Sábado 29 de Abril del 2017
Santo Domingo, República Dominicana
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José Carvajal

Los números de la Editora Nacional

Parece que al director general de la Editora Nacional Dominicana, León Félix Batista, le gustan los números. Ha recalcado una y otra vez a través de la red social de Facebook que durante 2011 su organismo publicó “87 libros, en un ratio de 7.25 libros por mes, 1.8 libros por semana, 0.24 libros diarios”.

Y no conforme con haberlo dicho con aparente intención de informar, responde las críticas de manera impropia: “A los que leen de prisa, como el periodista José Carvajal, para luego salir corriendo a escribir falsedades, les sugiero volver al titular de este mensaje (Editora Nacional Dominicana: ¡La comezón del séptimo año!) y ver con ojos limpios, desapasionados y a-políticos: 1) León Félix Batista no es quien dice estos datos, sino la Editora Nacional en su blog, a la que cito y 2) hermanitos: son 87 libros publicados sólo en 2011. En total, la Editora Nacional ha publicado 387 libros en 7 años y algo. ¿Quieres más? ¡Barbarazo!”.


Esa reacción de Félix Batista me suena a exabrupto, como la que tuvo estos días el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan al llamar ignorante al famoso novelista estadounidense Paul Auster, ganador del codiciado Premio Príncipe de Asturias de las Letras, que se otorga en España.

“¡Qué hombre más ignorante eres!” , dijo Erdoga a Auster, porque éste se niega a visitar Turquía mientras en ese país haya periodistas encarcelados.

Otro caso es el del peruano Mario Vargas Llosa, que en 2009 recibió públicamente la advertencia de que sería expulsado de Venezuela si intentaba con sus críticas “desprestigiar al gobierno” de Hugo Chávez durante una visita que el ahora Premio Nobel de Literatura 2010 haría por aquellos días a Caracas.

Hay muchos ejemplos, pero bastan esos dos para muestra de exabruptos de jefes de gobierno y funcionarios públicos cuando no son aplaudidos por lo que ellos consideran el cumplimiento satisfactorio de su deber en el poder.

En nuestro caso la cosa es a menor escala, por cuanto hablamos de un organismo que, como la Editora Nacional, en vez de sumar le resta recursos al Estado dominicano.

Félix Batista quiere que veamos los números más grandes de los resultados de su gestión como gerente general de la Editora Nacional: “En total, la Editora Nacional ha publicado 387 libros en 7 años y algo”, dice orgullosamente.

Y es cierto, me sumo a un comentario del poeta José Alejandro Peña cuando dice que no debemos ser mezquinos y reconocer esa labor que, al igual que el poeta, yo también encuentro “brillante”. Sin embargo hay otros cálculos: 387 libros en 7 años son poco más de 55 libros al año; casi cinco libros al mes; y menos de dos libros a la semana.

Asimismo, la pregunta que todavía no responde Félix Batista, que como administrador de una dependencia del Estado debería saber, es ¿cuánto dinero invirtió el gobierno en cada uno de esos libros?, tomando en cuenta que solamente su salario alcanza un promedio de 450-mil-606 pesos al año, que multiplicados por los siete años de su gestión (como él hace con las obras publicadas) suman un total de 3-millones-154-mil-242 pesos, es decir, de entrada el titular cobró 8,150 pesos de sueldo por cada libro.

Por supuesto, en la nómina no aparecen los viáticos, comisiones por concepto de negocios que nunca sabremos, ni los gastos de viajes por Europa, América Latina y Estados Unidos, y de los cuales Félix Batista no ha rendido todavía cuentas públicas como ocurre en los países civilizados.

Y que conste, no es nada personal. Todavía aprecio, admiro, aplaudo, apoyo los afanes literarios del León Félix Batista poeta que conocí en los años ochenta en Nueva York, adonde llegó como todo joven inmigrante buscando la orientación de los que ya estábamos establecidos en aquella ciudad de soledades que matan y desde entonces hemos tenido una amistad más cordial que cercana; pero cuestiono y desconozco al funcionario habilidoso en que se ha convertido durante los siete años de su gestión en la Editora Nacional.

Ya lo dijo Séneca: “Ninguno de nosotros es el mismo en la vejez que en la juventud”.

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