Domingo 28 de Mayo del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
Buscar Noticias


Luis R. Decamps R.

Liberalismo y socialismo: Otras viejas vainas de los "pendejos"

El liberalismo, tal y como lo entendemos hoy día, echó sus raíces esenciales en el iluminismo inglés y en el enciclopedismo francés, y constituyó, originalmente, una reacción burguesa-popular contra las vetustas y opresivas instituciones monárquicas, aunque, como se sabe, las revoluciones liberales europeas de los siglos XVI, XVII y XVIII (con excepción de la francesa, en su segunda etapa) no terminaron liquidando el “ancient regime” sino que sólo lo modificaron para alejarlo del absolutismo.

El liberalismo, desde el principio, presentó variados matices (radicales, moderados y conservadores, por ejemplo), dando origen a formaciones políticas e ideológicas diversas, y éstas evolucionaron con el tiempo de manera tal -como lo podemos percibir incluso actualmente- que muchas de su concepciones primigenias resultaron olvidadas o simplemente sustituidas, produciéndose entre ellas discrepancias de importancia práctica cardinal en lo relativo a las ideas y los proyectos de organización o reorganización de la sociedad.

Así, cuando el liberalismo se encaró frontalmente con el pensamiento neo-monárquico mantuvo frescas sus raíces libertarias y sus inclinaciones más o menos populares, pero cuando su lucha se dirigió contra el socialismo se vio en la obligación de pendular entre su espíritu libertario y las necesidades de conservación de sus hasta entonces tangibles realizaciones y logros institucionales dentro del Estado representativo. No pocas veces esta última confrontación se radicalizó tanto que dio pie a la formulación de concepciones francamente reaccionarias.

La visión más señalada en estos momentos del liberalismo es, sin embargo, la que se inició con la ideología de la revolución independentista de los Estados Unidos de América (nacionalismo, libertad de comercio, preeminencia de la ley, prerrogativas ciudadanas, etc.), y cuyo desenlace más notorio se produjo en el gran movimiento de discusión conceptual que se desarrolló en ese país, tras el “crack “ financiero de 1929, con la aplicación de la política del “New Deal” (Nuevo Trato) patrocinada por el presidente Franklyn Delano Roosevelt.

A partir del “New Deal”, ciertamente, la visión general sobre el asunto quedó conformada de modo diferente de cómo se entendía anteriormente. Se empezaron a considerar liberales los partidarios de las corrientes aperturistas, populistas, progresistas, socialdemócratas o simplemente intervencionistas (respecto al Estado y la sociedad), mientras que se comenzaron a estimar como conservadores los partidarios de las antiguas ideas tradicionalistas, antiestatistas y anticolectivistas. Dentro de éstos últimos se incubó lentamente, por lo menos desde 1940, una corriente radical pero conceptuosa, beligerantemente antintervencionista y ultra libertaria, que con el tiempo empezó a denominarse “neo-liberalismo”.

Por su parte, el comunismo, cuyos orígenes históricos marxistas son harto conocidos, constituyó una reacción decididamente popular contra las ideas y las instituciones liberales. Desde una perspectiva “proletaria”, los comunistas sostuvieron que el Estado liberal representativo y la sociedad democrático-burguesa que le es consustancial fracasaron en términos históricos porque en la práctica se constituyeron en una dictadura de la minoría sobre la mayoría en lo atinente al manejo de las instituciones político-culturales y al control de la economía y de los medios de producción.

El comunismo identificaba a la propiedad privada sobre los medios de producción como la fuente fundamental del control económico-político de la burguesía y el origen concreto de las desigualdades sociales, y por ello planteaba la destrucción total y absoluta del sistema (es decir, del Estado y de la organización económica y cultural) a objeto de ser sustituido por otro en que predominaran la propiedad colectiva, una “dictadura del proletariado” (por oposición a la “dictadura de la burguesía” y como Estado de transición hasta el advenimiento de una sociedad autogestionaria) y la “construcción” de un “hombre nuevo”, libre de la “alienación” y las “aberraciones espirituales” que caracterizaban al capitalismo liberal.

No obstante, en las interioridades del liberalismo y del marxismo, por lo menos desde la última mitad del siglo XIX, se gestaban dos corrientes alternas que a la larga tendrían trascendentales repercusiones en el pensamiento del hombre y en la práctica de la política: el social-cristianismo, que propugnaba una “socialización” del liberalismo capitalista, y el socialismo, que postulaba una “liberalización” del marxismo estatista. En ambas corrientes, a nuestro modo de ver, por encima de las discrepancias de naturaleza y carácter (y a pesar de que han sido motejadas una de conservadora y la otra de “revisionista” o “contemporizadora”) existía un ingrediente común: el afán por rescatar al humanismo como base para la ideología y la práctica de la política.

El socialismo moderno fue un producto de la fragmentación del movimiento marxista (sea en calidad de tendencia a la revisión de algunos de sus principios, o sea como alejamiento doctrinario y factual). Sus ideas troncales hay que buscarlas en Ferdinand Lasalle, Eduard Bernstein y Karl Kautsky (los dos primeros alemanes y el segundo austriaco), quienes desarrollaron largas e intensas polémicas con sus conmilitones europeos de fines del siglo XIX y principios del siglo XX sobre aspectos esenciales de los planteamientos de Marx y Engels (la dictadura de proletariado, la propiedad privada, la lucha política, el parlamentarismo, la guerra mundial, etc.), provocando a la postre la división del movimiento marxista (aparición de la lII Internacional o Internacional Comunista, también conocida como “Komintern", 1919; la más moderada Internacional Obrera Socialista, 1923; la trotskista IV Internacional 1939; y la socialdemócrata Internacional Socialista, 1951).

El social-cristianismo, también denominado “democracia cristiana”, se constituyó a partir de las prédicas sociales del catolicismo, sobre todo durante el papado de León XIII (de 1878 a 1903), quien en su Encíclica Rerum Novarum formuló los pilares conceptuales de lo que luego sería una participación partidaria independiente de los cristianos católicos con vocación política.

La aparición del social-cristianismo, aunque nunca involucró una acción política directa del Vaticano en ningún país del mundo, para muchos supuso, sin embargo, una revisión conceptual y conductual de la iglesia católica frente a los conflictos sociales y la operación de los poderes públicos, y al mismo tiempo un viraje de la institución en dirección a los sectores más desposeídos de la sociedad a través del retorno a ciertas ideas de Santo Tomás de Aquino y a un acercamiento a los sectores laborales. No obstante, también hubo quienes sostuvieron que sólo se trataba de un intento por frenar el avance de las ideas socialistas y comunistas entre los indicados sectores.

Como ya se señaló, el social- cristianismo en sus inicios procuró integrar a la lucha política a los individuos con vocación para ésta que pertenecían a la iglesia católica, formándose a la larga una gran cantidad de partidos nacionales con esa orientación y, más adelante, una entidad supranacional cuyo par americano lo fue la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA, 1947). Más adelante se constituyeron grupos políticos afines, no necesariamente afiliados a las entidades mencionadas, y hasta partidos abiertamente confesionales o de inclinación cristiana protestante.

El hecho, sin embargo, de que se tratara de corrientes de génesis disímil y de que se las asimilara siempre como las tendencias no fundamentalistas de las antiguas concepciones (es decir, de las privatistas y de las estatistas), sin renunciar en absoluto a sus principios nodales, durante años enfrentó al socialismo y al social-cristianismo, impidiendo la posibilidad de una concertación que probablemente hubiese contribuido notablemente al progreso social y a la humanización del quehacer político.

Aún hoy, el socialismo, que agrupa a formaciones políticas y doctrinarias de matices distintos (socialdemócratas y laboristas de Europa del Oeste, izquierda democrática de América Latina, socialistas y demócratas radicales de Europa del Este, izquierda moderada de Asia y África, etc.), promueve una mezcla de estatismo y privatismo que procura garantizar roles específicos en la gestión general de la sociedad al Estado y a la iniciativa privada, aunque esa concepción “conciliadora” a veces queda preterida por pronunciamientos de sus voceros principales dirigidos a adaptar su lenguaje y su práctica política a la “era digital” y la llamada “sociedad de la información”.

El autor de estas líneas se inscribe en la tendencia de pensamiento que cree, pese a lo dicho, que el socialismo (es decir, la socialdemocracia moderna) ha sido la corriente ideológica más racional creada por el hombre, pues es la única que, distanciándose de los extremos y basándose en la ciencia, la cultura y la tecnología, ha intentado seriamente convertir al ser humano en el centro del ideal y la acción políticos con base en reestructuraciones sociales que no obvien su “naturaleza” y se originen al margen de todo esquematismo doctrinario, modelo único o apuesta totalitaria. En esa naturaleza antidogmática y en sus proyecciones de pluralidad en el enfoque de la problemática de la vida humana y del mundo, a no dudar, reside su fortaleza conceptual.

En lo atinente al social-cristianismo en términos de ideología y de práctica política, son obvios en estos instantes no sólo su alejamiento de la doctrina social de la iglesia sino también su pérdida de fuerza popular. Sus últimas incursiones victoriosas, si hacemos omisión de casos singulares en Alemania o Europa del Norte, se produjeron en la época en que se inició el derrumbe del mundo comunista. De ahí en adelante, el social-cristianismo ha lucido silenciado, esterilizado, ausente del debate político, y oscilando entre asirse o soltarse de las amarras de las añejas ideas conservadoras.

Desde luego, el siglo XX fue la época de mayor preeminencia de las corrientes ideológicas en alusión: en muchos sentidos, ésta fue la centuria de los “pendejos”, pues se trató del período histórico en el que la humanidad realizó los mayores esfuerzos por darle un contenido ideal o espiritual al activismo político y, además, en el que el ser humano asumió los más serios compromisos con la transformación cualitativa del mundo y la creación de una sociedad y un ser humano nuevos. Fue, sin dudas, el siglo en el que los aprestos por el “bien común” (asunto típico de los “pendejos”) estuvieron más a la “orden del día”.

(*) El autor es abogado y profesor universitario

lrdecampsr@hotmail.com

Otras opiniones de: Luis R. Decamps R.

Mis hijos y el "principio de la infracción solidaria"Percepción, política práctica e intelectualidad Joao, la bella Monica y otras "monerías" del gobiernoHumanismo, pos modernidad y valores Leonel: !Arrinconado por el gobierno!El gobierno versus Leonel: El blanco real de Felucho Odebrecht y la lucha interna en el PLD y el PRMEl raro "antiimperialismo" del doctor Ray GuevaraDanilo y el PRD: ¿Un noviazgo sin amor?Sabores y picores en el PLD de hoyAntonostalgia del PEMELa reeleccion resbala y la oposicion en babiaLa reivindicacion historica del balaguerismo Google se parece a Dios, pero no lo es...El ostracismo de Leonel: ¿Culpa o ingratitud?La robótica ultranacionalista Hipocresia y cinismo en el panorama politicoLuis Abinader ante la historia El asesinato de Indhira Ghandi Lo que nos queda: El balaguerismo Abril 1965: El capitan que tomo por asalto la gloria La rebelión del leonelismo Luis Abinader en la cresta de la ola La “tozudez” de Leonel: ¿panico en el PLD?La reeleccion: ¿Un “maco” made in PLD?La agenda “patriotica” del conservadurismo El asesinato de Mahatma Gandhi en 1948El asesinato de Gaitan y el “Bogotazo” de 1948Baches y cachivaches de la reeleccion El asesinato de Olof Palme en 1986Las tribulaciones actuales del peledeismo historico Quirino al habla y Leonel en su ordalia “Pendejadas” de la vieja educacion domestica Brincos y mimicas con la reeleccion Leonel y el legado historico de BalaguerEl PLD y la crisis del pensamiento critico Hipolito Mejia ante la historiaEl asesinato de Isaac Rabin en 1995 Vainas y sables en el PLDEl asesinato del Che Guevara en 1967Leonel: El “zóon politikón” El asesinato de Anwar El-Sadat en 1981La reeleccion: Rosas y espinas en el PLDLeonel: ¿Camino a su primera derrota?Martin Luther King: humanista integral Malcolm X: De ratero a redentor social Kennedy: El hombre y el destino El PLD, LOma Miranda y Groucho MarxAdalai Stevenson: Un demócrata olvidado Matices históricos de la política en USATransfugas y "corchos" en la era del PLDEl legado gris de la "era" del PLDEl PRD, Majluta y la "Ley de Lemas"Trujillo: la lección ignorada La Constitución, el referendo y la reelección Danilo, Leonel y al reelección Caamaño y la prepotencia del embajador Era Trujillo realmente patriota o nacionalista?La "no reelección": ¿Una engañifa institucional?Graznidos del trujillismo historico El "vicio" del poder y la tentación totalitaria La socialdemocracia sigue siendo el camino Sobre "desfases" y “cambios de paradigmas"No es comunismo sino cristianismo La hipocresía como ideología Patriotismo, nacionalismo y antihaitianismo Ni Marx ni Cristo: ¿El signo de la época?Un articulo de Balaguer Recordando la “Izquierda Democrática” La política: ¿Pasión o profesión? La "política del gran garrote" de los EEUU El atentado de 1981 contra Juan Pablo IIEl decrepito circo del ultranacionalismo Elogio de la hipocresía Danilo versus Leonel: ¿Cambio de mando en el PLD?Verdades y mentiras en el PRD de hoy El conservadurismo dominicano; en la cresta de la olaEl disparate de la "fusión" con Haití Luis Abinader: Perfiles de un liderazgo en ascensoLa prensa digital: perfiles de una revolución mediática Liberalismo y conservadurismo en la historia dominicanaLa tirria del conservadurismo contra las ONGsSu majestad, el peledeismoSi a la regularización, no al ultranacionalismo Hipocresia y cinismo en el ultranacionalismo criolloLauros y perversiones de la democraciaEl dia que Hitler escapo de la muerte El "voto preferencial": Mitos y realidades El dia que ¨mataron¨ a Lenin Secreto a voces: el PRD necesita un nuevo liderazgoEl gobierno de Danilo, la encuesta Gallup y el pobre PRDLa "doctrina Monroe" y la "Seguridad Nacional" de Estados UnidosLa miseria ideológica de los partidos De Leonel a Danilo: Breve historia de la cosmética política PRD: El derrotero suicida de la división Se cavan las trincheras en el PRD: ¿La “tesis Betancourt" o la táctica penagomista de “ir como quiera”?El gobierno "light", la culebra que no se muerde la cola y la impronta de Barrabás en el PRDBolívar, García Márquez y la subversión de la historia Derecha e izquierda en la política del siglo XXIDe Maquiavelo a Rousseau: realismo e idealismo en politicaCorea del Norte: Ritos de una extraña monarquía "comunista" Leonel, el PLD, la Barrick Gold y el perogrulloDanilo y Leonel: el desafio silenteLos “pendejos” de la guerra restauradoraEl PRD, el liberalismo histórico y la riña de los egos “Pendejos” Y “Realistas” en la primera república La feria de la política: pinceladas históricas para pendejosLa vieja vaina del "bien común": anatomía del político pendejoDe Marx a Bosch: la "envidia" de los "pendejos" socialistasConfucio: Un "pendejo" de antes de CristoJesucristo: Pionero de la ideologia de los "pendejos"Los Trinitarios: Nuestros primeros "pendejos" y "envidiosos"Los gobiernos del PLD: Poder, "Progreso" e Impunidad¿Se necesita o no una ley orgánica para aprobar la reforma tributaria de Danilo? Las fotos de Fidel: El contramensaje de la imagen El Feliz Bautista, los zafarranchos en el PLD y el "regalito" de Leonel a Danilo¿ Presión tributaria? Enemas y vomitivos para todosEl “eterno retorno”: Lla otra cara de las “megapensiones” El viejo imperialismo: antinostalgia de otra "Era"El "ABC" de la democracia: notas para desmeroriadosDe politica y politicos: machacando ideasVincho, Leonel y otros "bultos" del gobierno de DaniloRecordando a McLuhan: recovecos de la globalizacionMercado y doctrina: La politica en la "posmodernidad"El neoliberalismo y la crisis del capitalismo globalTodo “made in PLD”: De la mediocracia a la desesperación Nuestro "mundo posideológico"Despues del “Mundo de Yalta”Los grupos en el PRD: ¿Vicio o Virtud?¡Ay, qué miedo!: El don me quiere botar del PRDLa socialdemocracia dominicana: verdades y mentirasEl antireelecionismo: Mitos y realidadesMe derrotó el Estado, pero siento orgullo de mi voto Hipolito Mejía: Un voto por el país ¿A quien le creo? Encuestas, realidades, opiniones populares y otras vainas raras en el escenario electoral dominicano Hipólito: El elegidoHipolito: el presidente que yo conocíLas elecciones dominicanas, segun Broussonet¿La “Era” de Leonel? De encuesta Gallup a “crisis” de JCE: ¿Vericuetos de la agenda de campaña del PLD?Danilo y Margarita: ¿Es cierto que “esta linda la mar”?Fernández Domínguez: De Puerto rico a la gloria Consumatum Est: Con Margarita, Leonel le gana el primer “round” a Danilo y al Comite PoliticoLas dos encuesta de “Asisa”, las bellaquería y el “riflazo” de DaniloLeonel, doña Margarita y otras piedras en el camino de DaniloLa encuesta de "Asisa", la "cuerda" de Danilo y la candidatura de Doña MargaritaEl PLD y la “recuperación” económica del paisDanilo: ¿Bajo el contrasigno de la historia? La nómina pública, los timbales palaciegos y el festin de los “Wikileaks”La Amet, el “Progreso”y otros “bultos” gubernamentales“¡Memoria contra el olvido!”: El FMI, Leonel y el dominicano común “Se Pasa la tenaza…”: Hipólito, Perogrullo y DaniloEl “chulla” latinoamericanaDanilo y el PLD: maullidos del GatopardoEl “paquetazo”, el gobierno y el pobre Danilo El conde Abraños: de política y politiquerosEl PLD frente e Hipólito: el “cuentazo” del “retroceso” Hipólito y el PLD: Mentiras viejas, Verdades nuevasLeonel; Razones y sinrazones de una “¨declinatoria” Política, realidad y artificioLos trotes postreros de la convención del PRD...Mis apuestas en la convención del PRDEl dilema de Leonel, según BroussonetHipólito, Miguel y e PRD en el análisis de BroussonetLa “descelebración” de la navidad y ptras curiosidades Jesús de Nazaret: El gestor de una nueva civilización Leonel, la reeleción y el referendoLo que viene en el PRD: Un “choque de trenes” De Trucutú al nuevo doctor Merengue: la retórica de la política "light"La tesis reeleccionista del candidato títereEl PLD, los valores y la iniciativa de la Primera DamaIdentidad, “reingeniería” y candidatura presidencial en el PRD¿Es realmente posible una nueva reforma constituciona?El Metro en los hechos: ¿Gran obra o estafa? El Comité Político del PLD: Un anacronismo¿Reelección de Leonel? Una discusión para tontos Aspavientos y zafarranchos en el PRDLa “ceremonia de la bata blanca” ¿Par qué sirve el DNPC (antiguo DEPRECO)? Luis Abinader: impresiones fugaces sobre su discurso políticoLos desplantes del PRD al liberalismo históricoHipólito Mejía: ¿como el ave fénix? “Corran, muchachos, corran…” Milagros Ortíz Bosch en las “pinceladas” de Broussonet Una luz en el caminoEl gobierno como la arepa y la ” Nueva Republica de la Barrick Gold““Tiren coño, cobardes, tiren…”Marx y Bolívar: Notas sobre una controversia histórica “SE PASA LA TENAZA…”La candidatura del desprecio “SE PASA LA TENAZA…” La canidatura de Milagros Ortiz Bosch“SE PASA LA TENAZA…”“SE PASA LA TENAZA…”¿ingenuidad y desaprensión ?“SE PASA LA TENAZA…”: Se pusieron guapitos...“SE PASA LA TENAZA…”: La queja de algunos hipolitistas“SE PASA LA TENAZA…”: ¿Hipolito entierra el hacha? “SE PASA LA TENAZA…”Requiem por la “Constitución de Leonel”Viejas perogrulladas de la táctica política La “agenda Fernández”La portentosa voz de mando del general LuperónMiguel Vargas en la cresta de la olaLa feria de la corrupciónLa verdad como “roba la gallina”: Percepción y realidad en los gobiernos del PLD
El tiempo
Prevision del Tiempo en Santo Domingo
Encuesta
Quien sera el candidato del PRM en el 2020?
Hipolito Mejia
Luis Abinader
David Collado
No se

Ver los resultados