Domingo 25 de Junio del 2017
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José Carvajal

Enrique Eusebio, para la historia

Creo que al poeta Enrique Eusebio lo vi personalmente sólo una vez en mi vida, y debió ser hace mucho tiempo en algún acto cultural durante uno de mis escasos viajes a República Dominicana. Sin embargo sus libros siempre han ocupado el espacio que les corresponde en mi biblioteca personal.

De modo que el nombre de Enrique Eusebio no me ha sido ni me es ajeno. Tanto así, que al enterarme de la triste noticia de su fallecimiento he recuperado de mi buzón de Facebook un mensaje que él me hiciera llegar a finales de abril de este año.

El poeta quería que yo leyera un texto suyo, que acompañó con una nota de reclamo: “Usted tiene bloqueado que se le etiquete,” —dice— “sin embargo leo lo que usted escribe me guste o no. Como usted no sabe quien soy ni me conoce, deseo etiquetarle un texto, solo uno, sencillamente para que sepa que yo existo igual que usted”.

Por supuesto, Enrique Eusebio no estaba enterado que yo sabía quién era él, ni que sus libros estaban en mi biblioteca. Y continúa: “Le conozco desde hace varios años cuando me llegaba su participación en Librusa. Ahora le leo cuando opina, esté o no de acuerdo. Intentaré descargar en este mensaje mi texto, impórtele o no, a mí me da igual. Escribo para la historia.”

Yo, que trato de responder todos los mensajes que me llegan, le escribí de inmediato: “Ah, claro. ¿Cómo está Enrique? Leo sus textos. En realidad no tengo bloqueado que me etiqueten, sino controlado lo que se coloca en mi muro (de Facebook). Todo lo etiquetado me llega en privado, y lo leo. Y mil gracias por leer mis opiniones, esté o no de acuerdo con ellas”.

Y él me envía un último mensaje: “Gracias por la cortesía. Te seguiré leyendo José Carvajal, me guste o no el contenido de lo que digas. Escribes bien y te informas mejor. Mis saludos”.

Fueron las únicas palabras que intercambiamos en este mundo, y ni siquiera fue personalmente. El poema que me envió es el siguiente:

Plagio de la "Ceguera" de Joaquín Balaguer (Reescritura)
de Enrique Eusebio, el sábado, 21 de abril de 2012 a la(s) 0:03

Plagio de la “Ceguera” de Joaquín Balaguer (Reescritura)

Ceguera
Por Joaquín Balaguer

Llevo la sombra en mis ojos
y bajo los pies, abrojos.
En este mundo sin luz
la sombra extiende su imperio:
para ser un cementerio
sólo le falta la cruz.


Plagio de Enrique Eusebio
Introito
Llevo la patria como una sombra en mis ojos
Y con los pies la hago abrojos,
Imperio de cenizas que van más allá de la luz del mundo
Como un inmenso cementerio al que le he negado la luz.
Mi excusa es la ceguera, pero cada muerto lo veo
cuando cruza el umbral luminoso que me niego a ver.

Variación
Confieso que lo he visto todo, aunque he negado lo visto.
Es mejor mi total ceguera porque sólo apena a quienes le conceden
Importancia a la muerte. Tranquilo me siento en este cementerio,
No hay imperio que combata la glaucomaquia
donde implanto la cruz,
sin un nombre ni fecha ni nada identificatorio, son abrojos, muertos
que sólo existen en la conciencia de los otros.

Inquisición
Sin luz, el mundo es mi espectáculo:
“¡Qué gran artista ha perdido el mundo!”(*)
Veo sólo como el fuego diezma a mis oponentes,
pulveriza su pasión de ser comunistas, disociadores o conspirantes,
todos arden en las mismas llamas del infierno
y no hay agua propicia que calme este exterminio facturado.

Per-Versión
‘En este mundo sin luz’ la penumbra extiende su imperio.
Hic et nun gobierno este cementerio. Nadie ve porque no llega hasta mi ceguera,
Don prestidigitante que me permite ver la vil oscuridad de los otros.
Tontos son, me han concedido la dicha de gobernarlos.
Que sea la cruz su oscura voluntad masoquista.

(*) Nerón

Leí entonces el poema de Enrique Eusebio, y lo releo ahora que acaba de fallecer. Nunca le dije que yo sabía que él existía ni que tenía sus libros en mi biblioteca personal, porque a él le daba igual; escribía para la historia, "me guste o no". QEPD.

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