Jueves 25 de Mayo del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
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Carlos McCoy

¡Concho, estamos “jartos”!

Otra vez las autoridades encargadas de regular el tránsito terrestre en nuestro país, están dando palos a ciegas. Ahora resulta que para agilizar el tránsito en la capital de la República, hemos convertido los expresos, túneles y elevados en “presos, túneles y elevados”

Resulta que si usted logra subir a un elevado, usted no puede salir. Si por el contrario, usted se encuentra manejando fuera de una de estas modernas vías, usted no puede entrar. ¿Cuál es la idea? Agilizar el flujo que corre por los expresos. No importa el caos que se forme con los demás vehículos en las calles y avenidas adyacentes a estas vías. Esto, ya lo veremos, no solucionará absolutamente nada. Todo lo contrario.

Hay una condición sine qua non para resolver el problema del tránsito en nuestro país. ¡Perderle el miedo a los dueños del país! Los dominicanos nos hemos acostumbrados a solucionar nuestros problemas de manera individual. ¿No hay energía eléctrica? Compramos una planta o un inversor. ¿Se fue el agua? Construimos una cisterna, un pozo o compramos un tinaco y una bombita ladrona.

¿La educación pública es deficiente? Enviamos nuestros hijos a colegios privados. ¿Tenemos miedo a la criminalidad? Contratamos un guardián para cuidar nuestros edificios. El problema del tránsito no es una excepción. ¿No tenemos un buen transporte público? Compramos un carro o una motocicleta. En consecuencia, el mayor problema del tránsito dominicano es la enorme cantidad de vehículos circulando en las calles y avenidas de nuestras ciudades. La mayoría transitando con una persona, el chofer.

¿Cuál es la solución? Simple. Establecer un sistema de transporte público con autobuses articulados que, cada uno, sacaría de circulación seis carros del concho y estas guaguas, a su vez, conectadas con un sistema de transferencia con el Metro de Santo Domingo. Si tenemos una ruta, llamémosle la numero uno que vaya desde los Alcarrizos a San Luis, utilizando la autopista Duarte, Kennedy, Quinto Centenario, la 17, San Vicente de Paul y la carretera Mella. Con rutas locales, expresos y súper expresos, en poco tiempo podríamos cruzar la ciudad de este a oeste y viceversa.

La ruta numero dos podría ser desde ciudad Modelo por la Jacobo Majluta, República de Colombia, Los Próceres, Lincoln hasta el Centro de los Héroes. Un enfermera que viva en los Alcarrizos y trabaje en el Reid Cabral, toma una guagua de la ruta uno y cambia a la dos en la Lincoln, en quince o veinte minutos ya está en su lugar de trabajo. Un estudiante de la UASD que viva en San Luis, toma la ruta dos y cambia en la Av. Máximo Gómez a la ruta uno del Metro y ya está.

Estableciendo rutas de autobuses en las principales avenidas y conectándolas perpendicularmente con otras rutas de guaguas o con el Metro, en el caso de Santo Domingo, es el principio de la solución a este problema. Todo esto se puede comenzar con los equipos existentes. Posteriormente, se debe ir aumentado la frecuencia a medidas que nuestro pueblo se vaya acostumbrando a dejar la fantochería, la comparonería el bulto y comience a razonar.

El gobierno, nuestro mayor empleador, pondría, no un granito de arena sino un callao, si, además, cada Ministerio y Dirección General proporcionara gratis a sus empleados, las tarjetas que se usarán en las guaguas y en el Metro para incentivarlos a usar el servicio público. Aparte de ser un indirecto aumento de sueldo para el personal, esto contribuiría en gran manera a despejar el tránsito. Lo mismo podría hacer grandes compañías, Colegios, Universidades etc.

Los choferes desplazados del caótico concho, serian absorbidos por este nuevo sistema, Hay otros elementos que se añadirían posteriormente, pero este seria, en nuestra humilde opinión, el principio del fin del Concho. El verdadero causante de nuestros tapones.

carlosmccoy@ymail.com

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