Miercoles 29 de Marzo del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
Buscar Noticias


Luis R. Decamps R.

Mercado y doctrina: La politica en la "posmodernidad"

Es una verdad de Perogrullo que en la sociedad “posmoderna” de nuestros días el otrora prestigioso quehacer político basado en consideraciones doctrinarias se encuentra mortalmente herido por la activa prevalencia de una racionalidad que lo reputa inútil, ridículo o de nula importancia para el ejercicio del poder: la de la actual “real politik”, diseñada y construida por el fundamentalismo del mercado.

(No es ocioso recordar que, tomando distancia con respecto a la ética y a los valores que informaron a una parte del laborantismo político de los siglos XIX y XX, semejante racionalidad, al postular la preeminencia del lucro o de la “utilidad” frente a todo otro “leitmotiv” tanto en el pensamiento como en el accionar general del ser humano -que no sólo en el comercio y las finanzas-, en buena medida ha canibalizado las relaciones sociales, cosificado las interacciones personales y deshumanizado la política).

Impuesta por el neoliberalismo y el capitalismo global a punta de dinero y chantaje económico, y ya muellemente acunada en el aurífero lecho de las hoy todopoderosas leyes del mercado, la racionalidad de referencia ha borrado todo vestigio de política ideológica y, más aún, ha convertido el viejo sacerdocio de Aristóteles en una pedestre actividad de sobrevivencia individual (de “búsqueda” y acumulación económicas) basada en la ley de la oferta y la demanda, echándolo, por consiguiente, en brazos del consumismo y el cretinismo social.



En efecto, como ha apuntado en un brillante ensayo sobre el tema el filósofo y periodista español Josep Ramoneda, la política actualmente (cuando “el poder es un fin en sí mismo” y no un medio para promover el progreso y el bienestar) “tiende a ser un trabajo como cualquier otro”, y en esta virtud su derrotero cotidiano ya no es diseñado y trazado por ideólogos (pensadores e intelectuales de fuste, humanistas comprometidos, sociólogos clásicos, filósofos vitalistas, politólogos militantes y “genios tácticos”) sino por mercaderes partidistas, “yuppies”, cabilderos, mercadólogos y especialistas en “estrategias de opinión”.
Obviamente, la sugerencia de Ramoneda está planteada fundamentalmente a partir de la realidad del mundo desarrollado (porque el fenómeno se hizo originalmente visible sobre todo en Estados Unidos y Europa), pero la verdad es que (por mimetismo, reflejo o simple gravedad geopolítica) la percepción que involucra también se difundió avasalladoramente en la contrapartida de la sociedad posmoderna: la sociedad premoderna del tercer mundo, antro de los Estados “fallidos”, las grandes desigualdades socio-económicas y el analfabetismo cultural.
Ciertamente, la visión ultra individualista, de mercado, sensualista y “light” que caracteriza a la actividad política de este principio del siglo XXI, dista mucho de la que fue propia de las dos últimas centurias: nadie habrá olvidado que hace sólo un par de lustros, bajo el influjo del cristianismo y del marxismo, lo que procuraba la política (al margen de proclamas y matizaciones) era justamente sustraer la acción cotidiana e histórica del hombre de los ámbitos del “individualismo salvaje” (propio de las épocas de irracionalismo y barbarie social) para acercarla al “bien común”, no importa que este se auspiciara desde el partidarismo o desde la comunidad religiosa.
Pero hay algo más patético aún en estos momentos: a esa visión mercurial de la política se le ha respondido no con la promoción de una nueva racionalidad o con el diseño de inteligentes y actualizadas propuestas doctrinarias y programáticas sino con un ridículo intento por reeditar las fórmulas atacadas y flageladas. Así, el discurso político contestatario de hoy (es decir, el que se propone combatir la visión ultra individualista de la política) luce desfasado, anacrónico, anémico e infecundo. Es un discurso del paleolítico en términos intelectuales. El citado filósofo y periodista ibérico lo dice de modo más gráfico: “El discurso político sigue repitiendo los viejos tópicos: soberanía, socialismo, igualdad, libertad, ciudadanía, voluntad general, nación, derecho, sin preocuparse siquiera de lo que significan”.
Y habría que agregar otra cosa de igual importancia: todo aquello acontece desconociendo que, dadas las condiciones materiales y espirituales existentes hoy día en Occidente (en el centro: disminución de la calidad de vida del ser humano y transgresión de las libertades y los derechos individuales por el fundamentalismo del mercado y las demandas de la seguridad nacional; y en la periferia: incremento de la inequidad y creciente descrédito de la democracia a resultas de la miseria y la ignorancia), al ciudadano común ese discurso ya no le dice absolutamente nada: es un discurso que no “sintoniza” con las crudas necesidades de sobrevivencia que lo acogotan, y por lo tanto le entra por un oído y le sale limpiamente por el otro.

Desde luego, todo eso también tiene su explicación en un elemento causal concreto de la “base” nacional del activismo partidarista: la evidente conversión de éste en la mera alternativa de los avispados y los tontos. Es, en realidad, la misma disyuntiva social que crea el mercado, pero en este caso invadiendo una esfera de la vida que en otras épocas le estaba vedada por razones de simple incompatibilidad moral. La política, de este modo, ha terminado “asaltada” por los individuos menos escrupulosos de la sociedad y por la peor parte de los operarios y apologistas del mercado: los rufianes del comercio y las finanzas. Tal situación ha generado a los dos tipos más conspicuos de la política del siglo XXI: el “avivato” y el “pendejo”.
El político “avivato” es, en general, un ignorante, casi un analfabeto funcional, un individuo sin suficientes referencias culturales o científicas, y siendo así no tiene más remedio que repetir todo lo que ha aprendido por reflejo o “de oído” sobre la labor partidista (en el mejor de los casos, con algún eco empírico del mencionado discurso de antaño). Pero, claro está, ahí no es que reside su encanto: en verdad, su fascinación actual estriba en que, más allá de las inefectivas resonancias de ese viejo discurso, moviliza el interés personal o social con una puntual distribución de dinero, bienes de consumo o promesas de canonjías para sus prosélitos o votantes.

El político “pendejo” de nuestro tiempo, por su lado, hace esfuerzos por movilizar la conciencia individual recordando e invocando nostálgicamente aquel discurso del pasado y, en ocasiones, intentando superarlo con base en la promoción de una racionalidad y un ideario (dirigidos a la formulación de una plataforma política, social, económica y cultural) que, aunque seriamente encarados con las realidades vigentes y apuntando hacia el futuro, son ya de dudosa legitimidad intelectual y carecen de verdaderos “puntos de contacto” con los intereses populares. Y, para su desventura, ahí reside buena parte de su casi absoluta falta de encanto: como están dirigidos al cerebro y al corazón (viejos “blancos” de las causas políticas), no le dicen nada a la barriga y a los bolsillos (nuevos receptáculos de las apuestas partidaristas).



¿Secuela? En estos momentos el político “avivato” es, a la luz del entendimiento colectivo más generalizado, el verdadero político, el “de verdad”, el “realista”, el que entiende y maneja adecuadamente la dinámica de la actividad. El otro, el “pendejo”, no es más que un ridículo “poeta” que no sabe ni comprende absolutamente nada de lo que es la “esencia” de la política y de lo que entraña, por consiguiente, ser un político “de raza”. El primero será exitoso y se alzará con los resortes del poder. El segundo será bueno para “teorizar” y “pendejear”, pero no para ser político o hacer política. Es el dilema existencial de la selva: devorar o ser devorado.
Los dominicanos conocemos todo eso muy bien porque desde hace mas de un siglo nos enfrentamos a tales concepciones alternativas en cada proceso electoral, y hemos constatado fehacientemente que aunque “de boca” muchos hablan de “limpiar la política” o de “regenerar la nación”, en definitiva lo más común es que al observar las sanas y bonachonas actuaciones del “pendejo” hasta los amigos cercanos y los parientes lo recriminen con estas palabras de conmiseración: “Es que tu no sabes ser político. La política es para gente viva y tu eres demasiado serio”.

Por supuesto, lo más deplorable de ello es que en los hechos casi todos creemos en la “veracidad” del mensaje que trasmite ese estribillo, a pesar de que, en la mejor ética del bienestar y en la más sana lógica del progreso, no nos conviene para nada creerlo sino, por el contrario, denunciarlo y erradicarlo porque constituye un atentado contra el presente y el futuro de nuestro pueblo. Obviamente, esa forma de “afilar cuchillo para la garganta propia” es una de las más curiosas contradicciones de fondo que exhibe la política de la denominada era “posmoderna”. Y luce de veras tan extraña que, probablemente, habría puesto “de vuelta y media”, si vivieran en esta época, tanto al divino rabí de Galilea como al mismísimo doctor Marx (los todavía dueños y señores del pensamiento más racional y reivindicador de la humanidad histórica), ambos famosos porque en ocasiones perdían la paciencia y exhibían “malas pulgas” ante actitudes de esa guisa.

(*) El autor es abogado y profesor universitario. Reside en Santo Domingo.

lrdecampsr@hotmail.com

Otras opiniones de: Luis R. Decamps R.

El gobierno versus Leonel: El blanco real de Felucho Odebrecht y la lucha interna en el PLD y el PRMEl raro "antiimperialismo" del doctor Ray GuevaraDanilo y el PRD: ¿Un noviazgo sin amor?Sabores y picores en el PLD de hoyAntonostalgia del PEMELa reeleccion resbala y la oposicion en babiaLa reivindicacion historica del balaguerismo Google se parece a Dios, pero no lo es...El ostracismo de Leonel: ¿Culpa o ingratitud?La robótica ultranacionalista Hipocresia y cinismo en el panorama politicoLuis Abinader ante la historia El asesinato de Indhira Ghandi Lo que nos queda: El balaguerismo Abril 1965: El capitan que tomo por asalto la gloria La rebelión del leonelismo Luis Abinader en la cresta de la ola La “tozudez” de Leonel: ¿panico en el PLD?La reeleccion: ¿Un “maco” made in PLD?La agenda “patriotica” del conservadurismo El asesinato de Mahatma Gandhi en 1948El asesinato de Gaitan y el “Bogotazo” de 1948Baches y cachivaches de la reeleccion El asesinato de Olof Palme en 1986Las tribulaciones actuales del peledeismo historico Quirino al habla y Leonel en su ordalia “Pendejadas” de la vieja educacion domestica Brincos y mimicas con la reeleccion Leonel y el legado historico de BalaguerEl PLD y la crisis del pensamiento critico Hipolito Mejia ante la historiaEl asesinato de Isaac Rabin en 1995 Vainas y sables en el PLDEl asesinato del Che Guevara en 1967Leonel: El “zóon politikón” El asesinato de Anwar El-Sadat en 1981La reeleccion: Rosas y espinas en el PLDLeonel: ¿Camino a su primera derrota?Martin Luther King: humanista integral Malcolm X: De ratero a redentor social Kennedy: El hombre y el destino El PLD, LOma Miranda y Groucho MarxAdalai Stevenson: Un demócrata olvidado Matices históricos de la política en USATransfugas y "corchos" en la era del PLDEl legado gris de la "era" del PLDEl PRD, Majluta y la "Ley de Lemas"Trujillo: la lección ignorada La Constitución, el referendo y la reelección Danilo, Leonel y al reelección Caamaño y la prepotencia del embajador Era Trujillo realmente patriota o nacionalista?La "no reelección": ¿Una engañifa institucional?Graznidos del trujillismo historico El "vicio" del poder y la tentación totalitaria La socialdemocracia sigue siendo el camino Sobre "desfases" y “cambios de paradigmas"No es comunismo sino cristianismo La hipocresía como ideología Patriotismo, nacionalismo y antihaitianismo Ni Marx ni Cristo: ¿El signo de la época?Un articulo de Balaguer Recordando la “Izquierda Democrática” La política: ¿Pasión o profesión? La "política del gran garrote" de los EEUU El atentado de 1981 contra Juan Pablo IIEl decrepito circo del ultranacionalismo Elogio de la hipocresía Danilo versus Leonel: ¿Cambio de mando en el PLD?Verdades y mentiras en el PRD de hoy El conservadurismo dominicano; en la cresta de la olaEl disparate de la "fusión" con Haití Luis Abinader: Perfiles de un liderazgo en ascensoLa prensa digital: perfiles de una revolución mediática Liberalismo y conservadurismo en la historia dominicanaLa tirria del conservadurismo contra las ONGsSu majestad, el peledeismoSi a la regularización, no al ultranacionalismo Hipocresia y cinismo en el ultranacionalismo criolloLauros y perversiones de la democraciaEl dia que Hitler escapo de la muerte El "voto preferencial": Mitos y realidades El dia que ¨mataron¨ a Lenin Secreto a voces: el PRD necesita un nuevo liderazgoEl gobierno de Danilo, la encuesta Gallup y el pobre PRDLa "doctrina Monroe" y la "Seguridad Nacional" de Estados UnidosLa miseria ideológica de los partidos De Leonel a Danilo: Breve historia de la cosmética política PRD: El derrotero suicida de la división Se cavan las trincheras en el PRD: ¿La “tesis Betancourt" o la táctica penagomista de “ir como quiera”?El gobierno "light", la culebra que no se muerde la cola y la impronta de Barrabás en el PRDBolívar, García Márquez y la subversión de la historia Derecha e izquierda en la política del siglo XXIDe Maquiavelo a Rousseau: realismo e idealismo en politicaCorea del Norte: Ritos de una extraña monarquía "comunista" Leonel, el PLD, la Barrick Gold y el perogrulloDanilo y Leonel: el desafio silenteLos “pendejos” de la guerra restauradoraEl PRD, el liberalismo histórico y la riña de los egos Liberalismo y socialismo: Otras viejas vainas de los "pendejos"“Pendejos” Y “Realistas” en la primera república La feria de la política: pinceladas históricas para pendejosLa vieja vaina del "bien común": anatomía del político pendejoDe Marx a Bosch: la "envidia" de los "pendejos" socialistasConfucio: Un "pendejo" de antes de CristoJesucristo: Pionero de la ideologia de los "pendejos"Los Trinitarios: Nuestros primeros "pendejos" y "envidiosos"Los gobiernos del PLD: Poder, "Progreso" e Impunidad¿Se necesita o no una ley orgánica para aprobar la reforma tributaria de Danilo? Las fotos de Fidel: El contramensaje de la imagen El Feliz Bautista, los zafarranchos en el PLD y el "regalito" de Leonel a Danilo¿ Presión tributaria? Enemas y vomitivos para todosEl “eterno retorno”: Lla otra cara de las “megapensiones” El viejo imperialismo: antinostalgia de otra "Era"El "ABC" de la democracia: notas para desmeroriadosDe politica y politicos: machacando ideasVincho, Leonel y otros "bultos" del gobierno de DaniloRecordando a McLuhan: recovecos de la globalizacionEl neoliberalismo y la crisis del capitalismo globalTodo “made in PLD”: De la mediocracia a la desesperación Nuestro "mundo posideológico"Despues del “Mundo de Yalta”Los grupos en el PRD: ¿Vicio o Virtud?¡Ay, qué miedo!: El don me quiere botar del PRDLa socialdemocracia dominicana: verdades y mentirasEl antireelecionismo: Mitos y realidadesMe derrotó el Estado, pero siento orgullo de mi voto Hipolito Mejía: Un voto por el país ¿A quien le creo? Encuestas, realidades, opiniones populares y otras vainas raras en el escenario electoral dominicano Hipólito: El elegidoHipolito: el presidente que yo conocíLas elecciones dominicanas, segun Broussonet¿La “Era” de Leonel? De encuesta Gallup a “crisis” de JCE: ¿Vericuetos de la agenda de campaña del PLD?Danilo y Margarita: ¿Es cierto que “esta linda la mar”?Fernández Domínguez: De Puerto rico a la gloria Consumatum Est: Con Margarita, Leonel le gana el primer “round” a Danilo y al Comite PoliticoLas dos encuesta de “Asisa”, las bellaquería y el “riflazo” de DaniloLeonel, doña Margarita y otras piedras en el camino de DaniloLa encuesta de "Asisa", la "cuerda" de Danilo y la candidatura de Doña MargaritaEl PLD y la “recuperación” económica del paisDanilo: ¿Bajo el contrasigno de la historia? La nómina pública, los timbales palaciegos y el festin de los “Wikileaks”La Amet, el “Progreso”y otros “bultos” gubernamentales“¡Memoria contra el olvido!”: El FMI, Leonel y el dominicano común “Se Pasa la tenaza…”: Hipólito, Perogrullo y DaniloEl “chulla” latinoamericanaDanilo y el PLD: maullidos del GatopardoEl “paquetazo”, el gobierno y el pobre Danilo El conde Abraños: de política y politiquerosEl PLD frente e Hipólito: el “cuentazo” del “retroceso” Hipólito y el PLD: Mentiras viejas, Verdades nuevasLeonel; Razones y sinrazones de una “¨declinatoria” Política, realidad y artificioLos trotes postreros de la convención del PRD...Mis apuestas en la convención del PRDEl dilema de Leonel, según BroussonetHipólito, Miguel y e PRD en el análisis de BroussonetLa “descelebración” de la navidad y ptras curiosidades Jesús de Nazaret: El gestor de una nueva civilización Leonel, la reeleción y el referendoLo que viene en el PRD: Un “choque de trenes” De Trucutú al nuevo doctor Merengue: la retórica de la política "light"La tesis reeleccionista del candidato títereEl PLD, los valores y la iniciativa de la Primera DamaIdentidad, “reingeniería” y candidatura presidencial en el PRD¿Es realmente posible una nueva reforma constituciona?El Metro en los hechos: ¿Gran obra o estafa? El Comité Político del PLD: Un anacronismo¿Reelección de Leonel? Una discusión para tontos Aspavientos y zafarranchos en el PRDLa “ceremonia de la bata blanca” ¿Par qué sirve el DNPC (antiguo DEPRECO)? Luis Abinader: impresiones fugaces sobre su discurso políticoLos desplantes del PRD al liberalismo históricoHipólito Mejía: ¿como el ave fénix? “Corran, muchachos, corran…” Milagros Ortíz Bosch en las “pinceladas” de Broussonet Una luz en el caminoEl gobierno como la arepa y la ” Nueva Republica de la Barrick Gold““Tiren coño, cobardes, tiren…”Marx y Bolívar: Notas sobre una controversia histórica “SE PASA LA TENAZA…”La candidatura del desprecio “SE PASA LA TENAZA…” La canidatura de Milagros Ortiz Bosch“SE PASA LA TENAZA…”“SE PASA LA TENAZA…”¿ingenuidad y desaprensión ?“SE PASA LA TENAZA…”: Se pusieron guapitos...“SE PASA LA TENAZA…”: La queja de algunos hipolitistas“SE PASA LA TENAZA…”: ¿Hipolito entierra el hacha? “SE PASA LA TENAZA…”Requiem por la “Constitución de Leonel”Viejas perogrulladas de la táctica política La “agenda Fernández”La portentosa voz de mando del general LuperónMiguel Vargas en la cresta de la olaLa feria de la corrupciónLa verdad como “roba la gallina”: Percepción y realidad en los gobiernos del PLD
El tiempo
Prevision del Tiempo en Santo Domingo
Encuesta
Quien sera el candidato del PRM en el 2020?
Hipolito Mejia
Luis Abinader
David Collado
No se

Ver los resultados