Sábado 27 de Mayo del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
Buscar Noticias


Luis R. Decamps R.

La política: ¿Pasión o profesión?

El autor de estas líneas tuvo la oportunidad hace unos días de leer la transcripción de una singular disertación en la que don Pepe Mujica, el exguerrillero tupamaro que hoy es presidente de los uruguayos, exteriorizaba su convicción en el sentido de que vivimos en una época de “hipercapitalismo” en la que “como todo se transforma en mercadería, como todo es comprable, como todo es vendible, también se abraza la política y se juzga la política con criterios de mercado”.

Ante un nutrido auditorio que se reunió para la ocasión en un salón congresual de Santiago de Chile, Mujica reiteró su ya conocido planteamiento de que “la política no es una profesión” ni “un pasatiempo” sino “una pasión con el sueño de intentar construir un futuro social mejor" y, en general, “hacerse cargo de los problemas de la humanidad”.

El mandatario sudamericano, en el estilo directo y simple que le caracteriza, precisó que su posición no obedece a una “pose poética” sino a “un cálculo fríamente materialista”, pues hay gente que “adora la plata y se mete en política”, y concluyó su razonamiento en este aspecto del modo siguiente: “... si adora tanto la plata que se meta en el comercio, en la industria, que haga lo que quiera, no es pecado, pero la política es para servirle a la gente”.

Por supuesto, Mujica en realidad no ha dicho nada nuevo: lo que ha hecho es rememorar la más noble y altruista concepción sobre la política, aquella que la vincula a la moral y a los mejores intereses de la humanidad, aquella de la que nos hablaron a los dominicanos -para citar algunos ejemplos- Duarte, Luperón, Espaillat o Bonó en el siglo XIX, y Manolo, Bosch, Caamaño o Peña Gómez en el siglo XX, pero que ahora es considerada "idealista" (o cosa de “tontos con p”) y se encuentra absolutamente desterrada tanto del discurso como del laborantismo cotidianos.

De todos modos, de la exposición del mandatario sudamericano se derivan dos perogrulladas: es obvio que él pertenece a una especie en extinción en el mundo de hoy, y que la mayoría de la gente que lo considera un tipo "raro", un político "romántico", un gobernante "insólito" o simplemente un individuo "absurdo" (así lo calificó un halcón estadounidense) pertenece a las élites económico-sociales, a la parte más ignara de las nuevas generaciones o, en el caso más doloroso, a la gran legión de dirigentes y activistas que hace rato abandonó esa "pasión" y se convirtió desenfadadamente en "profesional" del partidarismo.

Como bien ha sugerido Mujica en su valiente rol de “llanero solitario” de la política contemporánea, ésta se encuentra actualmente penetrada hasta el tuétano por la ética del mercado y la lógica comercial, y hasta tal punto que se ha olvidado adrede que hubo épocas -no tan lejanas en el tiempo- en que ella estaba fundamentalmente dominada por eso que él llama "pasión" (entendida como tendencia al servicio público informada por determinadas ideas y destinada a procurar la materialización de ciertos proyectos de organización o reorganización social), y ello era así en las distintas franjas del espectro partidista: no importaba que se fuera comunista, anarquista, socialista, liberal, conservador, nihilista o fascista.

En ese sentido, acaso convenga recordar -no para hacer un ejercicio de exorcismo histórico sino para ilustrar con ejemplos que son lugares comunes del activismo político de los siglos XIX y XX- que Marx, Bakunin, Lasalle, Wilson, Lenin, Mao, Stalin, Churchill, Roosevelt, Musolini o Hitler no eran meros líderes políticos que descollaron en sus respectivas épocas por sus ambiciones personales o por sus apetencias materiales (que las pudieron tener, con todo derecho): todos representaban un cuerpo doctrinario y, equivocados o no, abrazaron fervientemente una causa colectiva o un modelo de estructuración de sus sociedades que, en muchos casos, intentaron plantar en el resto del planeta.

(Desde luego, no todas esas personalidades habían incursionado en política en alas de la "pasión" -algunos la tenían como "profesión"- ni los que hacían causa común con ellas se decantaban necesariamente por ese derrotero -buena parte de éstos lo hacía por conveniencias existenciales o por ambición-, pero en unos y otros existía un denominador común: había un discurso que servía de biombo para, si era el caso, guardar las apariencias y, por ello, no se veían como ahora tantos “dirigentes” en faenas de circo y tantos refajos al aire).

El siglo XIX fue la centuria de la construcción de las grandes corrientes del pensamiento político universal, y el siglo XX el escenario histórico en el que algunas de éstas se convirtieron en hechos y, una vez desfiguradas o subvertidas por la naturaleza individualista y apetente del ser humano, se fueron a pique estrepitosamente y cedieron su espacio al mercado (un viejo fantasma de la economía que tiene la virtud de que se recicla cíclicamente y nos sorprende con el rostro delicadamente maquillado para cubrir las arrugas) con la formulación oficial del llamado "Consenso de Washington" y la caída del Muro de Berlín, ambos hechos ocurridos en noviembre de 1989.

Como habrá de recordarse, el "Consenso de Washington" fue una lista de diez puntos, organizados por el economista inglés John Williamson, que identificaba los elementos matrices de política económico-financiera (reafirmaciones clásicas con ajustes de retorno o cambio adoptados a la nueva realidad global) que desde principios de los años ochenta del siglo XX se estaban “cociendo” en los organismos multilaterales internacionales con sede en la ciudad homónima a partir de una revaloración de las ideas antiestatistas y anticentralistas, y como esos puntos implicaban una reivindicación de la supremacía del mercado en el desenvolvimiento de la sociedad y una casi total desregulación de la economía y el accionar de sus agentes, pronto empezaron a denominarse, en conjunto, "neoliberalismo".

En términos generales, el empuje que alcanzó el neoliberalismo desde sus inicios estuvo determinado por tres factores esenciales: los espléndidos indicadores macroeconómicos de las naciones en las que se había implantado o reimplantado la economía de mercado, el derrumbe del modelo estatista del comunismo tal y como se conocía hasta el momento (es decir, bastante distanciado del proyecto original de Marx), y la creciente pérdida de sostenibilidad que acusaban los modelos socialistas y socialdemócratas (sobre todo por el abuso de los subsidios y la consiguiente aparición de un costoso sector casi parasitario de la economía).

El neoliberalismo pretendió ser, en principio, una respuesta racional, individualista y "libertaria" a la crisis de los sistemas colectivistas y estatistas, y su lógica de operación era tan simple y tan práctica que -graficada en sus mejores momentos por las experiencias de Japón, Taiwan, Irlanda y otros "milagros" económicos- cautivó a gran parte de los economistas, los políticos y los intelectuales del mundo (y muy especialmente de América Latina), quienes se vieron arrastrados a una enfebrecida carrera (cargada en muchos casos de buenas intenciones, pero en otras con la codicia goteándole de los labios), por establecer tal modelo en sus respectivos países.

Desde luego, donde falló el cálculo de los promotores del neoliberalismo fue en lo relativo a la esencia del modelo: el individualismo a la postre se convirtió en cainismo (desprecio por toda solución colectiva) y provocó una agudización de los problemas sociales; la desregulación dio pie a una gran burbuja de voracidad e irresponsabilidad en el manejo de la economía y las finanzas, y produjo grandes crisis de deuda pública y quiebras bancarias o empresariales al granel; y, lo más importante, el libremercado se transfiguró en fundamentalismo de mercado y arropó todas las esferas de la vida social, incluyendo aquellas, como la educación y la salud, en las que jamás se podrán conciliar los intereses del empresariado (elitismo y rentabilidad) con los del Estado y la sociedad (masificación y solidaridad).

La actividad política, como ha dicho don Pepe Mujica, fue otro ámbito de la sociedad que resultó invadido por las leyes del mercado (si bien en forma de vulgar caricatura), y en estos momentos, como puede observarse todos los días, está dominada por unas élites de dirigentes "profesionales" cuya principal "calidad" es la de disponer de una gran fortuna personal que le garantiza mantener determinadas clientelas, lo que ha terminado expresándose en una liquidación de la democracia interna en los partidos y, sobre la base de grupos de presión o de apelaciones a la disciplina, en la imposición en sus estructuras directivas de la mediocridad, el fanatismo y el espíritu mercurial.

Es un secreto a voces que entre nosotros, por ejemplo, los políticos más populares y exitosos de la actualidad, con honrosas excepciones, son aquellos que manejan grandes cantidades de numerario o de "logística" (personalmente o a través de turiferarios), y que en cambio los que no tienen recursos o se niegan a practicar las artes del nunca bien alabado "boronéo" (que casi siempre son los más preparados académica o intelectualmente y los menos contaminados por la necrosis inherente a la política de hoy) inevitablemente son derrotados: se les imputa peyorativamente solo dar "cotorra" y no "sangrar", es decir, estar fuera de la lógica del mercado clientelista.

La realidad, es, pues, una sola en el sentido que discurrimos, al margen de los deseos y muy a despecho de las muy sanas y loables evocaciones de don Pepe Mujica: la "pasión" murió hace tiempo en el activismo político y -por desventura- fue sustituida por la "profesión", y en muchísimos lugares del orbe esta situación es responsable en gran medida de que en pleno siglo XXI la gente aún esté empantanada con problemas de principios del siglo XX: los llamados a gestionar soluciones desde el Estado no están en eso, pues se encuentran muy ocupados ejerciendo su “profesión”, esto es, comprando y vendiendo lealtades, haciendo negocios desde sus poltronas partidistas y sacándoles la lengua a quienes osen criticarlos o denunciarlos... El mercado, estúpido, el todopoderoso mercado en un país con elementales deficiencias de educación.

(*) El autor es abogado y profesor universitario
lrdecampsr@hotmail.com

Otras opiniones de: Luis R. Decamps R.

Mis hijos y el "principio de la infracción solidaria"Percepción, política práctica e intelectualidad Joao, la bella Monica y otras "monerías" del gobiernoHumanismo, pos modernidad y valores Leonel: !Arrinconado por el gobierno!El gobierno versus Leonel: El blanco real de Felucho Odebrecht y la lucha interna en el PLD y el PRMEl raro "antiimperialismo" del doctor Ray GuevaraDanilo y el PRD: ¿Un noviazgo sin amor?Sabores y picores en el PLD de hoyAntonostalgia del PEMELa reeleccion resbala y la oposicion en babiaLa reivindicacion historica del balaguerismo Google se parece a Dios, pero no lo es...El ostracismo de Leonel: ¿Culpa o ingratitud?La robótica ultranacionalista Hipocresia y cinismo en el panorama politicoLuis Abinader ante la historia El asesinato de Indhira Ghandi Lo que nos queda: El balaguerismo Abril 1965: El capitan que tomo por asalto la gloria La rebelión del leonelismo Luis Abinader en la cresta de la ola La “tozudez” de Leonel: ¿panico en el PLD?La reeleccion: ¿Un “maco” made in PLD?La agenda “patriotica” del conservadurismo El asesinato de Mahatma Gandhi en 1948El asesinato de Gaitan y el “Bogotazo” de 1948Baches y cachivaches de la reeleccion El asesinato de Olof Palme en 1986Las tribulaciones actuales del peledeismo historico Quirino al habla y Leonel en su ordalia “Pendejadas” de la vieja educacion domestica Brincos y mimicas con la reeleccion Leonel y el legado historico de BalaguerEl PLD y la crisis del pensamiento critico Hipolito Mejia ante la historiaEl asesinato de Isaac Rabin en 1995 Vainas y sables en el PLDEl asesinato del Che Guevara en 1967Leonel: El “zóon politikón” El asesinato de Anwar El-Sadat en 1981La reeleccion: Rosas y espinas en el PLDLeonel: ¿Camino a su primera derrota?Martin Luther King: humanista integral Malcolm X: De ratero a redentor social Kennedy: El hombre y el destino El PLD, LOma Miranda y Groucho MarxAdalai Stevenson: Un demócrata olvidado Matices históricos de la política en USATransfugas y "corchos" en la era del PLDEl legado gris de la "era" del PLDEl PRD, Majluta y la "Ley de Lemas"Trujillo: la lección ignorada La Constitución, el referendo y la reelección Danilo, Leonel y al reelección Caamaño y la prepotencia del embajador Era Trujillo realmente patriota o nacionalista?La "no reelección": ¿Una engañifa institucional?Graznidos del trujillismo historico El "vicio" del poder y la tentación totalitaria La socialdemocracia sigue siendo el camino Sobre "desfases" y “cambios de paradigmas"No es comunismo sino cristianismo La hipocresía como ideología Patriotismo, nacionalismo y antihaitianismo Ni Marx ni Cristo: ¿El signo de la época?Un articulo de Balaguer Recordando la “Izquierda Democrática” La "política del gran garrote" de los EEUU El atentado de 1981 contra Juan Pablo IIEl decrepito circo del ultranacionalismo Elogio de la hipocresía Danilo versus Leonel: ¿Cambio de mando en el PLD?Verdades y mentiras en el PRD de hoy El conservadurismo dominicano; en la cresta de la olaEl disparate de la "fusión" con Haití Luis Abinader: Perfiles de un liderazgo en ascensoLa prensa digital: perfiles de una revolución mediática Liberalismo y conservadurismo en la historia dominicanaLa tirria del conservadurismo contra las ONGsSu majestad, el peledeismoSi a la regularización, no al ultranacionalismo Hipocresia y cinismo en el ultranacionalismo criolloLauros y perversiones de la democraciaEl dia que Hitler escapo de la muerte El "voto preferencial": Mitos y realidades El dia que ¨mataron¨ a Lenin Secreto a voces: el PRD necesita un nuevo liderazgoEl gobierno de Danilo, la encuesta Gallup y el pobre PRDLa "doctrina Monroe" y la "Seguridad Nacional" de Estados UnidosLa miseria ideológica de los partidos De Leonel a Danilo: Breve historia de la cosmética política PRD: El derrotero suicida de la división Se cavan las trincheras en el PRD: ¿La “tesis Betancourt" o la táctica penagomista de “ir como quiera”?El gobierno "light", la culebra que no se muerde la cola y la impronta de Barrabás en el PRDBolívar, García Márquez y la subversión de la historia Derecha e izquierda en la política del siglo XXIDe Maquiavelo a Rousseau: realismo e idealismo en politicaCorea del Norte: Ritos de una extraña monarquía "comunista" Leonel, el PLD, la Barrick Gold y el perogrulloDanilo y Leonel: el desafio silenteLos “pendejos” de la guerra restauradoraEl PRD, el liberalismo histórico y la riña de los egos Liberalismo y socialismo: Otras viejas vainas de los "pendejos"“Pendejos” Y “Realistas” en la primera república La feria de la política: pinceladas históricas para pendejosLa vieja vaina del "bien común": anatomía del político pendejoDe Marx a Bosch: la "envidia" de los "pendejos" socialistasConfucio: Un "pendejo" de antes de CristoJesucristo: Pionero de la ideologia de los "pendejos"Los Trinitarios: Nuestros primeros "pendejos" y "envidiosos"Los gobiernos del PLD: Poder, "Progreso" e Impunidad¿Se necesita o no una ley orgánica para aprobar la reforma tributaria de Danilo? Las fotos de Fidel: El contramensaje de la imagen El Feliz Bautista, los zafarranchos en el PLD y el "regalito" de Leonel a Danilo¿ Presión tributaria? Enemas y vomitivos para todosEl “eterno retorno”: Lla otra cara de las “megapensiones” El viejo imperialismo: antinostalgia de otra "Era"El "ABC" de la democracia: notas para desmeroriadosDe politica y politicos: machacando ideasVincho, Leonel y otros "bultos" del gobierno de DaniloRecordando a McLuhan: recovecos de la globalizacionMercado y doctrina: La politica en la "posmodernidad"El neoliberalismo y la crisis del capitalismo globalTodo “made in PLD”: De la mediocracia a la desesperación Nuestro "mundo posideológico"Despues del “Mundo de Yalta”Los grupos en el PRD: ¿Vicio o Virtud?¡Ay, qué miedo!: El don me quiere botar del PRDLa socialdemocracia dominicana: verdades y mentirasEl antireelecionismo: Mitos y realidadesMe derrotó el Estado, pero siento orgullo de mi voto Hipolito Mejía: Un voto por el país ¿A quien le creo? Encuestas, realidades, opiniones populares y otras vainas raras en el escenario electoral dominicano Hipólito: El elegidoHipolito: el presidente que yo conocíLas elecciones dominicanas, segun Broussonet¿La “Era” de Leonel? De encuesta Gallup a “crisis” de JCE: ¿Vericuetos de la agenda de campaña del PLD?Danilo y Margarita: ¿Es cierto que “esta linda la mar”?Fernández Domínguez: De Puerto rico a la gloria Consumatum Est: Con Margarita, Leonel le gana el primer “round” a Danilo y al Comite PoliticoLas dos encuesta de “Asisa”, las bellaquería y el “riflazo” de DaniloLeonel, doña Margarita y otras piedras en el camino de DaniloLa encuesta de "Asisa", la "cuerda" de Danilo y la candidatura de Doña MargaritaEl PLD y la “recuperación” económica del paisDanilo: ¿Bajo el contrasigno de la historia? La nómina pública, los timbales palaciegos y el festin de los “Wikileaks”La Amet, el “Progreso”y otros “bultos” gubernamentales“¡Memoria contra el olvido!”: El FMI, Leonel y el dominicano común “Se Pasa la tenaza…”: Hipólito, Perogrullo y DaniloEl “chulla” latinoamericanaDanilo y el PLD: maullidos del GatopardoEl “paquetazo”, el gobierno y el pobre Danilo El conde Abraños: de política y politiquerosEl PLD frente e Hipólito: el “cuentazo” del “retroceso” Hipólito y el PLD: Mentiras viejas, Verdades nuevasLeonel; Razones y sinrazones de una “¨declinatoria” Política, realidad y artificioLos trotes postreros de la convención del PRD...Mis apuestas en la convención del PRDEl dilema de Leonel, según BroussonetHipólito, Miguel y e PRD en el análisis de BroussonetLa “descelebración” de la navidad y ptras curiosidades Jesús de Nazaret: El gestor de una nueva civilización Leonel, la reeleción y el referendoLo que viene en el PRD: Un “choque de trenes” De Trucutú al nuevo doctor Merengue: la retórica de la política "light"La tesis reeleccionista del candidato títereEl PLD, los valores y la iniciativa de la Primera DamaIdentidad, “reingeniería” y candidatura presidencial en el PRD¿Es realmente posible una nueva reforma constituciona?El Metro en los hechos: ¿Gran obra o estafa? El Comité Político del PLD: Un anacronismo¿Reelección de Leonel? Una discusión para tontos Aspavientos y zafarranchos en el PRDLa “ceremonia de la bata blanca” ¿Par qué sirve el DNPC (antiguo DEPRECO)? Luis Abinader: impresiones fugaces sobre su discurso políticoLos desplantes del PRD al liberalismo históricoHipólito Mejía: ¿como el ave fénix? “Corran, muchachos, corran…” Milagros Ortíz Bosch en las “pinceladas” de Broussonet Una luz en el caminoEl gobierno como la arepa y la ” Nueva Republica de la Barrick Gold““Tiren coño, cobardes, tiren…”Marx y Bolívar: Notas sobre una controversia histórica “SE PASA LA TENAZA…”La candidatura del desprecio “SE PASA LA TENAZA…” La canidatura de Milagros Ortiz Bosch“SE PASA LA TENAZA…”“SE PASA LA TENAZA…”¿ingenuidad y desaprensión ?“SE PASA LA TENAZA…”: Se pusieron guapitos...“SE PASA LA TENAZA…”: La queja de algunos hipolitistas“SE PASA LA TENAZA…”: ¿Hipolito entierra el hacha? “SE PASA LA TENAZA…”Requiem por la “Constitución de Leonel”Viejas perogrulladas de la táctica política La “agenda Fernández”La portentosa voz de mando del general LuperónMiguel Vargas en la cresta de la olaLa feria de la corrupciónLa verdad como “roba la gallina”: Percepción y realidad en los gobiernos del PLD
El tiempo
Prevision del Tiempo en Santo Domingo
Encuesta
Quien sera el candidato del PRM en el 2020?
Hipolito Mejia
Luis Abinader
David Collado
No se

Ver los resultados