Sábado 24 de Junio del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
Buscar Noticias


José Carvajal

Chapucería millonaria en Cultura

¿Quién pide cuentas al Ministerio de Cultura? ¿Quién observa el manejo de los recursos de esa dependencia del gobierno? Me hago estas y otras preguntas ante el gasto de casi 200 mil dólares, o unos nueve millones de pesos, en la publicación de las obras completas del mayor humanista dominicano Pedro Henríquez Ureña, hoy sacada de circulación por descuido y errores inexplicables que avergüenzan a la clase pensante del país.

Por mucho menos de esa suma, en una empresa privada hubieran rodado cabezas. La primera hubiera sido la del director de la Editora Nacional, el poeta León Félix Batista; y luego la del coordinador del proyecto, el viceministro Luis O. Brea Franco, además de otros funcionarios y varios “asesores” vinculados directamente a la fallida “operación de rescate literario”. Pero el gasto ocurrió en el Ministerio de Cultura, y ni hablar de sanciones.

Los funcionarios que participaron en la imperdonable chapucería literaria solo tomaron la decisión de sacar los libros de circulación, sin informar ni dar una explicación pública al respecto. Los tomos malogrados de las obras completas de Pedro Henríquez Ureña están por ahí guardados en una bodega con la intención de hacerlos pedazos con una guillotina y luego desecharlos en algún vertedero.

La compilación de las obras estuvo a cargo del editor Miguel D. Mena, que reside desde hace mucho tiempo en Alemania. Al parecer fue contratado por José Rafael Lantigua, cuando este era ministro de Cultura. Sin embargo, el nuevo titular José Antonio Rodríguez, que se precia de exhibir transparencia durante esta gestión que encabeza, debería dar un ejemplo de seriedad administrativa y sancionar a los responsables, o en el peor de los casos cancelarlos como ocurre en las sociedades organizadas y respetuosas de los fondos públicos.

He intentado hablar del tema con personas cercanas a este asunto, pero lo evaden o simplemente insinúan que lo mejor es guardar silencio para evitar discordia y revanchas indecorosas. Aquí no se trata de denunciar a nadie por corrupción ni nada por el estilo, sino de alertar acerca de la demostrada incapacidad de gestión de algunos que dirigen proyectos millonarios al interior del Ministerio de Cultura; también se busca una explicación por una chapucería literaria que habría costado unos nueve millones de pesos.

Cuando logré conversar con Miguel D. Mena, este no dejó de reconocer escuetamente que “eso fue tremendo rollo”, pero al final me dijo que no tiene “tiempo ni ganas ni fuerzas para hablar de tantas cosas negativas”. A Miguel lo agobian otros asuntos más importantes para él, por ejemplo la salud de su madre, algo entendible, y el vender en el país algunos títulos de su propio sello editorial Cielo Naranja, que opera desde Berlín y se especializa en difundir la literatura dominicana fuera del país.

El Ministerio de Cultura es uno de los organismos menos cuestionados públicamente por malas decisiones que cuestan mucho dinero al Estado, y quizá por eso ocurren descuidos como los del proyecto Pedro Henríquez Ureña.

Lo peor de este caso es que lo harán de nuevo para subsanar los errores (horrores), pero con la misma gente que participó en la primera ronda. O sea, que en vez de rodar cabezas y aplicar sanciones, el Ministerio desembolsaría otros nueve millones de pesos para que el mismo equipo fallido corrija los errores en una segunda oportunidad. Solo en República Dominicana.

Otras opiniones de: José Carvajal

Paraguay sin pena ni gloriaEl pensamiento literario de RenéLa firma de René del Risco y BermúdezAntología esencial para los tontosRealidad y Premio Nacional de LiteraturaGratereaux, Mieses Burgos y BorgesAntes de Federico Henríquez GratereauxÉtica y Premio Nacional de Literatura 2017Libros RD / Mis recomendaciones 2016Pedro Henríquez Ureña bajo observaciónAntología para escapar del olvidoPoesía amorosa dominicana en el siglo 21Amoroso mundo de la poesía dominicanaUna antología ridícula para el mundoEl pecado literarioLos espacios de Pedro CamiloLiteratura y política dominicana 2016PHU y descuidos de Andrés L. MateoEsteban Torres y las ideasHaití y una novela de Matos Moquete (y 4)Haití y una novela de Matos Moquete (3)Haití y una novela de Matos Moquete (2)Haití y una novela de Matos Moquete (I)El premio de entonces, ya no es lo mismoJuan Bosch, autor de una obra infinitaJuan Bosch, autor de una obra infinitaGabriel García Márquez para dominicanosVirgilio López Azuán no hizo la tarea (3 de 3)Virgilio López Azuán no hizo la tareaLeonardo Nin, en blanco y negroConocimiento de pausa y efectoLiteratura dominicana: nota para extranjerosSergio Ramírez, dentro y fuera de NicaraguaTreinta días fuera de FacebookSiglos de luces sin aplausos ni veniasEl enemigo no soy yoCésar Zapata, más allá de lo virtualCésar Zapata entre la poesía y el cuentoPedro Henríquez Ureña con ribetes de oroUna tarea para el Ministro de CulturaPiedra filosofal de letras dominicanasDe viaje con un "eslabón perdido"Reynaldo Disla, diálogo y apartePoetas de un eslabón perdidoEl éxito ferial de Eugenio FortunatoReflectores para Tomás Castro BurdiezEl legado del mago de MacondoLa minúscula Feria de Santo Domingo2 libras de cuentos de Rafael García RomeroQue suba el telón para VirnaVenias y aplausos para Mateo MorrisonTony Raful y el compromiso con las ideasLunes de la Poesía huele a caprichoEncuentro entre ruinas colonialesMiguel Angel Fornerín y el afán de canonUna libreta llamada FacebookDominicana y los lacayos del PoderDominicana y la cooperativa del PoderNada haitiano me es ajenoHaití debe guardar corduraDominicana y la estrangulación de salariosLa consecuencia de opinar en mi paísDominicana en una encrucijadaRihanna y la dichosa cucaracha dominicanaCartas de presentación de Miguel ColladoDominicana con el dedo en el gatilloAutores del desprecio y el olvidoSan Francisco de Macorís, otra realidadA salvo del olvido con obras reunidasAutogestión y responsabilidad literariaJosé Mármol, un poeta hereje reivindicadoR. Rodríguez Soriano con pasaporte literarioEl tristemente célebre Anthony WeinerLa inspiración errante aparece en CaliforniaLa marca de María Celeste ArrarásUn seminario: ¡Medios para todo!De paso por Librería Cuesta Adiós temprano al poeta del "esquizo"Carlos Alberto Montaner: Otra vez adiósProeza tuiter: una novela con cuentagotasHágalo rápido, pero primero hágalo bienLa economía portátil de Leonel FernándezUn desalojo anunciadoLa visita de los hombres blancosEnrique Eusebio, para la historiaMás allá de las tumbas, sin espectáculoApuntes para escritores dominicanosSicarios financieros en la islaUn diario para revivir a BorgesEl himno nacional de Miguel de CampsLibro súbito de José AcostaApócrifo de Judas IzcarioteLey de la ilusión en Ministerio de CulturaLos sueldos de León Félix Batista Los números de la Editora NacionalJosefina Báez, ¡Ay ombe!¿Qué tiene de malo?Derrotismo en Ministerio de CulturaEditora Nacional y supervivencia culturalLaboratorios de escritores dominicanosMarianela Medrano, sin máscara de oxígenoClaudio Hanley y la profanación de la muerte Viriato Sención en la eternidadTeodoro Grullón, al servicio de la VidaPanteón de héroes inútiles Un caimán envidiosoGallinero del libro dominicano en Nueva YorkDel best al bad seller: el libroMario Vargas Llosa, un Nobel explosivoGazapo en cuento de Jorge Luis BorgesCrisis de Alianza Dominicana huele a conspiraciónComplot y camisa de fuerza en Washington HeightsLluvia de piedras en Washington HeightsEfecto dominó en Washington HeightsEl conocimiento y las bestias
El tiempo
Prevision del Tiempo en Santo Domingo
Encuesta
Quien sera el candidato del PRM en el 2020?
Hipolito Mejia
Luis Abinader
David Collado
No se

Ver los resultados