Martes 27 de Junio del 2017
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José Carvajal

La firma de René del Risco y Bermúdez

El poeta René del Risco Bermúdez firmaba algunos de sus manuscritos y originales como René del Risco y Bermúdez, es decir, con la conjunción «y» entre los dos apellidos. Es un compuesto rítmico; dejar fuera el segundo apellido da la impresión de un acto bárbaro de mutilación, y una afrenta a la parte materna, más aun si se toma en cuenta que tanto Del Risco como Bermúdez son venas poéticas en la familia. Bermúdez fue el abuelo Federico, el autor del clásico poema «Los humildes», un canto a la clase obrera dominicana y al soldado de las guerras intestinas, al decir del articulista Héctor Tineo. Pero Bermúdez fue también América, que de viuda Del Risco en los últimos cuarenta años de su vida pasó a ser reconocida como «la madre de René del Risco», aunque América era maestra y tenía luz propia; murió a los 103 años y dejó detrás un legado escritural, incluyendo un libro de historia de su pueblo: «Manual de San Pedro de Macorís».

Del lado del apellido «Del Risco» existe igualmente una historia literaria. El padre del autor de «El viento frío» se llamó también “René” y fue poeta y dramaturgo. Por supuesto, lo literario en el organismo de esas dos familias se extiende a otras ramas relacionadas con sus respectivos árboles genealógicos.

En el asunto particular de la firma de René del Risco y Bermúdez, parece que el esporádico uso de la «Y» entre los apellidos lo tomó del lado materno, ya que existen manuscritos de su abuelo firmados como Federico Bermúdez y Ortega. Sin embargo, en el único libro que RRB publicó en vida, «El viento frío» (1967), no apareció la «Y», y tal vez por eso desde entonces no figura en nada (o casi nada) de todo lo reproducido por la imprenta.

En realidad, aquello de la conjunción fue implementado durante el siglo XIX como un reglamento institucional del registro civil de España. El tiempo lo convirtió en una regla particular y la falta de rigor se encargó de borrar en unas y otras familias la antigua costumbre (y la confusión) de la copulativa “Y”, convirtiéndola en algunos casos en una letra fantasma que aparecía y desaparecía (o que aun aparece y desaparece) de forma antojadiza. Ese espectro alfabético no es único de René del Risco y Bermúdez; lo mismo se observa en algunos clásicos españoles cuyos nombres encontramos escritos de ambas maneras, con la «Y» y sin la «Y» entre los apellidos, como sucede con el filólogo y crítico Marcelino Menéndez y Pelayo. Expertos en genealogía sugieren que hay dos situaciones en las que el uso de la «y» sería de gran ayuda: cuando uno de los apellidos puede llegar a confundirse con un nombre de pila, y cuando la preposición «de» precede los apellidos.

En fin, sea René del Risco Bermúdez o René del Risco y Bermúdez, lo cierto es que «El viento frío» sopla hoy con la misma intensidad de cuando apareció hace cincuenta años, y en vez de dos apellidos unidos por la dudosa conjunción «Y», lo que aglutina el nombre completo del poeta y narrador de San Pedro de Macorís es una multitud de seguidores que lo admira como emblema de su convulsa generación del 60 y que lo mantiene vivo, pues para RRB no existe ni existirá ya la muerte; si no me creen pregúntenle a los muchachos de los barrios donde no hay banderas; a Ton, que todavía espera que el narrador de su historia vuelva como el primer día; o al propio escritor, que aun no descansa porque se fue a destiempo y sigue comunicándose con nosotros al través de una obra singular que enaltece lo dominicano. Esto último lo confirmó él mismo en una entrevista para la revista Serie 23, publicada poco antes de su muerte en 1972: «…gran parte de la poesía que he publicado ha sido muy dominicana, en muchísimos aspectos, y sobre todo, callejeramente dominicana.»

Y así fue, y así sigue siendo René del Risco y Bermúdez, o René del Risco Bermúdez.

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