Jueves 30 de Marzo del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
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Carlos Martínez Márquez

Escudo de acero

La naturaleza nos provee lo esencial para que en la etapa de crecimiento, seamos menos proclives a los cambios experimentados, en un ambiente evolutivo y desarrollo; eso nos permite manejarnos, mediante mecanismos de defensas,-que advierten eventos que amenazan nuestra esencia.

El déficit fiscal,es normal que se presente en estadios volubles, porque las naciones en etapa de desarrollo demandan más bienes y servicios,y en esa tesitura deben ponderarse las tributaciones de manera eficiente;ó de lo contrario se obtendría desajustes financieros por su mal desempeño-a menos que el estado decida invertir o gastar menos, si podríamos entonces, obtener un superávit a través de un presupuesto equilibrado; pero esa sugerencia solo se da en teoría, debido a que cuando una nación crece en población y en infraestructuras, de algún modo tendrán que hacerse las inversiones aún no estén contempladas en los presupuestos:Ciertamente que cuando se gasta más y se ingresa menos, se produce un déficit fiscal-’’así de sencillo’’-.

El país arrastra un déficit generacional por un ingrediente cuasi histórico como las evasiones; las mismas se transfieren sucesivamente cada cuatrienios, de eso es poco probable que nos libremos- y per-sé no desaparece de la contabilidad del estado, por lo que hay que acudir a nuevas reformas que se ajusten a las exigencias del momento.

Mahatma Gandhi citaba-’’que aquellas personas que no estén dispuestas a pequeñas reformas, jamás estarían en las filas de los hombres que apuestan a cambios trascendentales’’-.
Es decir, que las reformas de algún modo tienen que ver con el desarrollo de una nación, para poder avanzar todo el tiempo.Todo ello está al margen de las variables que se tomen en cuenta, como la disminución de sueldos y eliminación de gastos superfluos; pero no es sencillo, porque cualquier medida afecta los aspectos políticos y sociales de la nación.

‘’No hay peor embestida comparada, a la de una guagua de borregos asustados y sin rumbo’’.La nación está blindada, pese al virus del pesimismo que arrastra y envuelve a todos .La sensatez es nuestro mecanismo de defensa.
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