Sábado 29 de Abril del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
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José Carvajal

La marca de María Celeste Arrarás

Pocas veces se conoce a una periodista a carta cabal. Exigente con el contenido, interesada en la precisión, en el ángulo correcto de una noticia, en la buena producción, en la calidad de lo que se dice y en cómo se dicen las cosas de manera que conecten con la sensibilidad del público. Eso pienso de la nueva presentadora de Noticiero Telemundo, María Celeste Arrarás, que junto a José Díaz Balart hacen el binomio de la tarde en la competencia de la cadena Univisión.

El rostro de María Celeste es sin duda muy conocido para millones de televidentes hispanos de Estados Unidos. La vi por primera vez en persona a mediados de los años noventa en los estudios de Univisión en Miami, cuando entré a trabajar allí por la libre después de mi salida de United Press International (UPI), donde fui editor para América Latina hasta que dicha agencia de noticias mudó sus operaciones a Washington, DC.

María Celeste era entonces copresentadora de Primer Impacto, junto a Myrka Dellanos Loynaz. Ambas, desde el portentoso estudio de Univisión, se adueñaban de las tardes con su estilo de presentar las noticias, y poco a poco fueron agigantándose hasta convertirse en las más respetadas presentadoras hispanas de Estados Unidos. Primer Impacto sigue siendo una revista televisiva que además de Estados Unidos, se ve en más de una veintena de países de América Latina.

Sin embargo, lo que hizo a María Celeste ganarse mi respeto y admiración no es lo bien que se ve y proyecta en televisión; ni su fama de presentadora, luego en Al Rojo Vivo de la cadena Telemundo, sino el libro que publicó en 1997 acerca de la trágica muerte de la cantante Selena. Fue sin duda el trabajo que coronó la brillante carrera de María Celeste, porque en esas páginas se revive el drama y se conoce la capacidad de una periodista puertorriqueña que merece todo tipo de reconocimiento. Pues solo quienes hemos trabajado en salas de redacción sabemos la responsabilidad que tenemos a la hora de informar al público.

El trabajo de un presentador de noticias, además de entregarse a las mágicas manos de un estilista que lo haga lucir bien, es asegurar que cada palabra, cada ángulo de la información, cada dato, correspondan a fuentes fidedignas y que sean sinónimos de precisión y crediblidad.

También, un presentador exigente es parte de un control de calidad que debe comenzar con el productor ejecutivo y su equipo que por lo general no es muy capacitado periodísticamente. Muchos de estos últimos que recuerdo son técnicos, gente que aprendió el oficio en la práctica y que conoce por repetición de funciones el juego de los botones de la consola del cuarto de control. Y los que han estudiado periodismo, en la mayoría de los casos ni saben jerarquizar las noticias y pierden la esencia de la profesión en el conteo del tiempo y la búsqueda de imágenes más impactantes que noticiosas. Por eso cuando aparece un presentador que además de saber leer el "prompter" es ducho en periodismo, como María Celeste, comienza a arder Troya.

Volví a encontrarme con María Celeste en Noticiero Telemundo quince años después, y sigue siendo la profesional de siempre, exigente y obsesiva con la precisión, como los periodistas de verdad. Trabajé unos meses con ella, disfrutando cómo sacudía los cimientos de la producción mientras ponía cada cosa en su lugar. En el set María Celeste se sienta a la izquierda de José Díaz Balart, que está a la derecha de ella. Mejor no podía quedar. Yo los veré de nuevo cuando regrese de un safari a mi casa de Miami y me restablezcan el servicio del cable.

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