Sábado 24 de Junio del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
Buscar Noticias


José Carvajal

Treinta días fuera de Facebook

Fuera de Facebook la vida es más normal de lo que parece. El mundo gira distinto y la atmósfera de lo cotidiano es más llevadera y menos conflictiva. Abandoné esa cancha de las redes sociales durante todo el mes de agosto para atender asuntos más importantes; y a pesar del vaticinio de fracaso por parte de amigos cercanos, puedo decir que cumpliré sin mayor esfuerzo este alejamiento del muro electrónico que conduce a los usuarios más activos a una especie de estrellato virtual sin pena ni gloria.

¿Cómo sería la vida sin Facebook? En mi caso me permite estar más concentrado en tareas productivas, aumentar mis horas de lecturas diarias, enterarme menos de los chismes de pasarela electrónica, cumplir a tiempo los compromisos profesionales, no leer cursilería de cumpleaños ni aniversarios, no enterarme de enfermedades ni muertos que no conozco, no recibir noticias incómodas sin previo aviso, y olvidar rostros desagradables que surgen en fila india cuando estalla alguna polémica inútil debido al infantilismo de quienes no son capaces de respetar el trabajo profesional y aceptar el criterio de los demás.

Lo más difícil no es abandonar Facebook, sino cambiar el hábito de levantarse todos los días sin abrir esa ventana electrónica que da al mundo como la del papa Francisco a la legendaria Plaza de San Pedro. Y es que a veces esa ventana que abre con un clic resulta tan eficaz y necesaria como una taza de café con tostada a la hora del desayuno; es un mundo, un universo, un viaje constante por el ciberespacio que poco a poco ha ido dejando de ser un misterio incluso para los escépticos. Pero el peligro de adicción es latente, y si no controlamos los impulsos la vida puede degenerar solo en espejismo y así perder el maravilloso sentido de la realidad.

A raíz de mi salida temporal de Facebook muchos amigos cercanos me han escrito por correo electrónico preocupados por mi suerte y destino, solo porque no me ven activo en ese mundo visual. Y aunque agradezco dicha preocupación, que a mí me parece genuina por tratarse de gente que quiero y siento que me quiere, insisto en que la mayoría de las amistades de las redes sociales no pasa de lo profusamente virtual. Hay quienes tienen miles y miles de amigos en las redes, pero viven inmersos en un “laberinto de la soledad” que en otras circunstancias no tendría explicación.

De modo que la trampa de las redes sociales no es pertenecer y beneficiarse de ellas de una manera inteligente, sino desarrollar adicción a un mundo que no es físico. Las fotos, los videos, los comentarios y todo lo que pasa por allí cae en una constelación inexistente y viaja ese otro universo como desperdicios espaciales que alimentan la falsa proyección de lo humano, pero no la esencia de lo que realmente somos.

Es posible vivir fuera de las redes sociales, fuera de Facebook. En principio a uno lo invade la sensación de perderse lo que acontece en el mundo y de estar aislado totalmente, pero también es bueno descubrir que somos capaces de controlar las emociones y de transitar ese puente o túnel que vuelve a conectarnos con la realidad concreta y nos invita a mirar de nuevo cosas que ya habíamos olvidado al convertirnos en miembros de la galaxia virtual.

Otras opiniones de: José Carvajal

Paraguay sin pena ni gloriaEl pensamiento literario de RenéLa firma de René del Risco y BermúdezAntología esencial para los tontosRealidad y Premio Nacional de LiteraturaGratereaux, Mieses Burgos y BorgesAntes de Federico Henríquez GratereauxÉtica y Premio Nacional de Literatura 2017Libros RD / Mis recomendaciones 2016Pedro Henríquez Ureña bajo observaciónAntología para escapar del olvidoPoesía amorosa dominicana en el siglo 21Amoroso mundo de la poesía dominicanaUna antología ridícula para el mundoEl pecado literarioLos espacios de Pedro CamiloLiteratura y política dominicana 2016PHU y descuidos de Andrés L. MateoEsteban Torres y las ideasHaití y una novela de Matos Moquete (y 4)Haití y una novela de Matos Moquete (3)Haití y una novela de Matos Moquete (2)Haití y una novela de Matos Moquete (I)El premio de entonces, ya no es lo mismoJuan Bosch, autor de una obra infinitaJuan Bosch, autor de una obra infinitaGabriel García Márquez para dominicanosVirgilio López Azuán no hizo la tarea (3 de 3)Virgilio López Azuán no hizo la tareaLeonardo Nin, en blanco y negroConocimiento de pausa y efectoLiteratura dominicana: nota para extranjerosSergio Ramírez, dentro y fuera de NicaraguaSiglos de luces sin aplausos ni veniasEl enemigo no soy yoCésar Zapata, más allá de lo virtualCésar Zapata entre la poesía y el cuentoPedro Henríquez Ureña con ribetes de oroUna tarea para el Ministro de CulturaPiedra filosofal de letras dominicanasDe viaje con un "eslabón perdido"Reynaldo Disla, diálogo y apartePoetas de un eslabón perdidoEl éxito ferial de Eugenio FortunatoReflectores para Tomás Castro BurdiezEl legado del mago de MacondoLa minúscula Feria de Santo Domingo2 libras de cuentos de Rafael García RomeroQue suba el telón para VirnaVenias y aplausos para Mateo MorrisonTony Raful y el compromiso con las ideasLunes de la Poesía huele a caprichoEncuentro entre ruinas colonialesMiguel Angel Fornerín y el afán de canonUna libreta llamada FacebookDominicana y los lacayos del PoderDominicana y la cooperativa del PoderChapucería millonaria en CulturaNada haitiano me es ajenoHaití debe guardar corduraDominicana y la estrangulación de salariosLa consecuencia de opinar en mi paísDominicana en una encrucijadaRihanna y la dichosa cucaracha dominicanaCartas de presentación de Miguel ColladoDominicana con el dedo en el gatilloAutores del desprecio y el olvidoSan Francisco de Macorís, otra realidadA salvo del olvido con obras reunidasAutogestión y responsabilidad literariaJosé Mármol, un poeta hereje reivindicadoR. Rodríguez Soriano con pasaporte literarioEl tristemente célebre Anthony WeinerLa inspiración errante aparece en CaliforniaLa marca de María Celeste ArrarásUn seminario: ¡Medios para todo!De paso por Librería Cuesta Adiós temprano al poeta del "esquizo"Carlos Alberto Montaner: Otra vez adiósProeza tuiter: una novela con cuentagotasHágalo rápido, pero primero hágalo bienLa economía portátil de Leonel FernándezUn desalojo anunciadoLa visita de los hombres blancosEnrique Eusebio, para la historiaMás allá de las tumbas, sin espectáculoApuntes para escritores dominicanosSicarios financieros en la islaUn diario para revivir a BorgesEl himno nacional de Miguel de CampsLibro súbito de José AcostaApócrifo de Judas IzcarioteLey de la ilusión en Ministerio de CulturaLos sueldos de León Félix Batista Los números de la Editora NacionalJosefina Báez, ¡Ay ombe!¿Qué tiene de malo?Derrotismo en Ministerio de CulturaEditora Nacional y supervivencia culturalLaboratorios de escritores dominicanosMarianela Medrano, sin máscara de oxígenoClaudio Hanley y la profanación de la muerte Viriato Sención en la eternidadTeodoro Grullón, al servicio de la VidaPanteón de héroes inútiles Un caimán envidiosoGallinero del libro dominicano en Nueva YorkDel best al bad seller: el libroMario Vargas Llosa, un Nobel explosivoGazapo en cuento de Jorge Luis BorgesCrisis de Alianza Dominicana huele a conspiraciónComplot y camisa de fuerza en Washington HeightsLluvia de piedras en Washington HeightsEfecto dominó en Washington HeightsEl conocimiento y las bestias
El tiempo
Prevision del Tiempo en Santo Domingo
Encuesta
Quien sera el candidato del PRM en el 2020?
Hipolito Mejia
Luis Abinader
David Collado
No se

Ver los resultados