Leyendo el artículo del señor Luis G. Ramón Villaronga, me he tomado la libertad de contribuir con algunas ideas diferentes. Naturalmente, mi posición está basada en la palabra de Dios: la Biblia. Y como nos llenamos el pecho de que somos un pueblo netamente cristiano, entonces nadie debe ofenderse por lo que yo aquí exponga. Me motivo a hacer este ejercicio intelectual porque encuentro dicho artículo muy interesante. Rompamos dos de los mitos más acogidos por la cristiandad, que no es otra cosa que una depravación espiritual tomados del paganismo griego/romano. Siendo el filósofo griego Platón el que le dio lustre a la falsa enseñanza del alma.
La palabra de Dios siempre ha tenido muchos y temibles enemigos. La Biblia ha sido el libro más criticado, atacado y perseguido. Ha sido duramente censurado y se han hecho grandes hogueras con sus páginas. Y para colmo de todo esto, seres humanos han pagado con sus vidas por cometer el pecado de traducir y distribuir tan formidable catálogo de enseñanzas morales y espirituales. Muchos hombres e instituciones han hecho lo indecible para borrar del planeta Tierra tan formidable libro.
Es lamentable decirlo, pero hay que recordar que sus enemigos más acérrimos están adentro, o sea, están en las filas de los que se llaman amigos y portaestandartes del cristianismo. Desde el mismo principio el verdadero cristianismo empezó a conocer sus enemigos. El propio Jesucristo advirtió a sus apóstoles que eso sería una marca de su tiempo. Los falsos profetas hicieron su aparición muy temprano en el largo recorrido de esas nobles enseñanzas traídas por Jesús. Las persecuciones fueron virulentas. El encarcelamieno fue un método agónico. Los verdaderos seguidores de Cristo perdían sus haciendas y sus vidas. Hasta el día de hoy esos azotes siguen cabalgando a galope. Ser un verdadero cristiano cuesta…¡y mucho!
Ahora bien, el concepto del alma es uno profundamente pagano que contradice la enseñanza de la resurrección. En ninguna parte de la Biblia dice que el hombre posee un alma inmortal, todo lo contrario, la Biblia sí dice que “el alma que peca muere”. La Biblia muestra que la palabra alma se refiere tanto a una persona como a un animal, o la vida que hay en ambos. El vocablo alma significa vida y sus diversas manifestaciones vitales: respiración, sangre, deseo. El alma en el Antiguo Testamento no significa una parte del hombre, sino el hombre completo, como ser viviente. De manera similar, en el Nuevo Testamento significa la vida humana: la vida de la persona, el sujeto consciente. Veamos algunos ejemplos.
En Génesis encontramos lo siguiente: “Solo carne con su alma –su sangre- no deben comer.” En Mateo nos dice: “Levántate, toma al niñito y a su madre, y ponte en camino a la tierra de Israel, porque han muerto los que buscaban el alma del niñito.” En el libro de Lucas se nos relata: Entonces dijo a sus discípulos: “Por esta razón les digo: Dejen de inquietarse respecto a su alma, en cuanto a qué comerán, o respecto a su cuertpo, en cuanto a qué se pondrán. Porque el alma vale más que el alimento, y el cuerpo que la ropa”. También dice: “Si alguien viene a mi y no odia a su padre y madre y esposa e hijos y hermanos y hermanas, sí, y hasta su propia alma, no puede ser mi discípulo”. Para finalizar, Génesis nos trae esta bella descripción: Y Dios pasó a decir: “Enjambren las aguas un enjambe de almas vivientes, y vuelen criaturas voladoras por encima de la tierra sobre la faz de la expansión de los cielos”. Y Dios procedió a crear los grandes monstruos marinos y toda alma viviente que se mueve, los cuales las aguas enjambraron según sus géneros”. También dice: Después de eso el rey de Sodoma dijo a Abrán: “Dame las almas, pero toma los bienes para ti”. Creo que queda meridianamente claro el concepto de alma, según la Biblia. Cualquier otra interpretación es filosofia pagana.
¿Y qué es el Día del Juicio Final? A eso vamos. Gracias al vasto poder propagandístico de Hollywood esta idea ha sido desfigurada en su totalidad. Pero en Apocalipsis se nos muestra con sencillez y honradez intelectual lo siguiente: El apóstol Juan lo describe así: “Vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo, y no se halló lugar para ellos. Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono, y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos”. Pero ¿cuándo empezará el Día del Juicio Final y cuánto durará? Revelación indica que el Día del Juicio Final comenzará tras la Guerra de Armagedón, la cual acabará con el mundo de Satanás y sus demonios en un abismo, donde permanecerán mil años. Durante ese tiempo Jesucristo y sus coherederos celestiales juzgarán a la gente y reinarán con el Cristo por mil años. Como vemos, el Día del Juicio Final no será un período de actividad apresurada que dure solo veinticuatro horas, sino que se extenderá por todo un milenio. Para comprender esto veamos lo que nos dice el apóstol Pedro en su segunda carta: “Sin embargo, no vayan a dejar que este hecho en particular se les escape, amados, que un día es para con Jehová como mil años, y mil años como un día”. Este principio bíblico tiene una estrecha relación con la promesa de la eternidad…para todos aquellos que hereden la tierra.
La ingrata cristiandad ha enseñado que Dios creó el mundo en siete días de veinticuatro horas, y que el Día del Juicio Final será un día de veinticuatro horas. ¡Malévola interpretación! La sabiduría de Dios es inescrutable. Jehová Dios no se rige por trucos de magia.
¿Qué diremos del espeluznante Infierno? Que es la desfiguración más malsana que se le puede hacer a un Dios que es la misma esencia del amor. Los indúes y los budistas ven el infierno como un lugar de purificación espiritual y restauración final. Las creencias babilonias y asirias hablaban de un “mundo de ultratumba plagado de horrores, presidido por dioses y demonios de gran fuerza y fiereza”. En la tradición islámica se le considera un lugar de castigo eterno. Este mismo error lo tenemos en la cristiandad. Es un dogma de muchos siglos que ha llegado hasta nuestras playas del siglo XXl. Son ciegos guiando a otros muchos ciegos. En esa oscuridad espiritual se acuesta y se levanta toda una humanidad.
Queda de ustedes,
Arturo Cardona Mattei
Caguas, Puerto Rico