Sábado 24 de Junio del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
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José Carvajal

Lunes de la Poesía huele a capricho

Comenzó con buen pie en Santo Domingo, pero el segundo paso de Lunes de la Poesía da señales de que esa actividad, auspiciada por el Ministerio de Cultura, podría convertirse muy pronto en un burdo espectáculo que resquebrajaría la labor de poetas serios que escriben y meditan sus versos con la idea de salvar de lo superfluo el mundo y dar vida eterna a lo que nombran.

Parece que esta vez, con la convocatoria de cantautores para que participen en un debate acerca de si son o no poetas esos “trovadores modernos”, se busca poner contento al Ministro de Cultura, José Antonio Rodríguez, que es cantautor; pues no le veo otra explicación.

Si el primer Lunes de la Poesía se lució al invitar a tres ganadores del Premio Nacional de Literatura (Mateo Morrison, José Mármol y Tony Raful) y otra escritora (Martha Rivera) no menos importante, el segundo será un ruin encuentro de aspirantes a poetas. Es lo que se desprende del título “¿Son poetas los cantautores?” que aparece en un afiche en el que se promociona del evento para el 3 de marzo en la Librería del Ministerio de Cultura. Da la impresión de que los cantautores están desesperados por pertenecer al gremio del verbo reposado. O que se consideran menos que los poetas a pesar de tener las luces y los medios para conquistar un público mayor.

Entiendo que no es tarea fácil ser funcionario del gobierno sin atender ciertos caprichos que llegan de lo alto, y no dejo de sospechar que los organizadores de Lunes de la Poesía estén siendo víctimas de eso. Pero a veces, y lo he visto, los subalternos adulan tanto, que ellos mismos idean ciertas actividades para mantener contentos a sus jefes y así evitar el despido o lo que podríamos llamar el ostracismo laboral en las dependencias del Estado.


Víctor Víctor
En un comentario que publicó en Facebook, el cantautor Víctor Víctor, uno de los más conocidos del país, aclara su posición acerca de si son o no poetas los que pertenecen a ese “gremio cultural”, por demás necesario para difundir las letras de ellos y la poesía de otros. “No somos poetas” —escribe Víctor Víctor—, “sino que hacemos canciones (en las) que jugamos con algunas formas poéticas para darle riqueza a nuestras obras”.

Sin embargo, ante la insistencia de algunos usuarios de Facebook, de que sí son poetas, Víctor Víctor se lanzó a explicar la diferencia: “Nosotros hacemos canciones, los poetas poesía. Nosotros manejamos textos y melodías, ellos textos. Somos muy diferentes, solo nos encontramos en el recurso de la creatividad para la búsqueda de temas. Los caminos para llegar a cada obra son completamente diferentes, nosotros tenemos que dominar dos técnicas, ellos una y sus extensiones”.

La de Víctor Víctor es una explicación sabia y a tono con lo que se espera de un profesional del escenario. Otra que sin duda conoce las dos caras de la moneda, la de cantautora y la de poeta, es Virna García, a quien hace poco escuché levantar de la tumba a Julia de Burgos con ocasión del centenario del natalicio de la legendaria autora puertorriqueña. Virna dice que sus dos pasiones son la música y la poesía, y que en sus actuaciones intenta que “ambas vayan de la mano, para que lo que hago no sea desechable”.

En realidad, creo que la diferencia entre un poema y las letras de una canción es que el poema resiste la lectura en el tiempo y en el más absoluto silencio, mientras la canción enmudece cuando se apagan las luces y los instrumentos que le dan la vida en el escenario.

He aquí una consigna: ¡Que el poeta siga cultivando el verso, y el cantautor cantándolo!

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