Sábado 24 de Junio del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
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Carlos McCoy

La bandera

Arroz blanco, habichuelas rojas y carne, regularmente guisada, es la combinación alimenticia a la que el pueblo dominicano ha bautizado, en su área gourmet popular, como “Bandera”.

La carne puede variar entre res, cerdo y pollo, siendo esta última la de mayor consumo.

Hay otras denominaciones como “Una Rubia”, que consiste en arroz blanco con huevo y el desayuno llamado “Los tres golpes” que contiene mangú, queso y salami. La bandera, la rubia y los tres golpes, se han convertido, debido a su relativo bajo costo, en platos muy populares en la República Dominicana. De hecho, del variado menú que provee el programa de los Comedores Económicos del Estado Dominicano, la bandera es el plato más popular.

Con esta temporada ciclónica que ya comenzó, conociendo la fragilidad estructural de las ciudades de la República de Haití y dada nuestra tradicional tendencia a ayudar a esta empobrecida Nación, proveyéndoles hasta de raciones alimenticias cocidas, como sucedió cuando el desgraciado terremoto del 12 de enero del 2010, devastó su ciudad capital y varias localidades de ese país, donde, a través de las cocinas móviles, el Estado Dominicano fue el primero en llegar con su ayuda humanitaria.

Nosotros nos preguntamos. En caso de un desastre mayor en esa Nación, como sería el paso de un huracán y su secuela de destrucción, ¿Aceptaría el gobierno haitiano, ayuda alimenticia en cuyos ingredientes estén presentes el pollo, los huevos y el salami?

La pregunta no es capciosa. La hacemos porque no creemos que nuestra solidaridad llegue a los extremos de hacer una dieta especial en tales circunstancias, para así poder acatar los términos de las restricciones impuestas a nuestras exportaciones hacia el vecino país.

Sería un feo espectáculo ver a los dominicanos tratando de ayudar al pueblo haitiano, donándoles, entre otras muchas cosas, productos avícolas y embutidos y que sus autoridades las confisquen y las arrojen, con olímpico desprecio, al rio Masacre.

Ojalá esta situación nunca se presente, pues significaría otra tragedia más para ese desgraciado pueblo, al cual siempre le hemos tendido y lo seguiremos haciendo, nuestra mano solidaria. Pero dice un refrán que lo mucho hasta Dios lo ve.

La inoperante Comisión Bilateral Dominico/haitiana debería, aunque sea esta vez, ponerse de acuerdo de antemano, para poner reglas claras y que no nos pase lo de siempre.

Que nos acusen, nos juzguen y nos condenen internacionalmente, por hacer el bien.
Solidaridad, pero con dignidad.

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