Domingo 25 de Junio del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
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José Carvajal

Hágalo rápido, pero primero hágalo bien

Dos errores graves recientes hacen pensar que algunos medios de comunicación de gran alcance parecen confiar demasiado en los rumores y las redes sociales con tal de anotarse una primicia, sin tomar en cuenta una de las reglas fundamentales del buen periodismo: la de confirmar siempre con las fuentes pertinentes antes de reportar cualquier hecho noticioso.

Los dos errores graves a los que me refiero están relacionados con los restos mortales de la cantante Jenni Rivera y la identificación correcta del pistolero que mató veinte niños y seis adultos en una escuela primaria del estado de Connecticut, Estados Unidos.

En el primer caso muchos medios dieron por hecho que los restos de la cantante Jenni Rivera habían sido cremados y depositados en una urna antes de ser entregados a la familia del artista. Al final, todo resultó incorrecto. Los restos llegaron a California en un vuelo privado procedente de México, donde murió la artista en un accidente aéreo, y como no fueron cremados, no había tal urna con las cenizas. Algunos medios llegaron incluso a presentar imágenes y fotos de la supuesta urna.

En el segundo caso muchos medios se adelantaron a las autoridades al publicar una foto incorrecta del pistolero de la masacre en Connecticut. La tomaron de Facebook, sin esperar confirmación oficial. En dicho perfil aparecía sólo un nombre similar al de alguien mencionado por la policía como presunto atacante. Finalmente el de Facebook resultó ser el hermano, quien se encontraba trabajando en Nueva Jersey.

Cuando ocurren hechos tan estremecedores como los mencionados, siempre se crea un caudal de información y rumores; y ahora más que nunca, ya que el papel que juegan las llamadas redes sociales hace que las posibles fuentes se multipliquen a una velocidad tan vertiginosa que puede generar mucha confusión.
Aun así, siempre se ha considerado importante que los medios trabajen rápido, pero sin perder de vista la responsabilidad de informar correctamente. Recuerdo que cuando fui editor de la agencia de noticias United Press International (UPI) nos sometíamos de manera rigurosa a una frase que existe en inglés: “Do it fast, but first do it right” (Hágalo rápido, pero primero hágalo bien). Si no lo hace bien, el que informa pierde credibilidad, y peor aún, puede poner en peligro la vida de personas afectadas por lo que se reporta incorrectamente.

Eso último fue palpable en el caso del pistolero de Connecticut. Las autoridades se tomaron varias horas para determinar que el atacante no había sido Ryan Lanza, sino su hermano Adam Lanza. El error de los medios no fue haber dicho en primeros informes que el pistolero era Ryan Lanza, pues era lo que reportaba la policía antes de rectificar, sino el haber tomado con ligereza una foto de Facebook y publicarla como tal, sólo porque los datos que aparecían en esa red social tenían cierta correspondencia con el desarrollo de los hechos.

De los dos errores que he mencionado, el primero puede quedar como una simple confusión debido a declaraciones que dio el gerente de una empresa funeraria de México, de que durante las negociaciones con hermanos de la cantante Jenni Rivera él había presentado la urna como una opción para el funeral que se haría en California.

Sin embargo, el caso de la masacre de Connecticut puede terminar en los tribunales, porque Ryan Lanza pudo haberse convertido en otra víctima, pero no de su hermano que ya se había quitado la vida y que también había matado a la madre de ambos, sino de la ira de la gente, o de una muerte repentina en reacción a la magnitud de la tragedia que se originó en el seno de su propia familia.

Que en paz descansen las víctimas de Connecticut. Que en paz descanse la cantante Jenni Rivera.

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