democracia.