Sábado 27 de Mayo del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
Buscar Noticias


Luis R. Decamps R.

Danilo, Leonel y al reelección

Aunque la Constitución dominicana prohíbe la reelección presidencial y hay dirigentes del PLD que parecen estar dispuestos a hacerle resistencia a cualquier intento de reforma en este sentido -sobre todo en razón de que se sienten extrañados del poder-, la verdad es que la posibilidad de que se arme un proyecto en tal dirección en el futuro inmediato -a juzgar por las declaraciones sobre el tema de gente muy vinculada al presidente Danilo Medina- no puede descartarse totalmente.

Los proyectos reeleccionistas, como es harto sabido, independientemente de que se acaricien o no desde el principio, casi siempre se empiezan a orquestar a partir del segundo año de gobierno tras múltiples expectativas contradictorias, y alcanzan su mayor nivel de organización y beligerancia política básicamente cuando se está en la “curvita de la Paraguay”: en la irreversible e inquietante distancia temporal de doce meses respecto de la fecha de las elecciones en pauta.

En otras palabras, el licenciado Medina -que ha dicho que en 2016 aspira a irse para su casa, pero muchos se resisten a creerle dada la experiencia histórica al tenor- tiene tiempo de sobra tanto para “cocinar” la cuestión en el laboratorio íntimo de su propia conciencia como para dirimirla en los engranajes orgánicos del partido y de la sociedad. Y algo, eso sí, es absolutamente cierto: si no se sitúa definitivamente en talante de procurar un período más de gestión, establecería en el país -todavía no se sabe si con gloria o sin ella- un precedente histórico.

En efecto, si no se decide a buscar la reelección no es simplemente que el licenciado Medina entraría al exclusivísimo “club” de mandatarios que a lo largo de la historia dominicana han hecho caso omiso a los áulicos que “calientan” las orejas presidenciales en el predicamento continuista. Es más que eso: sería, a la luz de nuestros anales y de lo que dicen las encuestas, el primer gobernante nacional que teniendo posibilidades de reelegirse no lo hiciera o, por lo menos, no lo intentara.

Y no nos engañemos: comulguemos o no con sus ideas y ejecutorias, nos sintamos hastiados o no de los gobiernos peledeístas, estemos de acuerdo o no con su repostulación, el licenciado Medina tiene probabilidades reales de convertirse nuevamente en candidato del PLD y hasta de reelegirse, por cinco razones fundamentales, a saber: su alta popularidad, la ausencia de una oposición fuerte y unida, el “espíritu de cuerpo” de la dirigencia y la militancia moradas, la facilidad conque en el país se conquistan los votos congresuales para una reforma constitucional y el demostrado pragmatismo (ahora amamantado por las circunstancias y el calendario) del doctor Leonel Fernández.

La popularidad del licenciado Medina todavía tiene más que ver con su estilo como persona y como gobernante que con sus ejecutorias: a la espera de los resultados tangibles y operativos de estas últimas, su excelente valoración ciudadana luce umbilicalmente encadenada al hecho de que para gran parte de la nación se ha revelado como un líder humano, sobrio, conciliador, trabajador, atento a sus funciones, y sin el aparataje de poder, los delirios de sapiencia, el “tigueraje” de cuello blanco o las ínfulas de semidiós que han exhibido muchos de sus antecesores en el “carguito”.

Naturalmente, el enfoque quedarían romo si no se machacan las dos matrices de situación política concreta de las que dimana esa singular aceptación popular: por un lado, importantes sectores nacionales ya estaban hartos del estilo filoprovidencialista del doctor Fernández y de las notorias inclinaciones al cohecho y la rapiña de muchos de sus colaboradores; y por el otro lado, las elecciones de 2012 abrieron en el PRD la caja de Pandora de la división y el país se quedó sin una oposición política con suficiente vigor como para representar la alternancia frente al PLD. En tales circunstancias, obviamente, sólo un incompetente o un tonto -y el licenciado Medina está muy lejos de ser cualquiera de las dos cosas- no hubiera estado en el cenit de la popularidad.

La inexistencia de una oposición fuerte, unida y coherente ha sido la mejor contrapartida funcional del estilo del licenciado Medina (es el “súmmum” de la buena estrella después de los pésimos augurios inaugurales de 2012), y a pesar de que el fenómeno no fue propiamente de su manufactura (el mérito en este aspecto es del doctor Fernández y su sector, que aplicaron con los grupos del PRD la vieja táctica de azuzar la división dándole apoyo subrepticio a todos los bandos de manera alternativa) vela por él debido a que en estos momentos es su principal beneficiario: le permite gobernar con tranquilidad y hasta crear la imagen de que muchos opositores están mas o menos conformes con su gestión administrativa.

Y la situación, por otra parte, no parece que vaya a modificarse. Antes al contrario, apunta a pronunciarse: los perredeístas oficializan su división con la formación del PRM (cuya cohesión podría hacer crisis porque está encabezado por personas que aspiran al mismo cargo y presentan parecida fortaleza pero encarnan intereses grupales excesivamente apertrechados) y la realización de una convención institucional que (más allá de su legitimidad moral e independientemente de sus resultados) se encamina a una proclamación de candidatura presidencial contra viento y marea. Hay que reiterarlo, pues: el único conglomerado opositor con capacidad para enfrentar exitosamente al PLD se apresta a concurrir a las próximas elecciones con por lo menos dos candidatos (podrían ser tres, cuatro o más)... La frase es vieja, pero el eco es nuevo: “La casa pierde y se ríe”.

El firme “espíritu de cuerpo” de los peledeístas es resultado, primero, de su primitiva naturaleza orgánica leninista (a despecho de la definición doctrinaria de Bosch como “marxista” a secas, el PLD era eso: un partido de cuadros que operaba a través de células de estudio y trabajo, con disciplina casi militar, y disponiendo de un periódico que fungía como “organizador colectivo” y fuente basal de orientación ideológica) y, en segundo lugar, de su posterior conversión en una estructura político-económico corporativista al estilo del fascismo europeo de principios de siglo XX (dirigencia elitista, opulenta e inamovible entendida con el alto empresariado; control de los poderes públicos y de la prensa; paternalismo estatal combinado con una adecuada administración de las consignas “anti”; y seducción de una franja de la intelectualidad a través de las prebendas).

Ese “espíritu de cuerpo” (que ya no es disciplina ni conciencia partidaria ni nada parecido) es el fundamento más “íntimo” de la fortaleza orgánica del PLD y se compadece con su actual composición interna: “nomenclatura” culta o educada, con buen nivel de inteligencia estratégica y abundantes recursos económicos, que regentea un sólido armazón estructural y abre las puertas (para que entren a sus salas -la de espera y la principal- pero no a los aposentos) a masas pobres e iletradas que quedaron “en el aire” a la muerte de sus líderes históricos. En este caso, la cúpula directiva no tiene vínculo emocional ni doctrinario con “sus” masas sino que la “unidad” se teje alrededor de dos ejes motivacionales básicos: el antiperredeismo -sin importar lo que esto realmente signifique para cada quien- y los intereses económicos cifrados en el clientelismo.

En lo atinente a la prohibición constitucional de la reelección, hay que recordar una vez más que es un escollo importante pero no insuperable. Tal y como se demostrara con la reforma del 2012 patrocinada por el grupo perredeísta del ingeniero Hipólito Mejía, no tener los votos suficientes en la Cámara de Diputados no es garantía duradera de que ésta no pase. A la larga, todo es cuestión de saber negociar y de guardar los escrúpulos para “darle al César lo que es del César”. Y es improbable que haya gente en el país que dude de que los peledeístas sean capaces de esto y mucho más: se han revelado como los políticos más duchos en el manejo del pleito entre menudo y papeleta.

Por otra parte, conviene no olvidar que cuando se puso en marcha la apuesta reeleccionista del ingeniero Mejía su popularidad estaba por las nubes (la dulzona frase precursora aún resuena en la memoria: “¡Y nos falta mucho por hacer!”) y hasta los más escépticos le atribuían posibilidades de viabilidad luego del cambio constitucional correspondiente. El proyecto reeleccionista del ingeniero Mejía -es “historia patria”, pero hay que rememorarlo- terminó naufragando en el mar embravecido de la crisis bancaria de los años 2003 y 2004, pero demostró dos cosas: que una reforma del texto sustantivo se puede pasar en el país en cuestión de horas si se dispone del “instrumental” necesario (léase: voluntad política, “timbales” y recursos logístico-financieros), y que no es cierto que todo el que aspira a reelegirse tiene las de ganar por el solo hecho de disponer de los resortes del Estado... El asunto es, de todos modos, que en el caso del licenciado Medina no se prefigura una quiebra bancaria ni nada de su guisa que le obstruya el camino.

(Quizás no sea ocioso evocar aquí una enseñanza cardinal de la historia política universal: los gobernantes en la posición del licenciado Medina -esto es, con impedimentos constitucionales y políticos para aspirar a una repostulación, pero con una gran popularidad- habitualmente tienden a jugar con el tiempo y a esperar el desenlace de ciertos elementos influyentes de coyuntura -en su partido, la oposición, los poderes fácticos y la sociedad civil- para adoptar una decisión definitiva. Y, comprobado está, sólo consienten en ceder el espacio de principalía política que ocupan en calidad de mandatarios cuando los posibles sustitutos le garantizan irse “en paz”: compromiso de no persecución, una parte del pastel de los poderes públicos y el control total o parcial de su partido).

Debido a su conocida inclinación político-emocional talvez no le luzca al autor decirlo, pero la verdad es una sola si nos basamos en los indicadores del actual momento político: el dominicano que está en mejores condiciones para provocar un aborto de la eventual repostulación del presidente Medina o de “cortocicuitar” su liderazgo partidista de cara al futuro cercano es el doctor Fernández, y no porque pueda ganarle a aquel las primarias internas del PLD sino porque tiene en los bolsillos votos -congresuales, partidarios y ciudadanos- que son imprescindibles sea para una reforma constitucional o sea para que esa organización se mantenga en el poder. Esta es la realidad de hoy, valga la insistencia, no necesariamente la de mañana, y como no se está haciendo aquí un ejercicio de agorerismo es fuerza referirse a los hechos como se ven en el presente, y nada más.

¿Es posible que el doctor Fernández se decida a desempeñar el rol de “piedra” en el camino reeleccionista o en la ascendencia política futura del licenciado Medina? Por enésima ocasión hay que decir que en cuanto a esto únicamente es posible una conjetura: no basta conque el ex mandatario haya dicho públicamente que no lo haría (la verdad del político no esta en sus palabras sino en sus actuaciones), pero hasta el momento la experiencia indica que él es lo suficientemente “práctico” como para dejarle el espacio al actual jefe del Estado si se convence -y sólo así- de que es lo que le conviene a su carrera política en el presente y al PLD como vehículo del porvenir de ésta... Cuando se trata del poder, los peledeístas de hoy no se guían por los principios verticales de la ética boschista sino por las ductilidades pragmáticas de la lógica balaguerista.

¿Conclusión? Del mismo modo que en 2012 la victoria o la derrota del licenciado Medina dependía de lo que hiciera o no el doctor Fernández en la campaña electoral (y se comprobó de mala manera con el escalofriante déficit fiscal de ese año), una eventual candidatura reeleccionista del primero para las elecciones de 2016 estará sujeta a lo que haga o deje de hacer el segundo. Y el doctor Fernández -no se debe ignorar “para fines de banca y pool”- graficó bastante bien su postura cuando dijo al inicio de sus actuales correrías políticas que su decisión respecto al asunto dependerá de “cómo sople el viento”... Claro, a muchos dominicanos -sin excluir al licenciado Medina y su gente- talvez les convenga encender velones a San Judas Tadeo -patrono de las causas desesperadas- para que se trate sólo de viento y no de un nuevo huracán.

(*) El autor es abogado y profesor universitario
lrdecampsr@hotmail.com

Otras opiniones de: Luis R. Decamps R.

Mis hijos y el "principio de la infracción solidaria"Percepción, política práctica e intelectualidad Joao, la bella Monica y otras "monerías" del gobiernoHumanismo, pos modernidad y valores Leonel: !Arrinconado por el gobierno!El gobierno versus Leonel: El blanco real de Felucho Odebrecht y la lucha interna en el PLD y el PRMEl raro "antiimperialismo" del doctor Ray GuevaraDanilo y el PRD: ¿Un noviazgo sin amor?Sabores y picores en el PLD de hoyAntonostalgia del PEMELa reeleccion resbala y la oposicion en babiaLa reivindicacion historica del balaguerismo Google se parece a Dios, pero no lo es...El ostracismo de Leonel: ¿Culpa o ingratitud?La robótica ultranacionalista Hipocresia y cinismo en el panorama politicoLuis Abinader ante la historia El asesinato de Indhira Ghandi Lo que nos queda: El balaguerismo Abril 1965: El capitan que tomo por asalto la gloria La rebelión del leonelismo Luis Abinader en la cresta de la ola La “tozudez” de Leonel: ¿panico en el PLD?La reeleccion: ¿Un “maco” made in PLD?La agenda “patriotica” del conservadurismo El asesinato de Mahatma Gandhi en 1948El asesinato de Gaitan y el “Bogotazo” de 1948Baches y cachivaches de la reeleccion El asesinato de Olof Palme en 1986Las tribulaciones actuales del peledeismo historico Quirino al habla y Leonel en su ordalia “Pendejadas” de la vieja educacion domestica Brincos y mimicas con la reeleccion Leonel y el legado historico de BalaguerEl PLD y la crisis del pensamiento critico Hipolito Mejia ante la historiaEl asesinato de Isaac Rabin en 1995 Vainas y sables en el PLDEl asesinato del Che Guevara en 1967Leonel: El “zóon politikón” El asesinato de Anwar El-Sadat en 1981La reeleccion: Rosas y espinas en el PLDLeonel: ¿Camino a su primera derrota?Martin Luther King: humanista integral Malcolm X: De ratero a redentor social Kennedy: El hombre y el destino El PLD, LOma Miranda y Groucho MarxAdalai Stevenson: Un demócrata olvidado Matices históricos de la política en USATransfugas y "corchos" en la era del PLDEl legado gris de la "era" del PLDEl PRD, Majluta y la "Ley de Lemas"Trujillo: la lección ignorada La Constitución, el referendo y la reelección Caamaño y la prepotencia del embajador Era Trujillo realmente patriota o nacionalista?La "no reelección": ¿Una engañifa institucional?Graznidos del trujillismo historico El "vicio" del poder y la tentación totalitaria La socialdemocracia sigue siendo el camino Sobre "desfases" y “cambios de paradigmas"No es comunismo sino cristianismo La hipocresía como ideología Patriotismo, nacionalismo y antihaitianismo Ni Marx ni Cristo: ¿El signo de la época?Un articulo de Balaguer Recordando la “Izquierda Democrática” La política: ¿Pasión o profesión? La "política del gran garrote" de los EEUU El atentado de 1981 contra Juan Pablo IIEl decrepito circo del ultranacionalismo Elogio de la hipocresía Danilo versus Leonel: ¿Cambio de mando en el PLD?Verdades y mentiras en el PRD de hoy El conservadurismo dominicano; en la cresta de la olaEl disparate de la "fusión" con Haití Luis Abinader: Perfiles de un liderazgo en ascensoLa prensa digital: perfiles de una revolución mediática Liberalismo y conservadurismo en la historia dominicanaLa tirria del conservadurismo contra las ONGsSu majestad, el peledeismoSi a la regularización, no al ultranacionalismo Hipocresia y cinismo en el ultranacionalismo criolloLauros y perversiones de la democraciaEl dia que Hitler escapo de la muerte El "voto preferencial": Mitos y realidades El dia que ¨mataron¨ a Lenin Secreto a voces: el PRD necesita un nuevo liderazgoEl gobierno de Danilo, la encuesta Gallup y el pobre PRDLa "doctrina Monroe" y la "Seguridad Nacional" de Estados UnidosLa miseria ideológica de los partidos De Leonel a Danilo: Breve historia de la cosmética política PRD: El derrotero suicida de la división Se cavan las trincheras en el PRD: ¿La “tesis Betancourt" o la táctica penagomista de “ir como quiera”?El gobierno "light", la culebra que no se muerde la cola y la impronta de Barrabás en el PRDBolívar, García Márquez y la subversión de la historia Derecha e izquierda en la política del siglo XXIDe Maquiavelo a Rousseau: realismo e idealismo en politicaCorea del Norte: Ritos de una extraña monarquía "comunista" Leonel, el PLD, la Barrick Gold y el perogrulloDanilo y Leonel: el desafio silenteLos “pendejos” de la guerra restauradoraEl PRD, el liberalismo histórico y la riña de los egos Liberalismo y socialismo: Otras viejas vainas de los "pendejos"“Pendejos” Y “Realistas” en la primera república La feria de la política: pinceladas históricas para pendejosLa vieja vaina del "bien común": anatomía del político pendejoDe Marx a Bosch: la "envidia" de los "pendejos" socialistasConfucio: Un "pendejo" de antes de CristoJesucristo: Pionero de la ideologia de los "pendejos"Los Trinitarios: Nuestros primeros "pendejos" y "envidiosos"Los gobiernos del PLD: Poder, "Progreso" e Impunidad¿Se necesita o no una ley orgánica para aprobar la reforma tributaria de Danilo? Las fotos de Fidel: El contramensaje de la imagen El Feliz Bautista, los zafarranchos en el PLD y el "regalito" de Leonel a Danilo¿ Presión tributaria? Enemas y vomitivos para todosEl “eterno retorno”: Lla otra cara de las “megapensiones” El viejo imperialismo: antinostalgia de otra "Era"El "ABC" de la democracia: notas para desmeroriadosDe politica y politicos: machacando ideasVincho, Leonel y otros "bultos" del gobierno de DaniloRecordando a McLuhan: recovecos de la globalizacionMercado y doctrina: La politica en la "posmodernidad"El neoliberalismo y la crisis del capitalismo globalTodo “made in PLD”: De la mediocracia a la desesperación Nuestro "mundo posideológico"Despues del “Mundo de Yalta”Los grupos en el PRD: ¿Vicio o Virtud?¡Ay, qué miedo!: El don me quiere botar del PRDLa socialdemocracia dominicana: verdades y mentirasEl antireelecionismo: Mitos y realidadesMe derrotó el Estado, pero siento orgullo de mi voto Hipolito Mejía: Un voto por el país ¿A quien le creo? Encuestas, realidades, opiniones populares y otras vainas raras en el escenario electoral dominicano Hipólito: El elegidoHipolito: el presidente que yo conocíLas elecciones dominicanas, segun Broussonet¿La “Era” de Leonel? De encuesta Gallup a “crisis” de JCE: ¿Vericuetos de la agenda de campaña del PLD?Danilo y Margarita: ¿Es cierto que “esta linda la mar”?Fernández Domínguez: De Puerto rico a la gloria Consumatum Est: Con Margarita, Leonel le gana el primer “round” a Danilo y al Comite PoliticoLas dos encuesta de “Asisa”, las bellaquería y el “riflazo” de DaniloLeonel, doña Margarita y otras piedras en el camino de DaniloLa encuesta de "Asisa", la "cuerda" de Danilo y la candidatura de Doña MargaritaEl PLD y la “recuperación” económica del paisDanilo: ¿Bajo el contrasigno de la historia? La nómina pública, los timbales palaciegos y el festin de los “Wikileaks”La Amet, el “Progreso”y otros “bultos” gubernamentales“¡Memoria contra el olvido!”: El FMI, Leonel y el dominicano común “Se Pasa la tenaza…”: Hipólito, Perogrullo y DaniloEl “chulla” latinoamericanaDanilo y el PLD: maullidos del GatopardoEl “paquetazo”, el gobierno y el pobre Danilo El conde Abraños: de política y politiquerosEl PLD frente e Hipólito: el “cuentazo” del “retroceso” Hipólito y el PLD: Mentiras viejas, Verdades nuevasLeonel; Razones y sinrazones de una “¨declinatoria” Política, realidad y artificioLos trotes postreros de la convención del PRD...Mis apuestas en la convención del PRDEl dilema de Leonel, según BroussonetHipólito, Miguel y e PRD en el análisis de BroussonetLa “descelebración” de la navidad y ptras curiosidades Jesús de Nazaret: El gestor de una nueva civilización Leonel, la reeleción y el referendoLo que viene en el PRD: Un “choque de trenes” De Trucutú al nuevo doctor Merengue: la retórica de la política "light"La tesis reeleccionista del candidato títereEl PLD, los valores y la iniciativa de la Primera DamaIdentidad, “reingeniería” y candidatura presidencial en el PRD¿Es realmente posible una nueva reforma constituciona?El Metro en los hechos: ¿Gran obra o estafa? El Comité Político del PLD: Un anacronismo¿Reelección de Leonel? Una discusión para tontos Aspavientos y zafarranchos en el PRDLa “ceremonia de la bata blanca” ¿Par qué sirve el DNPC (antiguo DEPRECO)? Luis Abinader: impresiones fugaces sobre su discurso políticoLos desplantes del PRD al liberalismo históricoHipólito Mejía: ¿como el ave fénix? “Corran, muchachos, corran…” Milagros Ortíz Bosch en las “pinceladas” de Broussonet Una luz en el caminoEl gobierno como la arepa y la ” Nueva Republica de la Barrick Gold““Tiren coño, cobardes, tiren…”Marx y Bolívar: Notas sobre una controversia histórica “SE PASA LA TENAZA…”La candidatura del desprecio “SE PASA LA TENAZA…” La canidatura de Milagros Ortiz Bosch“SE PASA LA TENAZA…”“SE PASA LA TENAZA…”¿ingenuidad y desaprensión ?“SE PASA LA TENAZA…”: Se pusieron guapitos...“SE PASA LA TENAZA…”: La queja de algunos hipolitistas“SE PASA LA TENAZA…”: ¿Hipolito entierra el hacha? “SE PASA LA TENAZA…”Requiem por la “Constitución de Leonel”Viejas perogrulladas de la táctica política La “agenda Fernández”La portentosa voz de mando del general LuperónMiguel Vargas en la cresta de la olaLa feria de la corrupciónLa verdad como “roba la gallina”: Percepción y realidad en los gobiernos del PLD
El tiempo
Prevision del Tiempo en Santo Domingo
Encuesta
Quien sera el candidato del PRM en el 2020?
Hipolito Mejia
Luis Abinader
David Collado
No se

Ver los resultados