La recriminación en estos momentos sería mezquindad. Lo que sucedió con la salud de Chávez en casi tres meses de sufrimiento ya será tema para otro momento. De hecho, su muerte no es sorpresa para nadie, pues a pesar de que nunca se conocieron a profundidad los detalles de su enfermedad, era muy evidente la condición terminal que estaba transitando. Ni siquiera importa mucho por ahora saber la fecha exacta en que expiró. Más que el triste escenario de las exéquias y homenajes que seguirán en los próximos días, lo más importante es lo que sigue a continuación en la patria de Bolivar.
Lo que se impone, especialmente para los venezolanos, es la reflexión. A la oposición, por ejemplo, le toca la cordura en el tono magistralmente ecuánime en que se pronunció Capriles, consciente de que la muerte de Chávez es un suceso que atañe a toda América y que conduele a sus amigos y enemigos por igual y que al margen de las disparidades ideológicas y políticas, su nombre está registrado, no sólo como uno de los grandes líderes históricos de Venezuela, sino también como un hombre que ejerció una importante gravitación en el hemisferio.
Y en cuanto a la dirección del gobierno, encabezado ppr Nicolás Maduro y Diosdado Cabello el compromiso es mayor y la conducta más equilibrada para mantener la estabilidad institucional, que es la garantía de su propio poder que en vez de estar apaciguando las emociones del momento, lo que están es lanzando acusaciones y amenazas a la oposición, acusando a Estafos Unidos de la muerte del mandatario y llamando a las fuerzas armadas a "defender la revolución socialista", como si ésta estuviera en peligro.
Lo más preocupante en este escenario
en virtud de que su largo sufrimiento fue manipulado de una manera irresponsable y hasta inhumana por la maquinaria de poder encabezada por Nicolás Maduro y Diosdado Cabello."